
Cuturiví: autoridades delimitan 300 hectáreas en riesgo por movimiento en masa
Estudios técnicos advierten desplazamientos acelerados del terreno y abren paso a una posible declaratoria de alerta
La amenaza geológica en la zona de Cuturiví, en el cantón Pujilí, provincia de Cotopaxi, mantiene en alerta a autoridades y habitantes. Según los estudios técnicos más recientes, el área de afectación por el movimiento en masa alcanza aproximadamente 300 hectáreas, donde se asientan comunidades como La Gloria, Cuturiví, Cachi, Chachi Grande, Cachi Chico y El Batán.
Como parte de la hoja de ruta definida por las autoridades, el gobernador de Cotopaxi, Nelson Sánchez; el coordinador zonal de la Secretaría de Gestión de Riesgos (SGR); el director del Instituto Geológico Nacional; y técnicos de la Facultad de Geología de la Universidad Central del Ecuador (UCE) realizaron un recorrido técnico en la zona. Tras el análisis conjunto, se estableció oficialmente el polígono de afectación, sustentado en estudios levantados por la SGR, el Instituto Geológico Nacional y la academia.
Uno de los puntos más críticos es el sector La Gloria, donde se registra un hundimiento de la carretera y fisuras visibles en el suelo, con un desplazamiento estimado de 45 centímetros por mes, considerado rápido por los técnicos. A esto se suma una preocupación mayor: la filtración de agua subterránea, que estaría acelerando el deslizamiento del terreno, especialmente en épocas de lluvia.
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COE cantonal y posible declaratoria de alerta
Ante este escenario, las autoridades solicitaron al GAD Municipal de Pujilí convocar al Comité de Operaciones de Emergencia (COE) cantonal, en este espacio se analizarán los informes técnicos y se evaluará la declaratoria de alertas amarilla, naranja o roja, dependiendo del nivel de afectación y del riesgo para la población.
Fausto Hidalgo, coordinador zonal de la Secretaría de Gestión de Riesgos, señaló que la intervención del Gobierno Nacional se da bajo el principio de autoprotección, respetando las competencias de los GAD cantonales. “Estamos apoyando al GAD de Pujilí con asesoramiento técnico para sustentar una declaratoria de alerta que es necesaria, sin desconocer que la responsabilidad principal recae en el municipio”, enfatizó.
Como parte de las acciones definidas, el municipio conformó dos ejes de trabajo: uno técnico-científico y otro social. El primero está integrado por la SGR, la Universidad Central del Ecuador, el Instituto Geológico y Energético y SELEGNES, encargados de profundizar los estudios y determinar la profundidad de la falla, así como establecer si el riesgo es mitigable o no.
El eje social, liderado por el GAD cantonal, articulará a instituciones como el Ministerio de Desarrollo Humano, Educación, Ambiente y Agricultura. Entre el 16 y 18 de enero, cerca de un centenar de funcionarios y voluntarios realizarán un censo poblacional en la zona afectada para levantar información sobre habitantes, viviendas, afectaciones estructurales, estado de las vías, animales y producción agropecuaria.

Miedo e incertidumbre
El impacto del movimiento en masa ya se siente entre los habitantes. Marco Changoluisa, residente de Cuturiví, expresó su angustia frente a la situación. “Hemos construido con esfuerzo nuestras tierras y nuestras casas, y ahora estamos en desgracia. Necesitamos orientación y apoyo moral”, manifestó.
Roberto Guamán, otro morador, indicó que al menos diez familias ya han abandonado sus viviendas, aunque advirtió que el problema es mayor. “Cuturiví Grande es un pueblo entero que está por desaparecer. Somos más de 200 casas y cerca de mil personas. No sabemos a dónde ir”, lamentó.
La prefecta de Cotopaxi, Lourdes Tibán, aseguró haber sido testigo del deterioro progresivo del sector. “Las casas están trisadas, dos ya han colapsado y la carretera está destruida en un tramo de un kilómetro. Se necesita una reubicación urgente”, sostuvo.
Mientras tanto, las autoridades coinciden en que las declaratorias de alerta permitirán no solo proteger a la población, sino también frenar el crecimiento urbano en zonas de alto riesgo, evitando que una amenaza latente se convierta en una tragedia mayor.