
Viviendas, a tasas subsidiadas, dan esperanza a la construcción
Expertos ven con acierto que el plan Miti Miti ahora tenga un fideicomiso. Se proyecta un crecimiento del 4,6 % en el 2026
El sector de la construcción logró revertir los resultados negativos de 2024 y cerró 2025 con cifras positivas, un desempeño que abre un escenario optimista para 2026, con expectativas de un crecimiento similar o incluso mayor.
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De acuerdo con el análisis sectorial, la construcción pasó de una contracción del -7,8 % en 2024 a un crecimiento estimado del 3,8 % en 2025, con una aceleración del 6,7 % en el segundo trimestre del año. Para el presidente de la Cámara de la Construcción de Guayaquil, Otton Lara, estos resultados confirman que el sector dejó atrás la fase recesiva y entró en una etapa de recuperación progresiva.
Desde el gremio destacan que la estabilidad de las políticas públicas ha sido determinante para atraer inversión, ya que reglas claras y sostenidas en el tiempo generan confianza en promotores, constructores y compradores, cerrando el círculo del negocio inmobiliario.
Esta lectura es compartida por Joan Proaño, vicepresidente de Constructores Positivos, quien señala que solo en Quito los afiliados de este clúster mantienen proyectos en ejecución por alrededor de 800 millones de dólares. A esto se suma el repunte de las reservas de vivienda: tras una caída de entre 12 % y 14 % entre 2023 y 2024, entre enero y agosto de 2025 las reservas aumentaron en 15,3 %.
El impacto positivo también se refleja en el empleo. El sector cerró 2025 con 540.752 empleos directos, frente a los 499.708 de 2024. Asimismo, el empleo adecuado en la construcción pasó de 184.264 personas en 2024 a 208.721 en 2025, evidenciando una mejora tanto en la cantidad como en la calidad del trabajo.
Los indicadores operativos refuerzan este escenario. El despacho de cemento aumentó de aproximadamente 4 millones de toneladas en 2024 a 4,37 millones de toneladas en 2025, una señal clara del mayor dinamismo del rubro de la construcción.
Los expertos coinciden en que esta recuperación ha sido impulsada por los programas habitacionales. En este contexto, Lara le comentó a Diario EXPRESO que una de las principales fortalezas del programa Miti Miti es la existencia de un fideicomiso que respalda los subsidios a la tasa de interés, con un fondo que supera los 600 millones de dólares. Este mecanismo reduce el riesgo para el sistema financiero y da estabilidad a las inversiones, convirtiéndose incluso en un modelo observado a nivel regional.
A esto se suman nuevas inversiones públicas y privadas. El Banco de Desarrollo del Ecuador destinó 3 millones de dólares para apoyar proyectos de vivienda de interés social, como el impulsado por la empresa Ambiensa.
Además, el país ha empezado a captar inversión extranjera, como la del grupo peruano Caral, que llega a Ecuador con una inversión inicial de 25 millones de dólares para el desarrollo del proyecto habitacional Casablanca, ubicado en el cantón San Jacinto de Yaguachi.
Este proyecto, que contempla siete etapas de ejecución, apuesta por un crecimiento urbano ordenado y por el acceso a casas de calidad, con énfasis en la seguridad, principalmente dentro del segmento de Vivienda de Interés Social (VIS), en línea con las políticas públicas de desarrollo habitacional del país.
Los retos del sector
Sin embargo, persisten desafíos importantes. Pese a la recuperación de la actividad y del empleo, el crédito hipotecario cerró 2025 con un crecimiento moderado. Entre enero y noviembre, el monto total de crédito hipotecario pasó de 155,9 millones de dólares en 2024 a 163,5 millones en 2025, mientras que el número de operaciones cayó de 22.800 a 21.200 créditos, lo que refleja una recuperación aún insuficiente para atender plenamente la demanda de vivienda, especialmente en los segmentos de interés social y público, según la Cámara.
A esto se suma el elevado déficit habitacional. Según datos del INEC y del Plan Nacional de Desarrollo 2025-2029, en 2024 dicho déficit alcanzó el 57,54 % del total de casas, lo que equivale aproximadamente a 2,8 millones de unidades habitacionales.
Para Paulina Viteri, directora de operaciones de la Asociación de Promotores Inmobiliarios del Ecuador (Apive), existe un interés sostenido en la vivienda de carácter social. No obstante, explica que en muchos casos los compradores reservan una casa y pagan cuotas iniciales durante la construcción, pero acceden al crédito hipotecario solo cuando el proyecto se entrega, dos o incluso tres años después.
Viteri también advierte sobre otro desafío estructural: la falta de homogeneidad en las normas y trámites municipales, especialmente en la entrega de permisos de construcción. Mientras algunos gobiernos locales ya aplican mecanismos más ágiles, como las declaraciones responsables, en otros cantones los trámites pueden tardar varios meses o incluso más de un año.
Desde Apive se insiste en que los permisos no deberían demorar más de tres meses, ya que estas dilaciones generan costos financieros adicionales y frenan nuevas inversiones. Por ello, hacen un llamado a unificar criterios a nivel nacional y a respetar la normativa vigente, para facilitar el desarrollo equilibrado de proyectos inmobiliarios en todo el país.
De cara a 2026, la Cámara de la Construcción de Guayaquil proyecta un escenario de crecimiento moderadamente optimista para el sector, condicionado a la estabilidad macroeconómica, la continuidad de los programas de vivienda y la reactivación progresiva del crédito hipotecario. Las estimaciones sectoriales apuntan a un crecimiento promedio cercano al 4,6 % anual en los próximos años, impulsado principalmente por vivienda formal, proyectos inmobiliarios, energía y minería.
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