
Cinco claves de la relación Petro –Noboa que terminó en guerra comercial
La guerra comercial entre Ecuador y Colombia es el capítulo más reciente de una relación marcada por tensiones
La guerra comercial en la que se han enzarzado los gobiernos de Colombia y Ecuador es el último episodio de una relación llena de altibajos entre sus presidentes Gustavo Petro y Daniel Noboa, dos marcados perfiles de la izquierda y derecha latinoamericana, respectivamente.
Pese a que Petro ha sido el único jefe de Estado que ha asistido a las dos ceremonias de investidura presidencial que ha protagonizado Noboa en Quito en 2023 y 2025, la distancia se ha ido agrandando con el paso del tiempo, especialmente con el acercamiento del gobernante ecuatoriano a la administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
El Gobierno de Colombia anunció la aplicación de un gravamen del 30 % a la importación de 20 productos provenientes de Ecuador, como respuesta proporcional, transitoria y revisable frente a la alteración de las condiciones del comercio bilateral.
— MinComercio Colombia (@MincomercioCo) January 22, 2026
La ministra de Comercio,… pic.twitter.com/CA9qgPCrQW
1. La captura de Jorge Glas
El primer punto de inflexión fue la captura del exvicepresidente correísta Jorge Glas, para la que Noboa ordenó asaltar la Embajada de México en Quito, donde Glas, que tenía pendiente de cumplir una pena de ocho años de cárcel por dos condenas por corrupción, había recibido asilo.
En solidaridad con México, Petro suspendió la celebración de los gabinetes nacionales, donde los presidentes y ministros de ambos países se reunían una vez al año para tratar asuntos de interés bilateral y fronterizo.
2. Crisis energética y cumbre en bermudas
Las relaciones no se suavizaron hasta finales de 2024, cuando Ecuador se vio inmerso en una fuerte crisis energética que obligó a racionar la electricidad con cortes de hasta 14 horas al día a nivel nacional, solamente suavizada con la electricidad suministrada por Colombia.
Para escenificar el acercamiento, en diciembre de ese mismo año Petro y Noboa mantuvieron una reunión en las Islas Galápagos (Ecuador), recordada sobre todo por las estridentes bermudas con las que el presidente ecuatoriano recibió al gobernante colombiano, que combinó con una camisa de marca y gafas de sol.
3. Los resultados electorales
Allí acordaron retomar los gabinetes binacionales y estudiar la petición de Petro de abrir un control fronterizo en zona del Pacífico, un área fuertemente impactada por el narcotráfico, con fuerte presencia de disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y bandas criminales ecuatorianas.
Sin embargo, la sintonía volvió a romperse pronto, cuando Petro se sumó a la postura del expresidente Rafael Correa (2007-2017) de dudar de los resultados de las elecciones donde Noboa fue reelegido y, en su investidura, reclamó la liberación de Glas, al que calificó de "preso político", lo que provocó que Noboa cancelase la reunión bilateral que tenía prevista con él.
4. La visita privada de Petro a Manta
En lugar de regresar a Bogotá, Petro extendió su estancia en Ecuador con una visita privada a la ciudad costera de Manta, donde según medios locales permaneció en una casa durante un par de días antes de volver a Colombia para retomar sus actividades oficiales.
"No creo que fuese a nada bueno", señaló Noboa en una entrevista cuando le preguntaron por la finalidad de la estadía de Petro en Manta, en una respuesta donde trató de relacionarlo con la presencia de bandas criminales y mafias del narcotráfico en esa ciudad.

5. La nacionalización de Glas
En septiembre del año pasado, Petro sorprendió al anunciar que había concedido la nacionalidad colombiana a Glas para sumar un nuevo grado de presión a la demanda de liberación, mientras que pocas semanas después Noboa hizo que fuese el primer preso en entrar a la cárcel emblema de su mandato, construida a similitud del modelo de Nayib Bukele en El Salvador.
Este martes Petro volvió a la carga para exigir la libertad de Glas, y un día después Noboa respondió con la imposición de aranceles del 30 %, lo que fue replicado idénticamente por Colombia, que también cortó el suministro de electricidad a Ecuador.
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