
¿Quién es el ayatolá Alí Jameneí y cuál es su estado tras los bombardeos en Irán?
El líder supremo concentra el máximo poder político y religioso. La diplomacia del país asiático ratificó su supervivencia
El líder supremo de la República Islámica de Irán, el ayatolá Alí Jameneí, sobrevivió a las operaciones militares ejecutadas por Estados Unidos e Israel sobre Teherán este 28 de febrero de 2026. La confirmación gubernamental descarta los reportes extraoficiales sobre la muerte de la máxima autoridad del Estado y aclara la línea de mando en medio de la escalada bélica en Medio Oriente.
El cargo por encima de la presidencia
Para entender el alcance del conflicto, es necesario identificar la estructura del régimen. Alí Jameneí ocupa el cargo de líder supremo desde 1989, lo que lo convierte en el jefe de Estado y comandante en jefe de todas las Fuerzas Armadas, incluyendo a la Guardia Revolucionaria.

A diferencia de las democracias occidentales, la administración en Teherán está dividida. Mientras el presidente de turno (actualmente Masud Pezeshkian) gestiona la burocracia civil y la economía diaria, el ayatolá retiene la competencia legal para dictar la política exterior, ordenar ataques militares y controlar el programa nuclear. En la práctica, ninguna decisión geopolítica o de guerra abierta se ejecuta sin su autorización directa.
Tras la caída de proyectiles extranjeros en la capital iraní durante la madrugada, el corte de telecomunicaciones generó especulaciones sobre un presunto descabezamiento del régimen.
La influencia de Jameneí trasciende la figura decorativa de un líder espiritual; ejerce un dominio operativo sobre las instituciones clave del Estado. A través del Consejo de Guardianes, un órgano de doce miembros del cual nombra directamente a la mitad, el ayatolá posee la facultad legal de vetar a cualquier candidato a la presidencia o al Parlamento. En la práctica, este mecanismo institucional le ha permitido filtrar las listas en los comicios recientes, neutralizando a la oposición reformista y garantizando la consolidación de facciones conservadoras afines a su mandato.
A nivel financiero, su autoridad se extiende sobre los llamados 'bonyads' o fundaciones estatales. Estos conglomerados económicos, exentos de auditorías parlamentarias, controlan sectores estratégicos que van desde la construcción hasta las telecomunicaciones. Esta estructura paralela le otorga al líder supremo un presupuesto independiente del Gobierno civil de Masud Pezeshkian para financiar operaciones internas sin depender de los ministerios regulares.
En el ámbito geopolítico, el líder supremo es el único responsable de la estrategia de defensa exterior y del llamado 'Eje de la Resistencia'. La Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), que opera con mayor presupuesto y armamento que el ejército regular, rinde cuentas únicamente a su despacho.
No murió
Ante la incertidumbre operativa, la cúpula estatal emitió un pronunciamiento para estabilizar el panorama interno. El ministro de Exteriores de Irán, Abas Araqchí, confirmó a la cadena internacional NBC News que Jameneí se mantiene con vida y ejerciendo sus funciones. "Hasta donde yo sé, el líder supremo sigue vivo", declaró el funcionario diplomático, quien reconoció el impacto de las incursiones extranjeras al transparentar que dos comandantes militares fallecieron durante los bombardeos sobre las dependencias logísticas en Teherán.
La integridad del clérigo de 86 años es un factor crítico para la seguridad global. Su eventual fallecimiento no solo desestabilizaría el mando operativo sobre facciones armadas aliadas en Líbano, Yemen y la Franja de Gaza, sino que forzaría un proceso de sucesión interno en un momento donde las fronteras de Irán enfrentan bombardeos directos, paralización comercial y bloqueos aéreos.
