NENA CAVALIERI
Nena Von Sternberg detrás de los trajes hechos a medidaJuan Pablo Castillo

Nena Cavalieri: “Un traje bien hecho te cambia la forma de caminar”

Nena, una ecuatoriana radicada en Estados Unidos, abre sus alas para seguir sus sueños con la marca Nena Cavalieri

Con una impresionante personalidad ligera y risueña a Nena Von Sternberg le gusta decir las cosas claras. Nació en Guayaquil, creció viendo coser a las mujeres de su familia y a los catorce años ya diseñaba sus propios vestidos. Pero la vida, que a veces toma desvíos inesperados, la llevó primero a la economía. Estudió finanzas, se casó, tuvo hijos y durante años guardó aquel interés por la moda como una promesa. Hace dos años, cuando el menor de sus hijos ya estaba grande, apareció el espacio que había estado esperando. Decidió que era el momento de emprender su sueño.

Hoy Nena vive en Florida y desde allí ha construido una marca de trajes clásicos que se confeccionan en Italia con telas italianas. Sus clientes están entre Estados Unidos y México. Este mes dará un paso más grande porque va a participar en la Semana de la Moda de Guatemala, la primera del calendario latinoamericano. Todo ha ocurrido sin un plan rígido, dice, porque las oportunidades han llegado solas y ella ha aprendido a tomarlas sin pensarlo dos veces.

“Yo no terminé estudiando diseño. Estudié economía. Pero de mis hermanas fui la única que mostró interés por la costura. Siempre diseñaba mis vestidos, tenía catorce o quince años”, recuerda. Esa curiosidad de adolescencia nunca desapareció del todo, solo esperó su turno. Cuando por fin decidió lanzarse, no quiso perderse en elucubraciones. Para su primera producción diseñó una colección cápsula con cinco piezas en lana azul y blanca, dos tipos de blazer, dos opciones de pantalón y falda, y un chaleco. Todo combinaba con todo.

“Soy súper práctica. Me gusta la excelencia y la exclusividad, pero no tengo tiempo para pensar de más. Ya sé que el blanco y el azul combinan, no importa qué pieza sea”, explica. Después vinieron los tonos vino, y vendrán las rayas clásicas en blanco y negro, y ahora prepara una línea con colores nuevos. Quiere experimentar, ver cómo reacciona su público. Pero sin estridencias.

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Su cliente, ella la describe como una mujer que busca diferenciarse sin necesidad de estampar un logo en la solapa. Alguien que prefiere comprarle a un diseñador emergente antes que encontrarse con otra persona usando el mismo traje en una cena.

Un perfil fijo

“Mi cliente es como si fuera yo”, dice Nena. “Una persona con buen gusto (se ríe), que no le gusta andar exhibiendo marcas. Un traje bien hecho te cambia hasta la forma de caminar”.

Esa búsqueda de excelencia “Aprendí de mi abuela el perfeccionismo. Busco telas de muy alta calidad, italianas. La confección tiene que ser impecable, también hecha en Italia. Me aseguro de que sea algo que yo misma me pondría”.

¿Por qué Italia?

El sello italiano no es un capricho de marketing, aclara. Es una decisión práctica. Después de explorar opciones en Estados Unidos y en Ecuador, descubrió que la industria textil ya no es lo que era. En su Guayaquil de los años ochenta existían fábricas de telas, se podía conseguir de todo. Ahora es distinto. Encontrar materia prima de calidad y talleres con experiencia se ha vuelto una travesía. Italia, en cambio, tiene siglos de oficio.

La confección y los textiles están en su ADN. Allá encontró una persona con la que trabaja y que le provee de insumos necesarios. Eso le permite dormir tranquila. Sin embargo, Nena no descarta mirar hacia sus raíces. Una diseñadora ecuatoriana le ha propuesto explorar fibras naturales originarias del país. La idea la entusiasma, pero con condiciones. “Mi marca no se alinearía con algo muy artesanal, al menos no en un sentido folclórico. Tendría que adaptarse al estilo de la marca, que es muy específico. Atemporal, clásico, limpio”. Tampoco cierra la puerta a diseñar sus propias telas más adelante, quizás con arte ecuatoriano plasmado. Pero no tiene un plan concreto, dice. Son cosas que pueden ocurrir si se dan las condiciones.

La economista no se va

Nena sigue trabajando como economista y consultora financiera. Dice, entre risas, que más que resistirse a dejar esa carrera, es el universo el que la mantiene allí. Con esa entrada mantiene su marca, la financia sola, sin inversionistas externos. Mientras la marca crece, ella sostiene los dos oficios. “Lo seguiré haciendo hasta que esté tan ocupada con la moda que ya no me quede tiempo”.

Una paciencia que crece

Ese tiempo, justamente, ha sido su mayor desafío. Nena se ríe cuando habla de su signo zodiacal. Es Sagitario con ascendente Aries, dice, y eso la delata. Es impaciente por naturaleza. Lo que más le ha costado en estos dos años es esperar. Esperar a que las cosas ocurran a su propio ritmo y no al ritmo que ella quisiera imponerles. Ha cometido errores, pero también ha aprendido a fluir. A aceptar que no puede con todo y a tomar solo las responsabilidades que realmente puede llevar. “Me ha tocado empezar varias veces en dos años”, admite. “Pero estoy aprendiendo”.

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Lo que más disfruta son los eventos. Todo lo que viene antes, la organización, la logística, los nervios, es caótico. Pero cuando la pasarela termina o la cliente recibe su traje a medida, todo cobra sentido. Por eso aceptó participar en la Semana de la Moda de Guatemala. En el futuro no descarta hacer una pasarela en Ecuador.

Hace unas semanas viajó a Guayaquil por una reunión familiar. Lo que encontró en Ecuador la dejó maravillada. “Yo soy de los años ochenta. En esa época no había diseñadores ecuatorianos. Tal vez una fotógrafa, una academia de modelaje, pero diseñadores, no. Ahora hay revistas dedicadas a la moda, hay tiendas, hay movimiento. Es una fascinación”. Descubrió que hay marcas locales que están creciendo a pesar de las dificultades, que participan en ferias en París y en Estados Unidos, que han encontrado un diferencial en la identidad ecuatoriana. Eso la emociona. No solo por su país, sino porque ella también quiere ser parte de ese despegue.

Por ahora, su mercado natural está en Estados Unidos y México. Vive en una zona de Florida donde el ritmo es más tranquilo que en otras ciudades, México es su nuevo mundo. “Es como el corazón de Latinoamérica, de ahí sale todo hacia la región y hacia Estados Unidos. Además hay mucho turismo, eso ayuda”. Ecuador es una puerta que apenas está abriendo. Después de su viaje confirmó que el mercado de la moda existe en el país.

¿Qué lo distingue?

Uno de sus sellos distintivos es la cintura ajustable. Todos sus pantalones y faldas tienen botones que permiten modificar la talla. Una mujer puede cambiar de un día a otro, después de una comida (ríe), y el traje se adapta. También el chaleco tiene ajuste en la espalda, para marcar más o menos la silueta según el gusto de cada cliente. Esa versatilidad le agrada mucho a ella. La ropa debe servirle a quien la usa, no al revés, es lo que dice.

A futuro, Nena planea una colección más atrevida en tonos. Será clásica todavía, pero con una pequeña variación.

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