
Colocación de bonos alivia al fisco, pero aumenta la deuda
La emisión, con rendimiento de 8,975% permite la recompra de bonos, pero eleva endeudamiento del país en $1.000 millones
Ecuador regresó a los mercados internacionales de capitales tras siete años de ausencia con una emisión de $4.000 millones en eurobonos, dividida en dos tramos: $2.200 millones con vencimiento en 2034 y $1.800 millones para 2039, con un rendimiento promedio de 8,975%.
La operación recibió una demanda histórica de $18.000 millones de más de 340 inversionistas globales, lo que permitió reducir las tasas iniciales en 62,5 puntos básicos frente a las indicaciones preliminares, según informó el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).
La ministra Sariha Moya explicó que estos recursos se destinarán principalmente a recomprar bonos existentes con vencimientos en 2030 y 2035, una operación conocida como “perfilamiento de deuda”. Este mecanismo busca cambiar bonos que vencen en el corto plazo por otros con plazos más largos, creando espacio fiscal para continuar la inversión pública que creció 41% en 2025.
“Esta operación permite quitar el peso de los pagos concentrados en 2026 y 2030, abriendo espacio en el presupuesto para obra social”, señaló Moya en entrevista con Teleamazonas. La ministra destacó que la inversión pública ejecutada pasó de $1.200 millones en 2024 a $1.700 millones en 2025, y espera continuar esta tendencia.
Sin embargo, expertos consultados cuestionan si realmente mejora la situación fiscal del país. Jaime Carrera, director del Observatorio de la Política Fiscal, advirtió que Ecuador está colocando “bonos basura” —clasificación especulativa por su alto riesgo— con tasas superiores a las actuales: 8,75% para el bono 2034 y 9,25% para el bono 2039, versus 6,9% de bonos vigentes.
Carrera comparó las condiciones ecuatorianas con otros países emisores de bonos especulativos: “Esa tasa de interés es similar a la que tiene Pakistán. El año anterior Gabón colocó bonos basura a 9,7% por $670 millones a siete años”, explicó. Contrastó esto con países de grado de inversión como Uruguay, Chile o Perú, que emiten bonos a tasas de 4% o 5%.
La operación no reduce la deuda sino que la incrementa.
Francisco Borja, experto económico y monetario, explicó el mecanismo real de la operación: “Ecuador emite $4.000 millones en nuevos bonos para recomprar aproximadamente $3.000 millones de bonos existentes, por lo que la deuda neta aumentaría en $1.000 millones”. La operación no reduce la deuda sino que la incrementa.
Según los expertos, el perfilamiento funciona extendiendo los plazos de pago pero a tasas más altas. Los nuevos bonos 2034 y 2039 sirven para recomprar parcialmente los bonos 2035 y 2040 en circulación, postergando pagos pero incrementando el costo financiero futuro del país.
Carrera calculó que el ahorro real sería mínimo: apenas $100 millones menos en pagos de intereses este año, mientras el déficit fiscal seguiría en $5.300 millones. Los $1.000 millones adicionales se destinarían a cubrir necesidades de financiamiento corriente, no a nueva inversión pública como sugiere el Gobierno.
La calificadora Moody’s mejoró la calificación de Ecuador a Caa1, que Carrera define como “siete niveles dentro de la calificación especulativa” o “bonos basura”, muy por debajo de los bonos de grado de inversión (AAA, AA, BBB). Esta mejora refleja el éxito de la colocación pero confirma que Ecuador mantiene una clasificación de alto riesgo crediticio.
Moya explicó que las condiciones obtenidas representan “una de las tasas más bajas” comparadas con emisiones anteriores de Ecuador, que en su última colocación pagó 10,75%.
El éxito de la demanda internacional contrasta con las dudas sobre sostenibilidad fiscal. Ecuador debe financiar $20.000 millones este año entre déficit y amortizaciones pendientes del ejercicio anterior, según cálculos de Borja, mientras estos bonos solo cubren una fracción menor de esas necesidades estructurales del Estado ecuatoriano.
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