
Caso Epstein: Ghislaine Maxwell guarda silencio y se acoge a la Quinta Enmienda
Ghislaine Maxwell invoca la Quinta Enmienda ante el Congreso, mientras víctimas denuncian una nueva táctica de engaño
Ghislaine Maxwell, principal cómplice de Jeffrey Epstein, decidió acogerse a la Quinta Enmienda de la Constitución de EE. UU. para evitar la autoincriminación durante su comparecencia virtual ante la Comisión de Supervisión de la Cámara de Representantes. Desde la prisión de mínima seguridad en Bryan, Texas, donde cumple una condena de 20 años por tráfico de menores, Maxwell optó por el silencio procesal en un momento de alta sensibilidad política tras la reciente divulgación de archivos que vinculan a figuras públicas globales con la red de Epstein.
Su abogado, David Markus, confirmó esta estrategia legal a la cadena NewsNation, señalando que la invocación de este derecho constitucional busca blindar a su defendida ante el interrogatorio de la comisión. Este movimiento ocurre en un clima de creciente presión por conocer el alcance real de la red de tráfico sexual que operó durante décadas.
El escepticismo de las víctimas: "Una arquitecta del engaño"
La decisión de Maxwell ha sido recibida con indignación por parte de las sobrevivientes. En una carta dirigida a la Comisión y obtenida por CNN, un grupo de víctimas y familiares de Virginia Giuffre instaron a los legisladores a recibir el testimonio de Maxwell con el "máximo escepticismo". Las firmantes denunciaron que esta comparecencia podría transformarse en una nueva plataforma para la manipulación en lugar de una vía hacia la justicia.
Para las víctimas, Maxwell no fue una espectadora, sino una "arquitecta central e indispensable" de la organización delictiva. En el documento, acusan a la hoy detenida de negarse sistemáticamente a colaborar con las autoridades o identificar a los hombres poderosos que participaron en la red de trata, perpetuando el encubrimiento que ha caracterizado al caso desde sus inicios.
Debate legislativo y fricciones políticas en el Congreso
Dentro del Capitolio, la estrategia de Maxwell ha generado visiones encontradas. Mientras el presidente de la comisión, el republicano James Comer, sostiene que el testimonio es "necesario" para la transparencia del caso, el demócrata Ro Khanna advirtió que la procesada podría utilizar un privilegio general: leer una declaración preparada y negarse a responder preguntas individuales a través de sus representantes legales.
En paralelo, los demócratas mantienen sus críticas hacia el Departamento de Justicia, sugiriendo que la investigación sobre Maxwell ha sido desviada intencionalmente. Estas tensiones se dan en un marco donde el Congreso ha publicado miles de páginas de archivos en un intento de la administración de Donald Trump por mostrar transparencia, aunque gran parte de ese material ya era de dominio público tras los juicios anteriores.
El legado de impunidad de la red Epstein
Ghislaine Maxwell permanece bajo custodia tras ser trasladada desde una cárcel federal en Florida a su actual centro en Texas. Su condena por tráfico de menores es el único cierre judicial de gran escala tras la muerte de Jeffrey Epstein, quien fue hallado ahorcado en su celda en 2019 mientras esperaba juicio por abuso sexual y trata de personas.
El caso sigue siendo un foco de inestabilidad política debido a los vínculos que el multimillonario mantuvo con figuras de primer nivel, incluyendo al príncipe Andrés de Inglaterra, Bill Clinton y el actual mandatario estadounidense, Donald Trump. A pesar del volumen de archivos desclasificados, el silencio de Maxwell ante la Comisión refuerza la percepción de que los secretos más oscuros de la red de tráfico sexual podrían permanecer protegidos por la estrategia legal de su única protagonista convicta.