
La receta que EE.UU. aplica en Venezuela para la gran apertura petrolera
Muere el modelo de Chávez. El país allana el camino a la empresa privada con aval de norteamérica
Venezuela entierra el modelo petrolero de Hugo Chávez con una apertura al sector privado avalada por Estados Unidos, que tomó control en la industria tras deponer a Nicolás Maduro.
El Parlamento aprobó una reforma a su ley de Hidrocarburos el jueves pasado, poco antes de que el Departamento del Tesoro anunciara una flexibilización del embargo impuesto en 2019 al crudo venezolano.
La reforma fue impulsada por Delcy Rodríguez, que asumió la presidencia venezolana tras la captura de Maduro en una incursión estadounidense. Era vicepresidenta y ministra de Hidrocarburos, cargo que aún retiene.
Hizo además los primeros acercamientos con el sector privado en medio de una crisis de corrupción, desinversiones y malos manejos, que las sanciones solo agravaron. El sector petrolero creció 16% bajo su batuta en 2025. Y proyecciones privadas apuntan a un crecimiento de 30% para 2026.
Cambios en la ley
El fallecido presidente Chávez (1999-2013) impuso un férreo control en la industria. Obligó a las petroleras extranjeras a formar sociedades con la estatal PDVSA con minoría accionaria y nacionalizó todas las empresas de servicios.
La nueva ley permite y facilita a privados la explotación y comercialización directa.
“Esto es un desmantelamiento completo del modelo petrolero de Hugo Chávez”, dijo Francisco Monaldi, profesor de la Universidad de Rice, en Estados Unidos.
Otro cambio está en la regalía. Se mantiene en 30%, pero establece la posibilidad de reducirlo en función de la viabilidad económica del proyecto. También se permite al Ejecutivo reducir la tasa de 50% del impuesto sobre la renta.
Se abre además al arbitraje internacional -prohibido por Chávez- para garantizar la confianza a la inversión.
posibilidad de reducirlo. Se abre además al arbitraje
internacional para garantizar confianza.
Monaldi entiende que la reforma “legaliza el modelo Chevron”. La empresa estadounidense permitió -dentro de la empresa mixta- que el accionista minoritario cumpliera todas las funciones de operador.
Los detalles del acuerdo de 2022 se desconocen, bajo el manto hermético de una ley llamada Antibloqueo y gracias a una licencia de la OFAC.
“Es la única manera de obtener inversión importante para el país”, indicó Monaldi.
La nueva licencia
Estados Unidos emitió el jueves un permiso que autoriza a empresas estadounidenses la exportación, venta, almacenamiento, comercialización, transporte y refinación de crudo venezolano.
La licencia 46 establece que los contratos entre el gobierno de Venezuela, PDVSA o sus filiales deben estar regidos por las leyes de Estados Unidos y que cualquier mecanismo de resolución de disputas debe ser dentro del territorio estadounidense.
Se establecen varias condiciones: no se permiten pagos a través de canjes de deuda, en oro y en activos digitales como criptomonedas emitidas por Venezuela. Tampoco se autorizan transacciones con personas o entidades vinculadas con Rusia, Irán, Corea del Norte, Cuba y China.
No está claro si la licencia ampara a petroleras europeas como Repsol y ENI.Pero “es una buena flexibilización ya que no tiene término de duración y esto le da mucha seguridad a las empresas”, dijo a la AFP Dolores Dobarro, exviceministra de Petróleo.
“Nos hemos quedado cuando otros no lo hicieron”, dijo el viernes Mike Wirth, CEO de Chevron al canal CNBC. “Estamos recuperando algunas deudas que se nos debían, y eso nos da una ventaja significativa. El país tiene un enorme potencial a largo plazo”.
Chevron aceptó las condiciones de Chávez, mientras que otros actores, como Exxon Mobil y Conoco Phillips, demandaron al país.
Wirth acotó que se necesitarán otras autorizaciones para impulsar la producción en los campos que operan. Chevron estima que su producción pase de 50.000 a 250.000 barriles diarios en dos años.
La licencia anticipa una mayor presencia de inversionistas internacionales, aunque Darren Woods, CEO de Exxon Mobil, enumeró como condiciones la estabilidad institucional y económica. Habló de una “transición a un gobierno representativo”.
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