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Leidy Rubio profesional en body piercing
Su marca crece entre Ecuador y Latinoamérica mientras forma profesionales.Foto: Cortesía

Leidy Rubio, la mujer que está profesionalizando el body piercing en Ecuador

Entre seminarios internacionales y formación de nuevos talentos, impulsa una industria más consciente, ética y profesional.

Leidy habla del piercing con la naturalidad de quien convirtió un oficio en una extensión de su identidad. Su historia no empieza en un estudio, sino en la vida real de Bucaramanga, Colombia: múltiples trabajos, maternidad y una meta clara. Como ella misma resume, “tenía que alternarlo con otros trabajos para poder mantenerme y sostener a mi hija”. Ese ritmo marcó una etapa donde la disciplina y la intuición caminaban juntas, mientras el piercing dejaba de ser solo un interés para convertirse en un proyecto de vida.

El punto de quiebre llegó cuando entendió que este arte podía vivirse con estándares globales. La decisión fue radical pero coherente con su carácter: dejarlo todo para especializarse en México en la Asociación Latinoamericana de Piercing. La motivación era clara: ir “más allá de lo que conocíamos en Colombia”. Ese proceso no solo le dio técnica, también le dio visión sobre bioseguridad, materiales en oro y una manera distinta de entender el cuerpo como territorio de respeto y precisión.

Desde entonces, su enfoque ha sido claro y constante. Para Leidy, el piercing no es moda pasajera ni accesorio superficial. Es acompañamiento, cuidado y responsabilidad. Lo dice sin rodeos: “el piercing no es un producto terminado, es un proceso”. Esa filosofía atraviesa su trabajo, desde la elección de materiales hasta el seguimiento posterior, y también explica por qué su propuesta conecta con un cliente cada vez más informado.

Migrar a Ecuador fue otro paso natural dentro de su evolución profesional. No desde el impulso, sino desde la convicción. “Tuve que dejar todo y venirme solo con una maleta y mi hija”, cuenta, recordando un momento que hoy ve como parte del crecimiento. Adaptarse a un nuevo mercado implicó entender culturas, romper estereotipos y construir confianza desde la consistencia del trabajo bien hecho.

Así surgió Blue Piercing ubicado en Samborondón. Más allá del negocio hoy su interés está en la formación y en la profesionalización del sector. Su meta es directa: “elevar los estándares de la profesión”. Porque, en su visión, el piercing no solo transforma la estética; también modifica la manera en que se entiende el cuidado del cuerpo y la seriedad de un oficio que, cada vez más, reclama su lugar dentro de la industria del bienestar y la expresión personal.

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Su legado: enseñar el oficio

Con casi dos décadas de experiencia en la industria, Leidy dio un paso natural hacia la educación, entendiendo que el crecimiento del piercing profesional también depende de la formación de nuevas generaciones. Su camino la llevó a impartir seminarios, congresos y charlas tanto presenciales como virtuales en países como España, Brasil, México, Colombia, Ecuador y Argentina. Hoy comparte conocimiento desde la práctica real, con una visión clara del oficio y su responsabilidad.

Su presencia en el circuito formativo también tiene un peso simbólico dentro de un gremio históricamente dominado por hombres. Durante años, los espacios académicos y técnicos del piercing estuvieron ocupados mayoritariamente por ellos, y Leidy lo vivió en primera persona. Con el tiempo, ha visto cambiar ese panorama, impulsando la participación femenina desde la experiencia y la mentoría. Desde su rol formador insiste en que quienes ingresan a esta profesión deben entender que “no venden solo un producto, están realizando un procedimiento dentro del cuerpo de una persona”, marcando una diferencia clara entre lo estético y lo profesional.

Leidy Rubio seminarios de piercing
Sus seminarios por Latinoamérica son presenciales y virtuales.Foto: Cortesía

Hoy, su trabajo como educadora va más allá de enseñar técnica. Su objetivo es dejar bases sólidas para el futuro del oficio, formando profesionales conscientes, responsables y preparados. Busca que las nuevas generaciones entiendan el impacto real de ser piercers y la confianza que cada cliente deposita en ellos.

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La voz femenina entre un gremio de hombres

¿Cómo fue ese proceso de adaptación entre Colombia y Ecuador?

Al principio viajaba 15 días a Ecuador y 15 días a Colombia. Pero cuando estaba en Colombia, mis clientes de Ecuador me escribían muchísimo. Ahí me di cuenta de que el mercado aquí estaba creciendo fuerte.

¿Tuvo que romper prejuicios al llegar a Ecuador?

Sí. Sobre todo en zonas más conservadoras, las personas suelen impactarse al ver tatuajes o perforaciones. Con el tiempo entendieron que soy una persona normal: mamá, profesional, responsable. Un piercing no define quién eres.

¿Qué diferencia su trabajo?

No solo buscamos belleza estética. También seguridad, bioseguridad y acompañamiento. Yo siempre digo que el piercing no es un producto terminado, es un proceso. Yo hago el 50 % y el cliente el otro 50 % con sus cuidados.

Leidy Rubio profesional en body piercing
Elevar el estándar del piercing es parte de su trabajo.Foto: Cortesía

¿Como  ve el rol de la mujer en esta industria?

Es un mundo dominado por hombres, pero cada vez hay más mujeres. Creo que aportamos mucho en la estética, el detalle, la armonía y el styling.

¿Cree que el piercing ya es cultura y no solo moda?

Sí, es un arte ancestral. Está presente desde civilizaciones antiguas, culturas tribales, egipcias, precolombinas. Hoy estamos reconectando con esos orígenes.

¿De dónde viene su inspiración?

Mucho de asociaciones profesionales internacionales, especialmente en Estados Unidos. Ellos marcan tendencias en joyería, técnica e innovación.

¿Qué aprendizaje le dio la experiencia real más allá de los cursos?

Entender que cada anatomía es distinta. No puedes copiar exactamente lo que ves en una foto. Hay que respetar el cuerpo de cada persona.

¿Hoy cómo ha evolucionado su marca?

Empecé con mi marca Blue Piercings, y ahora evolucionamos a Blue R: un espacio que mezcla piercing, tatuajes, barbería y una galería de arte con exposiciones rotativas de artistas ecuatorianos.

¿Qué legado quiere dejar?

Dejar un camino trazado hacia la profesionalización del body piercing, con dignidad, respeto y ética.

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