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Diario Expreso Ecuador

La curiosa muerte de María del Río: el regreso de la novela policial de Juan Pablo Castro

La Casa Editora de la Universidad del Azuay reedita la novela que inició el recorrido del detective Veintimilla. La obra se presentó en la capital

Juan Pablo Castro Rodas es doctor en Literatura Latinoamericana por la Universidad Andina Simón Bolívar y profesor en la facultad de Comunicación de la Universidad Central del Ecuador.

Juan Pablo Castro Rodas es doctor en Literatura Latinoamericana por la Universidad Andina Simón Bolívar y profesor en la facultad de Comunicación de la Universidad Central del Ecuador.Leonardo Velasco Palomeque

Mariella Toranzos
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Un misterio por resolver

  • Diez años después de su primera publicación, La curiosa muerte de María del Río, de Juan Pablo Castro Rodas, regresa en una nueva edición que permite reencontrarse con el origen del detective Veintimilla.
  • a reedición llega mientras Castro prepara La reina diabla, tercera entrega y cierre de una trilogía que continuó en 2024 con La máscara del alacrán.

El placer de volver es uno que a veces damos por sentado. En tiempos marcados por la búsqueda permanente de la novedad, es fácil olvidar lo sencillo y, al mismo tiempo, revelador que puede ser regresar. A una canción que acompañó la adolescencia, a una película vista y discutida durante los años universitarios o a un libro cuya historia nunca se olvidó del todo, aunque se haya ido difuminando con el paso del tiempo y las nuevas lecturas.

Ese regreso ocurre ahora con La curiosa muerte de María del Río, la novela policial que Juan Pablo Castro Rodas publicó por primera vez en 2016 y que, diez años después, vuelve a circular en una nueva edición de la Casa Editora de la Universidad del Azuay.

Basta regresar a sus primeras líneas para reconocer la escena que puso en marcha la historia, ese instante de morbo que catapulta al lector hacia el misterio: “Casi a nadie sorprendió —a mí menos, la verdad sea dicha— que el viejo profesor apareciera muerto de esa manera. Era más o menos previsible que las cosas tomaran ese rumbo”.

A partir de allí, la novela se adentra en una investigación atravesada por secretos, máscaras y vidas ocultas. Al frente está el teniente Veintimilla, quien llega a la escena de la muerte de un profesor universitario y comienza a reconstruir una existencia dividida entre aquello que todos conocían y lo que permanecía en las sombras.

La búsqueda lo conduce por distintos espacios y personajes, mientras el relato alterna voces, incorpora episodios oníricos y se aparta por momentos de la estructura lineal de la novela policial. Así, la resolución del crimen avanza junto con otra indagación: la de las distintas identidades que rodeaban al profesor y los pliegues de una vida que, tras su muerte, comienza a revelarse.

Volver, diez años después

La primera edición de La curiosa muerte de María del Río obtuvo el Premio de Novela Corta Miguel Donoso Pareja, convocado en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guayaquil. Una década más tarde, la reedición devuelve a Castro a una novela que ocupa un lugar particular dentro de una trayectoria que comenzó en los años noventa y que ha transitado por el cuento, la novela y el teatro.

Durante la presentación de la nueva edición, realizada el 17 de septiembre en la capital, el escritor Santiago Páez conversó con el autor sobre las decisiones que dieron forma al libro. Una de ellas fue construir a los personajes lejos de una división rígida entre buenos y malos.

La novela se presentó el pasado jueves 17 de septiembre en el Cineplex de La Floresta, en la capital.

La novela se presentó el pasado jueves 17 de septiembre en el Cineplex de La Floresta, en la capital.Leonardo Velasco Palomeque

Algunos surgieron de personas conocidas; otros, de escritores que permanecían en su memoria. “No quería que respondieran solamente a un esquema del bien y el mal, sino que tuvieran matices. Creo que el proceso de escritura es como un sujeto que está en un bosque nublado y, de pronto, este se va abriendo y uno va descubriendo las siluetas que están ahí presentes”, explicó el autor.

En ese proceso apareció también una manera particular de escribir dentro del género. Para Castro, la intriga policial no exigía abandonar recursos que ya habían atravesado sus libros anteriores. Los sueños, la exploración del cuerpo y el trabajo con el lenguaje, asegura, podían convivir con el crimen y su investigación.

“Lo poco que he logrado a nivel de lenguaje literario funcional a lo policial se lo debo a Benjamin Black. El enigma, el suceso criminal, está envuelto en una potencia y una cadencia de lenguaje. A lo largo de mis libros, el lenguaje siempre me ha interesado, así como el territorio de los sueños, el territorio de la degradación del cuerpo y de la exacerbación del cuerpo”, señaló.

Un detective, tres novelas

Cuando escribió La curiosa muerte de María del Río, Castro ya imaginaba que Veintimilla tendría otras vidas literarias. No se trataba de dejar el misterio sin resolver para continuar inmediatamente la historia, sino de observar al mismo personaje en distintos momentos. “Había imaginado, cuando estaba bastante avanzada la novela, que el personaje iba a tener tres vidas, porque ese modelo clásico aristotélico me parece que permite cerrar la experiencia de un ser humano: inicio, desarrollo y cierre”, explicó.

La segunda llegó ocho años después con La máscara del alacrán, una novela que volvió a poner a Veintimilla tras las pistas de un crimen, esta vez con una realidad nacional atravesada por la violencia como telón de fondo.

La tercera será La reina diabla, actualmente en proceso de escritura, y mostrará a un Veintimilla situado en el otoño de su vida.

A lo largo de ese recorrido, Castro ha planteado el policial como una forma de acercarse al entorno que rodea a sus personajes. “En el ámbito concreto de lo policial, creo que soy uno de los pocos escritores que se ha interesado realmente con pasión y con un ejercicio además intelectual para reflexionar y escribir en torno a lo policial. No solamente como una aventura imaginativa o como un acto creativo per se, sino que he intentado modelarlo y convertirlo, modestamente, en un ejercicio estético”, afirmó.

La reedición llega, además, en un momento en que Castro ha vuelto la mirada hacia su propia trayectoria. El autor cuencano, radicado en Quito desde 1982, cumplió 35 años de trabajo literario y reconoce en su producción dos caminos que conviven: uno más experimental, concentrado en las posibilidades del lenguaje, y otro más argumental.

En La curiosa muerte de María del Río, esas dos líneas confluyen alrededor de Veintimilla. Diez años después, la reedición permite reconocerlas con mayor claridad y recuperar, una vez más, el placer de entrar en ese universo.

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