
El 'sello colombiano' en el mercado ecuatoriano
Desde Crepes & Waffles hasta productos de consumo diario. Las empresas colombianas invierten localmente $ 23 millones
Abrir una funda de galletas Noel, compartir una chocolatina Jet después del almuerzo o salir un fin de semana a comer en Crepes & Waffles es parte de la rutina de muchos hogares ecuatorianos. Sin pensarlo demasiado, el consumo cotidiano en Ecuador se ha ido llenando de marcas colombianas que hoy están en la mesa, en la despensa y en los hábitos más simples del día a día, integradas a la vida de la gente mucho más allá de una importación ocasional.
Esta integración comercial cobra especial relevancia en medio de la crisis arancelaria entre ambos países. Mientras Ecuador amenaza con aplicar una “tasa de seguridad” del 30% a productos colombianos y Colombia responde con aranceles similares, las marcas del país vecino ya están tan arraigadas en el consumo ecuatoriano que su ausencia alteraría rutinas familiares completas.
La penetración no es casual. Como explica Freddy Cevallos, presidente de la Cámara de Comercio e Industrias Ecuatoriano Colombiana (Camecol), las firmas colombianas han establecido diferentes tipos de presencia empresarial en Ecuador: desde franquicias que operan bajo licencia hasta otras constituidas localmente pero con participación accionaria colombiana.
Colombia, millonaria inversión
La dimensión real de esta presencia es mayor de lo que sugieren las cifras oficiales. Carmen Caballero, presidenta de ProColombia, estima que “en Ecuador hay más de 150 empresas colombianas instaladas en el mercado, o con participación de capital colombiano en alianza con socios ecuatorianos”. Según datos de Camecol, en 2024 las empresas colombianas canalizaron $23 millones en inversión societaria, mientras el BCE registró $9 millones en Inversión Extranjera Directa (IED).
“Los negocios de Colombia son complementarios a los negocios de Ecuador tanto en materia prima como en producto terminado”, explica Cevallos. Esta complementariedad se materializa en cuatro modelos operativos: franquicias, importación directa, empresas ecuatorianas con capital colombiano y maquila. Juan Valdez ilustra el modelo de franquicia: una empresa ecuatoriana opera localmente bajo estándares internacionales.
“El sector agroindustrial es el más representativo, con apuestas productivas en lácteos, snacks, panadería y galletería”, detalla Caballero. La ejecutiva destaca que “otros sectores relevantes incluyen confitería, prendas de vestir, textiles, software & IT y prestación de servicios logísticos”. Estas inversiones, según explica, “incluyen canales de distribución y fuerza de ventas propios, con cobertura nacional”.
Este modelo diverso se refleja en marcas como Leonisa en ropa interior, Crepes & Waffles en restaurantes y las del Grupo Uribe (Koaj, Naf Naf, Chevignon) en retail de moda. Más allá de estos casos emblemáticos de presencia directa, Cevallos destaca que las “compañías ecuatorianas de accionistas colombianos” han demostrado ser una fórmula exitosa que permite operar con mayor agilidad en el mercado local, adaptándose a regulaciones ecuatorianas mientras mantienen vínculos directos con sus casas matrices.
La clave del éxito radica en las alianzas estratégicas. Caballero explica que “aunque Colombia y Ecuador comparten culturas similares, aspectos como la legislación laboral, el marco legal y las características particulares del mercado hacen imperativo que la instalación de productos colombianos se realice de la mano de un socio local”. Esta tendencia ha generado “contratación de servicios de almacenamiento, distribución, logística y operaciones administrativas”, lo que “además de generar empleo local, ofrece mayor flexibilidad en los procesos de expansión”.
La dimensión del consumo
El impacto se refleja en las cifras de consumo. Los ecuatorianos gastan $39 millones anuales en dentífricos colombianos, $37 millones en cosméticos y $28 millones en cerveza de malta. Cenace lidera las importaciones con $334 millones en energía, seguido por Colgate Palmolive Ecuador ($78 millones) y Grupo Transbel ($57 millones).
Le siguen Cervecería Nacional ($34 millones), Distribuidora Colombina ($27 millones) y Automotores y Anexos ($40 millones). El sector de consumo personal revela diferentes niveles: mientras Tecnoquímicas del Ecuador ($25 millones) importa medicamentos colombianos, Quala Ecuador ($15 millones) opera bajo inversión directa, manejando productos percibidos como opciones naturales del mercado local.
“Ecuador es para Colombia su segundo socio comercial y un mercado ampliado de 18 millones de habitantes, atendido por más de dos mil empresas colombianas”, explica Caballero, destacando que “se trata de mercados naturales con culturas y hábitos de consumo similares”.
“La cercanía geográfica nos permite tener mayores beneficios en costos, calidad y tiempo”, complementa Cevallos. El resultado es una naturalización gradual donde marcas colombianas se integraron tanto que su origen pasa desapercibido para el consumidor promedio.
“Ecuador y Colombia son mercados complementarios de lado y lado”, concluye Cevallos, describiendo una integración que ha convertido las fronteras en formalidades para millones de consumidores con rutinas binacionales diarias.
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