
El retorno al mercado de bonos de Ecuador, una oportunidad con reto fiscal
Con 486 puntos, el país podría acelerar una emisión, pero hay desafíos atados a los plazos y a la necesidad de nuevos ajustes
Las señales de compromiso del país de pagar este mes alrededor de $ 800 millones en amortización e intereses de deuda externa generaron un nuevo bajón del riesgo país, que ahora orbita en la zona de los 400 puntos, el nivel que algunos expertos habían indicado como el idóneo para que Ecuador aliste su regreso al mercado de bonos para hallar nuevo financiamiento internacional, una estrategia no empleada desde el año 2020.
El indicador, que es elaborado por el banco estadounidense JPMorgan Chase & Co. y que mide las posibilidades de pago de deuda de una nación, alcanzó los 486 puntos el pasado 7 de enero, acercándose cada vez más al rango de los 300 y 400 puntos que la ministra de Economía y Finanzas, Sariha Moya, dijo en octubre pasado, serviría como ‘luz verde’ para buscar deuda externa en el mercado de bonos a mediados de año o hasta el tercer trimestre de este 2026.
Para Santiago Mosquera, decano de la Escuela de Negocios de la Universidad de las Américas (UDLA), cree que con un riesgo país como el actual ya podría hablarse de un buen momento para explorar una salida a mercados internacionales. “Posiblemente tengamos algo de espacio adicional (para que el indicador siga cayendo) hacia adelante, pero el Ecuador no debería esperar más”. Y lo demuestra con números.
Los bonos 2030, los de más corto plazo del Ecuador, llegaron a negociarse el pasado miércoles en un nivel de tasa de rentabilidad aproximada del 7,4%; extremadamente baja, dice, si se compara con el 19,4 % registrado a finales de marzo del 2025 o el 13,7 % de abril, luego de conocerse los resultados de las elecciones presidenciales.
Plazos más largos
No obstante, señala, el retorno a este mercado plantea retos; uno de ellos es lograr que una eventual emisión se haga a más largo plazo, para con ello dar un ‘respiro’ en el pago de deudas al Gobierno. “Dado que tenemos ya vencimientos en los años 2030, 2035 y 2040, el Gobierno debería explorar con sus agentes colocadores cuál es el apetito del mercado para una colocación de deuda, idealmente a un plazo mayor, 2045 o más. Hasta el año 2040 ya tenemos suficiente deuda que está por madurar”, dijo.
El experto menciona que el país debe aprovechar este momento, en que el mercado internacional ve con buenos ojos lo que ha venido ocurriendo en Ecuador, tanto en lo político como en lo económico. “Ven una buena relación con organismos multilaterales; ven que el Ecuador ha cumplido con sus compromisos con el programa del Fondo Monetario Internacional (FMI), que la economía tuvo una recuperación importante en el 2025; en definitiva, que está bien, que sus cuentas externas están muy sólidas”.
Reformas necesarias
Jaime Carrera
La Proforma del Presupuesto General del Estado para el ejercicio fiscal 2026 sostiene que el país, para cubrir la brecha fiscal y el refinanciamiento de deuda, requerirá de un financiamiento público total de $ 15.262,54 millones; $ 7.432 millones de ellos provendrían del mercado externo.
Alberto Acosta, editor de la revista Análisis Semanal, cree que con una nueva emisión los recursos que vengan de afuera volverán a fluir. Lo que equivale a “menos presión sobre el ahorro interno y sobre las tasas de interés por pagar”.
No obstante, también hay miradas de escepticismo como la de Jaime Carrera, director del Observatorio de Política Fiscal, quien cree que la apertura de este mercado es saludable, pero siempre y cuando Ecuador acompañe esa nueva emisión con cambios estructurales en su economía. De lo contrario, es agravar sus problemas fiscales.
“No se trata de acceder a los mercados para financiar un elevado déficit público (de $ 5.413 millones para este año, según la proforma), sino de emprender reformas estructurales para lograr atraer inversión, hacer que la economía crezca, bajar la deuda pública que llegará a los $ 87 000 millones y, con ello, reducir el déficit fiscal. Si no hay esas condiciones, el Ecuador va a seguir colocando bonos basura, pero en el país seguimos celebrando eso”, dijo.
No hacerlo, agrega, es seguir en el mismo círculo que pide cortar: adquirir deuda para pagar deuda. “Asumamos que el Ecuador logra emitir bonos basura por $ 1.000 millones; de eso tenemos que pagar $ 800 millones de la amortización de los bonos de este año y los otros 200 para el pago de intereses de los mismos bonos. Sería tomar deuda para pagar deuda de los mismos bonos”, ejemplifica.
Carrera enfatiza que el Gobierno aún tiene una larga lista de ajustes que debe aplicar por el lado del gasto. Si bien el año pasado redujo empleos en el sector público, eso ha sido insuficiente para bajar la presión en el pago de salarios, que sigue siendo superior a $ 10.000 millones. Otros problemas son los aportes que el Estado debe hacer a la Seguridad Social por el 40% de pensiones, que son más de $ 3.000 millones, y el pago de intereses de deuda, por $ 4.000 millones. “Los cambios están ahí, porque en eso se va toda la plata”, dice.
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