DRY JANUARY
Una investigación reveló que, seis meses después del reto, más del 70 % de las personas que participaron continuaban bebiendo de forma más moderada.Cortesía

'Dry January', un mes para romper con el consumo de alcohol: ¿cómo funciona?

El desafío gana cada vez más seguidores en el mundo. Sus impulsores aseguran que puede mejorar la salud física y mental

Enero llega cada año con una sensación compartida de cansancio físico y mental. Después de semanas marcadas por celebraciones, brindis y encuentros sociales, muchas personas se plantean una pausa. En ese contexto aparece el Dry January, un reto que propone algo tan simple como desafiante: no beber alcohol durante los 31 días del primer mes del año. Lo que comenzó como una campaña puntual se ha convertido en un fenómeno global que invita a repensar la relación con el alcohol.

La iniciativa nació en 2013 impulsada por la organización benéfica británica Alcohol Change UK, con el objetivo de promover una reflexión colectiva sobre el consumo de bebidas alcohólicas. Desde entonces, el reto no ha dejado de crecer. Solo en enero de 2025, más de tres millones de personas en el país europeo se sumaron al reto, y el doble lo hicieron a nivel mundial, incluyendo en América Latina. “El objetivo es demostrarnos que no necesitamos el alcohol para divertirnos, relajarnos o socializar”, explican desde la organización, que define el mes como un “reseteo total de cuerpo y mente”.

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Las razones que sostienen el desafío están respaldadas por la ciencia. Diversas investigaciones han demostrado que el alcohol, incluso en pequeñas cantidades, puede afectar el sueño, la función sexual y el estado de ánimo, además de estar vinculado a más de 60 problemas de salud. Entre ellos se encuentran enfermedades hepáticas, hipertensión, depresión y al menos siete tipos de cáncer.

Un mes sin beber puede generar cambios perceptibles en poco tiempo. “Dejar el alcohol puede reportar numerosos beneficios físicos y mentales”, señala Daniela Arandi, profesora y directora del Centro de Investigación de Adicciones de la Universidad de Buenos Aires. Entre los efectos más frecuentes se encuentran un descanso más profundo, mayor energía durante el día y una piel con mejor aspecto. Estudios médicos también han observado reducciones en la presión arterial, el colesterol y ciertos marcadores relacionados con el riesgo de diabetes y cáncer tras 31 días de abstinencia.

Una apuesta con desafíos

El impacto, sin embargo, no es igual para todas las personas. Quienes beben de manera habitual pueden experimentar irritabilidad, bajo estado de ánimo o cansancio durante los primeros días. “Si eres un bebedor regular, un cambio repentino en tus hábitos podría hacerte sentir irritable o deprimido antes de empezar a sentirte mejor”, explica Arandi. En cambio, quienes consumen alcohol de forma ocasional suelen notar los beneficios en menos tiempo, despertándose más descansados tras pocos días.

Sin embargo, para quienes no se sienten listos para una abstinencia total, existe una opción intermedia: el llamado “Damp January” o enero húmedo. Esta propuesta invita a reducir el consumo sin eliminarlo por completo. “Al decidir, en cuánto reducir tu consumo o elegir un cóctel sin alcohol, puedes tener una mayor sensación de control”, explica Richard de Visser, profesor de psicología de la salud de la Universidad de Sussex, quien investiga los hábitos de consumo.

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Uno de los datos más relevantes del Dry January aparece cuando el mes termina. Una investigación de la Universidad de Sussex reveló que, seis meses después del reto, más del 70 % de las personas que participaron continuaban bebiendo de forma más moderada.

Tips para prepararse

Prepararse para un enero sin alcohol requiere algo más que buena voluntad. Los expertos coinciden en que comunicar la decisión al entorno cercano puede marcar la diferencia: compartir el objetivo con familiares, amistades o compañeros de trabajo ayuda a generar apoyo y a reducir la presión social.

Otra recomendación es planificar con antelación alternativas para los momentos asociados al consumo, por ejemplo optar por un brunch en lugar de una salida nocturna, o apostar por un picnic en un parque en vez de acudir a un bar.

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