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MARIO GODOY JUDICATURA
El presidente del Consejo de la Judicatura, Mario Godoy.ARCHIVO: CONSEJO DE LA JUDICATURA

Sólo el gobierno de Daniel Noboa puede sostener a Mario Godoy

Análisis | El presidente de la Corte Nacional le ha retirado su apoyo, pero Godoy continúa ejerciendo su cargo impunemente

¿Quién sostiene a Mario Godoy? Hay un clamor general para exigir la renuncia del descalificado presidente del Consejo de la Judicatura. Al pedido de los principales colegios de abogados del país (el de Pichincha incluso llegó a poner una gran pancarta que exigía su renuncia en lo más alto de su sede, al frente de la Asamblea Nacional) se ha juntado una carta pública firmada por más de medio centenar de juristas, decanos de facultades de Derecho, exjueces, ciudadanos de probidad notoria… Todos con un mismo reclamo: la renuncia de Godoy.

Como si esto no fuera suficiente, en las últimas horas el propio presidente de la Corte Nacional de Justicia, Marco Rodríguez, le retiró su respaldo con palabras que no admiten interpretación: “El principio de confianza entre el presidente del Consejo de la Judicatura y la Función Judicial se ha quebrantado”, dijo en una entrevista con Milton Pérez, en Teleamazonas.

Rodríguez no se anda por las ramas. Según él, “No hay garantías para la observancia del principio de independencia de los jueces”. Y no las hay porque los jueces, dijo, son presionados. ¿Presionados por quién? Por el Consejo de la Judicatura, como ocurrió con Carlos Serrano, a quien el director provincial de ese organismo, Henry Gaibor, le mandó el mensaje (que venía desde arriba) de que fallara a favor del narcotraficante serbio Jezdimir Srdan; el mismo narco que lo había amenazado de muerte. Gaibor ya había sido denunciado por presionar (junto con Godoy en persona) a otra jueza: Nubia Vera, que conocía el caso de la exvicepresidenta Verónica Abad. Más claro: Godoy y Gaibor eran conocidos por andar presionando jueces juntos.

El rechazo hacia Mario Godoy, presidente del Consejo de la Judicatura

El problema con Godoy es que se junta con narcotraficantes. Él mismo defendió a sus cuñados, los hermanos Larrea, cuyas narcoavionetas habían sido detenidas en Estados Unidos. Trataba, en la correísta Superintendencia de Comunicaciones, de lavar su imagen impidiendo que los medios del Ecuador publicaran la noticia. Y su esposa, Dolores Veintimilla, es una conocida abogada de mafiosos, empezando por Fito y terminando por Srdan, el serbio que amenazó de muerte al juez Serrano, a quien presionó Gaibor, su mano derecha. Con la mitad de estos hallazgos, Godoy debió renunciar hace rato. Más aún: nunca debió ser nombrado.

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A eso se suman los escándalos en los que se han visto envueltos sus más cercanos colaboradores: Álex Gallo y Roger Tumalli, directores administrativo y jurídico de la Judicatura, nombrados directamente por Gaibor y hoy acusados de corrupción y delitos sexuales, respectivamente.

Es por todas estas cosas que nadie quiere saber nada de Mario Godoy. Nadie quiere que lo relacionen con él. Nadie quiere estrecharle la mano, peor aparecer a su lado en las redes sociales.

El pasado 8 de enero, el pleno del Consejo de la Judicatura mantuvo una reunión con los jueces anticorrupción del país. La noticia salió en todos los medios. En esa ocasión no se dijo, porque esta información se mantuvo en reserva, que la condición que impusieron los jueces a los consejeros para celebrar esa reunión fue que Mario Godoy no asistiera. Y no asistió. Nadie está dispuesto a someterse al desprestigio que implica aparecer a su lado en una foto, en un video.

El mismo presidente de la Corte Nacional, Marco Rodríguez, está dispuesto a reunirse con quien sea para superar la crisis de la Función Judicial; con quien sea menos con Mario Godoy. Porque Mario Godoy es un paria, un intocable. Rodríguez sabe que el simple gesto de estrecharle la mano implicaría un respaldo y nada más lejos de su voluntad que respaldarlo.

Más aún: al interior del Consejo de la Judicatura, todo el mundo sabe que los mismos consejeros han hablado directamente con Godoy sobre su problema de ilegitimidad: que debiera dar un paso al costado, le han dicho. Sin embargo, continúan respaldándolo en sus convocatorias y dando cuórum a sus reuniones. No se atreven a hacer otra cosa.

Daniel Noboa mantiene a Mario Godoy sentado en la Judicatura

¿Por qué? ¿Quién mantiene a Mario Godoy? En el Consejo de la Judicatura, en la Función Judicial, nadie tiene dudas: lo mantiene el presidente de la República, que fue quien lo colocó en ese puesto (dos veces, la primera en alianza con el correísmo) violando todos los procedimientos e incluso corrompiendo a ciertos integrantes del Consejo de Participación Ciudadana, que se hizo responsable del nombramiento.

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Una buena parte de la opinión pública está convencida de lo contrario: que Daniel Noboa le retiró su confianza y pidió a Mario Godoy presentar su renuncia. En respaldo de esa tesis, citan un tuit del presidente. Lo cierto es que el mensaje presidencial le sugería no renunciar antes de presentarse ante la Asamblea (y Godoy tiene ahí todo su juicio político por delante) y, lo que es peor, repetía las amenazas contra el juez Serrano: si usted falla en contra del narcotraficante Srdan, le decía en ese tuit el presidente, no nos responsabilizamos de lo que la mafia pueda hacer en su contra. En otras palabras: mejor que falle a su favor.

Mientras tanto, la situación de la Función Judicial es similar a una película de terror. Por lo menos en lo que concierne a los jueces, que están verdaderamente aterrorizados ante las consecuencias que pueden acarrear sus decisiones. Un estudio del Observatorio de Derechos y Justicia demuestra que el 91 por ciento de los servidores judiciales están preocupados por su seguridad, el 65 por ciento recibió amenazas directas, el 28 por ciento duda antes de dictar sentencia o tomar decisiones que pudieran ponerlos en riesgo, el 71 por ciento no cuenta con escolta policial en las salas de audiencia…

Hay una especie de burbuja que se cree inmune al escrutinio público en ese complejo estatal del que forman parte el Consejo de la Judicatura de Mario Godoy, el Consejo de Participación Ciudadana de Andrés Fantoni y la Asamblea Nacional de Niels Olsen, donde han decidido conceder a Godoy un plazo de dos o tres meses más de vida artificial antes del desenlace de su juicio político. Entretanto, el gobierno busca desesperadamente un nuevo Godoy que lo sustituya. Entretanto, el mismo Godoy cumple con su misión de avanzar en la elección de jueces temporales, con la complicidad de los cuatro vocales del Consejo de la Judicatura que acuden a sus convocatorias y le dan cuórum. De los plazos de la Asamblea depende de que Godoy continúe actuando impunemente.

Una burbuja en la que no rigen los principios de la ética pública. Dentro de ella, funcionarios descalificados con relaciones demostradas con el narcotráfico y sorprendidos en actos ilegítimos de presión a funcionarios judiciales continúan actuando impunemente. Mario Godoy por delante de todos. ¿Quién lo sostiene, cuando el país entero clama por su renuncia? ¿El gobierno nacional?

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