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Florencio Compte Guerrero | Seis años atrás

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La nueva peste son las guerras. Miles de millones de dólares son gastados semana a semana para destruir vidas y ciudades

Hace seis años el mundo se paralizó. Lo que se pensó en un primer momento que era una situación pasajera que se resolvería en días o semanas, resultó ser una paralización de meses que nos impulsó a cambios fundamentales en nuestras vidas.

Ya todos ponemos al año 2020, el de la pandemia, cuando el mundo se detuvo, como un referente al hablar de algo que sucedió antes, durante o después de ese hecho. El aislamiento obligatorio nos dio tiempo para pensar en qué hicimos mal como sociedad, en cómo manejar nuestras relaciones intrafamiliares y a valorar lo cotidiano. Nos dimos cuenta de que nos estábamos preparados para un evento de esa magnitud, nos jugamos la supervivencia y nos propusimos hacer las cosas de una manera diferente. Nos dimos cuenta de que nuestro sistema sanitario es deficiente, que nuestra economía es frágil y que nuestro sistema político es miope, débil, irresponsable, corrupto y falto de liderazgo. Pero, luego, todo volvió a la normalidad y a la rutina y, finalmente, nada cambió. Seguimos con sistemas sanitarios deficientes, con economías frágiles, y del sistema político mejor no hablar; seguimos viviendo en la incertidumbre, con un mundo que se enfrenta al abismo de la guerra manejado por insensatos.

Decía Albert Camus, al referirse a la peste: “Las plagas, en efecto, son una cosa común, pero es difícil creer en las plagas cuando las ve uno caer sobre su cabeza. Ha habido en el mundo tantas pestes como guerras y sin embargo, pestes y guerras cogen a las gentes siempre desprevenidas” (La Peste, 1947).

Hoy, la nueva peste son las guerras. Miles de millones de dólares son gastados semana a semana para destruir vidas y ciudades, mientras la infraestructura sanitaria sigue colapsando, aduciéndose que no hay dinero para sostenerla. Cientos de inocentes mueren cada día y miles son desplazados de sus hogares. ¿Qué hay detrás de esos conflictos? Ya lo dijo Ernest Hemingway: “Todas las guerras modernas se libran por dinero”. 

Han pasado seis años desde el inicio de la pandemia y nada ha cambiado, o sí, sí ha cambiado, para peor.