Cartas de lectores: Los derechos de los adolescentes

Dios es un Dios de orden, no de caos. “Y Dios los creó: varón y hembra”

Nuevamente, los tremendos jueces de la Corte Constitucional hacen un derroche de disfunción neuronal para presentar un caso en el que otorgan a los adolescentes entre 12 y 18 años el poder de cambiar el género en su cédula. ¡Vanidad de vanidades, todo vanidad!

Esto es, una niña (hija de Eva, mujer de sexo femenino desde la octava semana de gestación), de 12 años, puede acercarse al Registro Civil y decir que se “siente” hombre, aunque sus cromosomas XX y sus ovarios indiquen que es mujer. Pero eso no importa: podrá acompañarse de un progenitor o un certificado de algún profesional para asegurar a la sociedad ecuatoriana que se trata de un varón.

Se abre así una lucha interminable entre quienes defienden los valores tradicionales y los defensores de los Derechos Humanos y la autodeterminación de género. Los primeros defienden que el género es consecuencia de la biología; los segundos, que es una construcción social y cultural.

¿A dónde va a parar una sociedad que busca contradecir las leyes divinas, la biología, la genética y la naturaleza para favorecer una enajenación insostenible?

Deben aprender que no se puede cambiar el orden natural por caprichos.

Dios es un Dios de orden, no de caos. “Y Dios los creó: varón y hembra”.

Gustavo Vela Ycaza