
Ile Miranda: de diseñar zapatos a ser mentora de negocios digitales
Tras una carrera consolidada en la moda, inició una transición que le permite compartir un modelo rentable a más mujeres.
Durante años, Ile Miranda fue sinónimo de diseño de calzado en Ecuador. Su nombre estuvo ligado a una industria exigente donde el éxito se medía en colecciones, franquicias y reconocimiento. Desde la moda, y mucho antes de que el discurso fuera tendencia, empezó a hablar de poder femenino, un concepto que se filtraba en sus diseños y en la manera de cómo caminar el mundo.
Sus propuestas cruzaron fronteras y llegaron a escenarios como Alemania, Nueva York y París, posicionándola como una de las diseñadoras más sólidas del país. Pero incluso en ese punto alto, algo empezó a transformarse por dentro. “Para mí no hay éxito real sin paz”, dice. Esa convicción marcaría un giro profundo.
Antes de convertirse en mentora de negocios digitales, Ile atravesó procesos que la obligaron a detenerse y escuchar su cuerpo. En 2008 enfrentó un diagnóstico de precáncer provocado por tumores fuera del útero, una experiencia que reordenó prioridades y abrió una búsqueda más íntima. En ese camino, la fe fue un sostén constante: una devoción profunda no solo a Dios, sino también a la Virgen de las Mercedes y a los arcángeles Gabriel y Miguel, presencias que, a decir de ella, la acompañaron cuando la certeza venía más del espíritu que de la razón.
Ese despertar no fue improvisado ni meramente intuitivo. El yoga, una práctica que Ile conocía desde los 19 años gracias a su formación con el padre César Dávila, fundador de AEA, comenzó a profundizarse. Y en 2016 llegó un distanciamiento consciente con el diseño. La moda fue puesta en pausa.
A partir de ahí, su tránsito en mentorías se profesionalizó: estudió los códigos de aceptología con Gerardo Schmedling y, más adelante, se formó en negocios digitales y modelos de crecimiento consciente junto a Shoshanna Raven y Diana Guevara, integrando estructura, estrategia y servicio. Ese bagaje, entre experiencia empresarial, formación espiritual y estrategia digital, define hoy su trabajo como mentora de negocios digitales. Ile acompaña a mujeres que ofrecen servicios, desde coaching hasta terapias y mentoring, a crecer de forma alineada y sostenible.
La entrevista
Durante años fue un referente del diseño de calzado en Ecuador. ¿En qué momento empezó a sentir que ese éxito ya no era suficiente?
Cuando empecé a darme cuenta de que podía tenerlo todo “bien” afuera y aun así no sentir paz. Ahí entendí que el éxito no puede medirse solo en resultados visibles, ni tampoco costarte la felicidad.
Su camino espiritual no fue solo intuitivo, también fue estudiado. ¿Por qué fue importante para usted formarse en esa área?
Sentí la necesidad de poner estructura a lo que vivía. Por eso estudié códigos de aceptología, y más adelante negocios digitales conscientes. Cuando entiendes cómo funciona la mente, la energía y el sistema nervioso, puedes sostener resultados reales sin perderte en el camino.
¿Por qué cree que el dinero y el poder siguen siendo grandes bloqueos para las mujeres en los negocios?
Porque están cargados de culpa y creencias limitantes. A las mujeres se nos enseñó que el dinero no es femenino y que el poder nos masculiniza. Pero cuando la integras con conciencia, cambias tu relación con el dinero, con el merecimiento y con tus resultados.
El mundo digital le permitió crear comunidad fuera de Ecuador. ¿Qué cambió en su visión de los negocios al trabajar sin fronteras?
Me mostró que el impacto no tiene que ser local. Hoy trabajo con mujeres de Argentina, España, Colombia, Chile. El negocio digital te permite crear desde donde estés y crear redes reales. Dejé de pensar en competencia y empecé a pensar en colaboración.
El movimiento corporal también terminó integrándose a su trabajo. ¿Por qué es tan importante?
Porque el cuerpo es una llave. Cuando una mujer se siente bloqueada, poco creativa o desconectada de su poder, el movimiento permite que la energía vuelva a circular. No como danza, sino como conciencia y presencia corporal.

¿Qué parte de la diseñadora de calzado vive todavía en usted?
Me he reconciliado con la moda. Durante un tiempo la puse en pausa, pero hoy más que volver a diseñar zapatos, he recuperado mi lenguaje visual. Entendí que la belleza también es un canal de conciencia y que crear desde ahí puede ser profundamente coherente.
El salto digital
Ile da los siguientes tips para quienes quieren expandirse a nivel digital:
- Dejar de pensar ‘no estoy lista’. La espera eterna por más certificaciones suele ser una trampa para atreverse a dar el salto.
- Pensar a largo plazo. No con mentalidad del empleado que espera su pago, sino con la de empresaria.
- Cambiar la estructura del negocio. Delegar, automatizar y profesionalizar la experiencia del cliente es importante. Facilitar el flujo también es cuidar tu paz.
- Precios claros. Es fundamental reflejar la coherencia entre lo que ofreces, cómo lo comunicas, desde dónde sirves y el impacto que generas.
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