
Izanayi Cadenas, la medallista que compite en los negocios
Tras más de una década en karate y taekwondo trasladó esa constancia al mundo empresarial.Hoy lidera la marca de ropa Cove's.
Algunas mujeres entrenan para ganar medallas y otras, para no rendirse. Izanayi Cadenas ha hecho ambas cosas. Fue medallista internacional y practicó durante once años karate y taekwondo, disciplinas que marcaron su carácter y su disciplina. Hoy canaliza esa misma energía en su marca deportiva Cove’s, convencida de que “emprender es su adrenalina”. La medallista nunca se fue; simplemente cambió el tatami por el tablero del negocio.
Llegó a Ecuador de su natal Venezuela, y fue la pandemia la que redefinió su historia. Sin ingresos estables, decidió convertir su bagaje deportivo en oportunidad. Así nació su marca con una premisa clara: unir estética y funcionalidad. Porque, como ella misma dice, “hacer ejercicio ya es un reto; si además te sientes incómoda con tu ropa, la disciplina se cae”.
Su red social, donde hoy reúne una comunidad de más de 35 mil personas, ha servido de empuje para tener un trabajo sostenido. Ya ha recibido tres reconocimientos importantes: primer lugar en InnovAItech, avalado por la UNEMI. Segundo lugar en Capital Up de Working Up y AEI, y finalista de los 100 Mejores Emprendimientos de Ecuador (AEI).
Pero quizá lo más poderoso no está en los premios ni en las cifras, sino en el propósito. Izanayi diseña pensando en la mujer latina, es decir, curvas, fuerza, maternidad, cansancio y ambición incluidos. De ahí que su objetivo es más íntimo y más grande a la vez: que cada mujer, antes de salir a entrenar o a enfrentar el día, se mire al espejo, respire profundo y se diga: “Sí puedo”.
Proveedores 10/10, el gran reto
Producir en Ecuador no fue romántico, fue estratégico. El mayor reto no estuvo solo en las telas, sino en encontrar proveedores que entendieran el estándar que ella buscaba: “conseguir telas que no se rompan, que no se destiñan, que realmente resistan”. Pero más complejo aún fue la confección. Muchas prendas lucían impecables a simple vista, hasta que al usarlas “la costura fallaba”. Fue un proceso de ensayo constante, de exigir muestras, de probar antes de aprobar. Porque, como ella misma reconoce, “el emprendimiento no tiene estructura al inicio; la vas construyendo”.
Esa rigurosidad técnica dio paso a la innovación. Para Izanayi, la funcionalidad es clara: “que la prenda te haga sentir segura”. Por eso eliminaron la costura frontal en licras, diseñaron push up con costuras estratégicas y desarrollaron su propuesta más reciente: prendas reversibles y faldas 2 en 1 pensadas para mujeres que entrenan distinto, pero viven igual de rápido. Cada detalle ha sido testeado por ella misma en movimiento.

Tienda física vs online
Cove's nació digital y se mantiene así. “Todo empezó y sigue siendo online, desde casa”, afirma. Más que una limitación, ha sido una decisión estratégica: construir tráfico, comunidad y presencia diaria. Participar en ferias tras la pandemia y trabajar con puntos aliados —canchas de pádel, tiendas multimarca, espacios estratégicos— permitió que las clientas tocaran la prenda sin abandonar la esencia digital.
La experiencia física más potente fue su paso por Onda Loca, en Mall del Sol. Lo que inició como un contrato de tres meses se extendió a nueve. “Fue una locura maravillosa”, recuerda. El tráfico que generaban superó incluso las ventas online. Sin embargo, cuando sintió que el ciclo estaba cumplido, decidió cerrar esa etapa. Porque más que depender de un espacio físico, su fortaleza está en una comunidad que conecta con la marca todos los días, desde cualquier lugar.
La entrevista
Crear para la mujer latina no debe haber sido sencillo. ¿Le tocó estudiar distintos tipos de cuerpo?
Muchísimo. Fue uno de los retos más grandes. La mujer latina tiene pierna fuerte, cadera amplia, curvas marcadas. Y muchas veces las prendas estaban pensadas para cuerpos fit. Mandábamos a hacer producción y la licra estiraba, pero la costura comprimía demasiado la pierna. Se veía y se sentía incómodo, así que con las costureras ajustamos el patrón.
También está el tema de las tallas, ¿cómo lo manejó?
Al inicio cometimos el error de trabajar con talla única porque era más rentable. Pero entendí que no estaba pensando en la clienta. No hay nada más triste que alguien diga: “Me encanta, pero eso no está hecho para mí”. Hoy trabajamos de S a XL porque quiero que cualquier mujer se pruebe la prenda y se sienta incluida.

¿Cree que una marca necesita agencia o puede crecer desde lo orgánico?
Hay cosas que puedes hacer de manera empírica y funcionan, incluso se viralizan más porque son reales. Lo natural conecta. Pero también creo que necesitas dirección profesional. El marketing hoy lo es todo. Hay personas que viven y respiran eso, y escuchar a quienes saben siempre suma.
¿Eso incluye trabajar con grandes influencers?
No es mi prioridad. Prefiero mujeres reales. Mamás que entrenan cuando pueden, emprendedoras que sacan tiempo para hacer ejercicio. Porque esa es nuestra clienta. No la chica que está de fiesta; es la mujer que trabaja, que tiene hijos, que lucha por su espacio. Cuando ellas se ven reflejadas, conectan.
¿Qué significan los reconocimientos para usted?
Son validación después de años de constancia. Hemos recibido tres importantes, pero más que premios, son impulso para seguir creciendo.
¿Siente que volvió esa mentalidad de atleta que era?
Sí. La medallista nunca se fue. Solo cambió de escenario. Antes competía en karate; hoy compito conmigo misma, con mi disciplina, con mi constancia. Emprender tiene esa misma fuerza.
¿Quieres leer más contenido de calidad y sin límites?¡SUSCRÍBETE AQUÍ!