
La agenda para anclar el éxito exportador suma pendientes
El sector privado logró récord exportador de $ 29.073 millones El resto está en trabajar en mayor productividad y seguridad
El 2025 marcó un punto de inflexión para el comercio exterior ecuatoriano. Con exportaciones no petroleras que alcanzaron $ 29.073 millones, un crecimiento del 17%, el sector privado demostró su capacidad de sostener la economía dolarizada en un momento crítico. Pero detrás de las cifras récord se esconde una realidad más compleja: el éxito fue más coyuntural que estructural, y el país enfrenta desafíos profundos si quiere consolidar este crecimiento.
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El boom exportador de 2025 no surgió de la nada. Cristian Melo, docente de Negocios Internacionales de la Universidad Internacional del Ecuador, explica que el país logró incrementar levemente su capacidad productiva en sectores clave. Pero el verdadero salto ocurrió cuando esa mejora coincidió con precios internacionales récord. Producir más justo cuando los compradores internacionales pagaban mejor resultó vital para sostener la dolarización mientras caían los ingresos petroleros.
El cacao ejemplifica esta dinámica. Iván Ontaneda, presidente de Anecacao, aclara esta dinámica: “El Ecuador viene creciendo en producción y productividad. No en el último año, sino en los últimos 20”. El país exportó 600.000 toneladas de cacao en 2025, un incremento del 28% en volumen respecto al año anterior, generando $ 4.500 millones.
A este incremento de la productividad hay que sumar el aumento de los precios, gracias a los cuales el sector se ha logrado posicionar como segundo producto de exportación, luego del camarón.
El camarón, por su parte, superó al petróleo como primer producto de exportación. Con lo cual, el país se enfrenta a un escenario pospetrolero, pero este proceso se ha dado a la fuerza, por “la incapacidad del Estado ecuatoriano de aprovechar adecuadamente la explotación del petróleo”, reconoce Francisco Rivadeneira, exministro de Comercio Exterior, lo que ha orillado al país a potenciar sus exportaciones de alimentos.
De esta manera, el sector exportador se consolida como el gran generador de empleo, ya que sostiene más o menos 2 millones de empleos directos en todas sus cadenas productivas, es decir, 9 de cada 10 empleos, según Ontaneda.
La política exitosa
En materia de política comercial, tanto el gobierno actual como el anterior lograron avances significativos. Rivadeneira destaca que Ecuador ha firmado suficientes acuerdos comerciales para que la mayoría de sus productos ingresen a los principales mercados mundiales sin pagar aranceles aduaneros. Los tratados ya suscritos con Corea del Sur y Canadá, próximos a ratificarse por los congresos respectivos, ampliarán aún más ese acceso preferencial. Además, el país mantiene negociaciones activas con Japón, Panamá, Emiratos Árabes Unidos y Turquía para abrir nuevos destinos comerciales.
La relación con Estados Unidos también mostró un giro positivo cuando Donald Trump eliminó aranceles unilateralmente para la mayoría de productos ecuatorianos, aunque sectores como flores, camarón procesado y atún elaborado aún enfrentan sobretasas. “Hay que estar observando esa relación. Tenemos una buena relación, pero es un vínculo que hay que estar observando”, advierte Melo sobre la incertidumbre política en Washington.
Melo concuerda que este y el anterior gobierno, se han movido bastante en temas de comercio exterior, dentro de las limitaciones que tiene como Estado.
Los tres expertos coinciden en que el principal obstáculo no es falta de voluntad política, sino falta de dinero. El gobierno debe diseñar las mejores estrategias para promover exportaciones, pero implementarlas requiere presupuesto. Participar en ferias internacionales, hacer campañas publicitarias para posicionar productos ecuatorianos, enviar misiones comerciales o financiar programas de capacitación a productores, todo eso cuesta. Y el Estado ecuatoriano simplemente no tiene los recursos para ejecutar una política comercial ambiciosa, por lo que termina limitado a lo básico: firmar acuerdos y poco más.
Las tareas pendientes
Rivadeneira identifica tres fallas críticas. Primera: la imagen país, para lo cual debe destinar recursos que utiliza en “apagar los incendios internos”. La falta de una marca país consolidada impide que los productos ecuatorianos compiten con el valor agregado que merecen.
Segunda falla: el estancamiento en la agroindustria. Se debe lograr que productos como arándanos, aguacate, pitahaya crezcan y vayan hacia una agroindustria con el apoyo adecuado del Estado.
Tercera falla: productividad estancada. Ecuador no alcanza los niveles de producción de otros países pese a tener buena calidad, admite Melo. El caso del café es emblemático: la producción nacional cae mientras la demanda mundial crece. Rivadeneira señala que el gobierno debería apoyar con mejoramiento genético y entregar plantas subsidiadas a productores para revertir esta tendencia.
La inseguridad, por otra parte, amenaza las ganancias del sector. Ontaneda revela que en 2025 gastaron $ 100 millones en custodias y protección a trabajadores en zonas productivas, costos que no pueden trasladarse al precio final y restan competitividad.
Para 2026, los expertos complementan esa agenda con otros temas. Rivadeneira propone invertir en marca país para posicionar productos ecuatorianos en mercados internacionales; impulsar la transición de agricultura a la agroindustria con apoyo estatal efectivo; y desarrollar una estrategia de mediano y largo plazo para exportar servicios, siguiendo el ejemplo de Costa Rica.
Ontaneda enfatiza la urgencia de reglas claras que den seguridad jurídica a los inversionistas. El sector privado no exige que el Estado lo resuelva todo, sino que propone colaboración activa.
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