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Una correcta hidratación influye directamente en la concentraciónFREEPIK

Beber poca agua reduce la concentración y afecta el rendimiento en el trabajo

La falta de hidratación no solo provoca cansancio: también influye en la atención, el ánimo y la productividad diaria

El cuerpo humano está compuesto en más de un 60 % por agua y ese equilibrio es clave para que funciones básicas -como regular la temperatura, transportar nutrientes o eliminar toxinas- se mantengan activas. Sin embargo, hidratarse correctamente sigue siendo uno de los hábitos de salud más descuidados, incluso en entornos laborales donde la concentración y el rendimiento mental son fundamentales.

“La falta de hidratación, incluso en niveles leves, puede afectar no solo al rendimiento físico o al aspecto de la piel, sino también a la función cognitiva”, advierte Alejandro Lucía, catedrático de Fisiología del Ejercicio de la Universidad Europea. Según el experto, no beber suficiente agua puede traducirse en menor atención, más fatiga y cambios en el estado de ánimo, especialmente durante jornadas largas y exigentes.

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El impacto no se limita a tareas intelectuales. “Una hidratación insuficiente hace que actividades cotidianas como caminar, trabajar de pie o subir escaleras se perciban como más exigentes. El cuerpo regula peor la temperatura y el esfuerzo se nota antes”, explica Lucía. Además, cuando hay sudoración, no solo se pierde agua, sino también sales minerales necesarias para el buen funcionamiento muscular y neurológico.

Uno de los problemas es que la deshidratación leve no siempre se manifiesta con una sed intensa. Entre las señales más frecuentes se encuentran la orina oscura y escasa, la boca seca, el dolor de cabeza leve, el cansancio injustificado o una sensación de menor claridad mental. “Son síntomas sutiles que muchas personas no relacionan directamente con la falta de agua”, señala el especialista.

Datos clave sobre hidratación y rendimiento

  • Incluso una pérdida del 1–2 % del agua corporal puede afectar la atención y la memoria a corto plazo.
  • La calefacción, el aire acondicionado y el consumo de alcohol aumentan el riesgo de deshidratación.
  • Frutas y verduras aportan entre un 80 % y un 95 % de agua, complementando la ingesta diaria de líquidos.
  • Mantener la orina de color amarillo claro es un indicador práctico de buena hidratación.

Para prevenir estos efectos, el experto recomienda hábitos sencillos: beber un vaso de agua al levantarse, acompañar las comidas con agua y mantener una botella visible durante la jornada laboral. También aconseja ajustar la ingesta en días de mayor actividad física, caminatas prolongadas o ambientes cerrados con calefacción elevada.

Cuidar la hidratación no es un gesto menor: es una herramienta diaria para proteger la salud, mejorar la concentración y sostener el rendimiento físico y mental.

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