Pintor amazóinco
Eduardo Moscoso realiza la escultura denominada Ángel del templo Arutam.Cortesía

En sus obras plasma la riqueza de las tradiciones amazónicas

Eduardo Moscoso en  sus pinturas muestra a personajes y costumbres de las comunidades shuar

Eduardo Moscoso vivió su infancia junto a la comunidad shuar de la familia Kajeka, dirigida por un comarca que tenía 12 esposas y muchos hijos. Esto marcó la vida del artista que creció conviviendo con actividades propias de sus vecinos.

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Hoy, esta influencia se plasma en sus obras de pintura y escultura que se exponen en su Centro Cultural El Prohibido, en Cuenca. El artista asegura que en el inicio de su carrera la influencia de esta cercanía cultural fue inconsciente.

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Sin embargo, tras su preparación académica, la investigación desarrollada y los viajes a otras latitudes cimentaron su obra en la riqueza de tradiciones amazónicas. Además, en ese camino recorrido Moscoso también fue influenciado por las tribus urbanas y en sus obras se ve mucho de ambos mundos.

Dos mundos que a primera vista pueden ser incompatibles, Mocoso ha logrado a través de la estética del claroscuro resaltar las formas y colores que su mente guarda de esa infancia recorriendo senderos, ríos y lugares únicos de su natal Morona Santiago.

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El escenario en el que se desarrollan los elementos de las obras es la selva y su abundancia y en ella interactúa el personaje de la feminidad retratada a través de la mujer nativa que evoluciona en seres mágicos como es el jaguar y su importancia dentro de la cultura shuar.  

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