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Partidos políticos
La política ecuatoriana ha estado marcada por partidos creados a la medida de sus líderes, estructuras frágiles que surgen para competir en elecciones y desaparecen cuando se agota el poder del caudillo.Archivo

La historia repetida en Ecuador: partidos políticos hechos a la medida de sus líderes

Para expertos, el poder ha estado por encima de la institucionalidad.  Un ciclo que debilita la democracia en el país

En Ecuador se ha normalizado que los políticos creen organizaciones hechas a su medida, concebidas más como vehículos electorales que como partidos con vida propia. Este personalismo ha bloqueado cualquier intento de institucionalización y ha condenado a muchas de estas agrupaciones a una existencia efímera, pues desaparecen una vez que el caudillo ha perdido poder, respaldo o relevancia en la palestra pública.

El Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE) es uno de los ejemplos más claros de este fenómeno. Nació bajo el liderazgo de Abdalá Bucaram Ortiz, a la sombra del partido Concentración de Fuerzas Populares (CFP), cuando este se encontraba políticamente debilitado. Ese tronco político llevó a Jaime Roldós Aguilera a la Presidencia de la República.

Del PRE al Prian: plataformas personalistas

Con el paso del tiempo, el PRE dio origen a nuevas escisiones. De sus filas surgió el Partido Renovador Institucional Acción Nacional (Prian), tras el distanciamiento de Álvaro Noboa Pontón del PRE, quien a su vez lo convirtió en su plataforma electoral. Y al igual que su antecesor, el Prian tuvo una vida política limitada y terminó consolidándose como una estructura marcadamente personalista, que desapareció tras varias derrotas electorales.

Fuerza Ecuador y la repetición del patrón

El patrón se repitió una vez más cuando del PRE emergió Fuerza Ecuador, grupo creado por Abdalá Bucaram Pulley, hijo de Bucaram Ortiz. Este movimiento tampoco logró trascender y acabó corriendo la misma suerte: una breve presencia electoral seguida de su desaparición del sistema político.

Rupturas internas y nuevos movimientos

Un proceso similar se ha observado en Pachakutik. Las disputas internas llevaron a la salida de Yaku Pérez, quien optó por abandonar el movimiento y crear su propia organización política, denominada Somos Agua.

Fracturas dentro del Partido Social Cristiano

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El Partido Social Cristiano (PSC) tampoco ha estado exento de fracturas internas. Aunque sus distintas corrientes han intentado coexistir, de su estructura surgió el movimiento provincial Madera de Guerrero, impulsado por Jaime Nebot Saadi.

Alianza PAIS y la fragmentación del correísmo

El movimiento Patria Altiva i Soberana (Alianza PAIS) es otro caso ilustrativo. Creado como plataforma electoral de Rafael Correa Delgado, se fragmentó tras la llegada de Lenín Moreno a la Presidencia, lo que dio paso al surgimiento de Revolución Ciudadana; aunque hoy, nuevas disputas internas vuelven a sacudir ese espacio político, al punto de que una de sus figuras ha anunciado la creación de otra organización.

“Estas fragmentaciones reflejan nuestra sociedad”, analiza Pablo Játiva, abogado y docente de la Universidad Internacional del Ecuador. Según él, esto se debe a que la gente guarda distancia de la coyuntura política. Por ello, el jurista sostiene que la falta de institucionalización de estas agrupaciones se debe a que “no existe un solo partido real”, dado que ninguno forma líderes políticos para el futuro.

Educación política y sinceramiento electoral

Por ello, insiste en que el cambio debe comenzar desde las aulas, enseñando a los niños a convivir en sociedad, de manera democrática. Al mismo tiempo, el analista político y electoral Alfredo Espinosa considera que los políticos deben sincerarse, ya que muchos crean movimientos para dispersar el voto.

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Espinosa añade que el Consejo Nacional Electoral (CNE) debe depurar los 232 grupos políticos aprobados hasta junio de 2024. A su criterio, muchos son “cáscaras vacías”, ya que no forman cuadros y, tras los comicios, las autoridades electas suelen separarse de los partidos sin sanción. “Ellos obtienen sus cargos por la tienda política y no por mérito propio”.

Por eso, Wilmer Suárez, director del Observatorio Electoral y Social de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, afirma que las organizaciones políticas deben contar con verdaderas democracias internas. Deben dejar atrás el caudillismo, promover la renovación programática de sus líderes y mantener una conexión real con sus bases. “Por eso surgen los movimientos pequeños: la gente busca la esperanza de conectarse”.

Desconfianza ciudadana y crisis de representación

Por otro lado, los electores han mostrado apenas un 13 % de confianza en ellos, según un estudio de la Corporación Latinobarómetro, de 2024. La firma asegura que esto se debe a que dichos grupos están atomizados y fragmentados, de modo que la gente “no percibe que los representan” y “cree que defienden sus propios intereses”.

Por ello, Suárez y Espinosa consideran que los partidos deben fortalecer su institucionalidad. Deben cumplir su rol como centro de las demandas sociales, canalizarlas y ejercer control político sobre el poder.

Por otra parte, Játiva manifiesta que el CNE debe impulsar reformas legales que eviten la proliferación indiscriminada de movimientos políticos en todo el país. A su criterio, permitir organizaciones de “cualquier rincón de la patria” debilita también su institucionalidad.