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Diario Expreso Ecuador

Jorge Ortiz: de periodista político a narrador de las historias que marcaron al mundo

El periodista recuerda cómo una infancia marcada por los libros despertó una curiosidad que, décadas después, lo llevó a investigar episodios del pasado

Jorge Ortiz es licenciado en leyes y periodista ecuatoriano. Ha publicado los libros Relatos para descifrar al mundo, Historias del mundo y Crónicas prodigiosas.

Jorge Ortiz es licenciado en leyes y periodista ecuatoriano. Ha publicado los libros Relatos para descifrar al mundo, Historias del mundo y Crónicas prodigiosas.Karina Defas

Mariella Toranzos
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Un hombre multifacético

  • Jorge Ortiz recorre en ‘Crónicas prodigiosas’ personajes y episodios históricos que permiten comprender cómo el pasado continúa influyendo en el presente.
  • El periodista recuerda cómo la lectura, la política internacional y la curiosidad dieron origen a su faceta de escritor.

¿Qué pueden tener en común Alejandro Magno, Vlad Draculea, William Wallace, el cadáver errante de Evita Perón y la historia detrás de la expresión ‘la espada de Damocles’?

Pues que en manos de Jorge Ortiz, todos se convierten en protagonistas de relatos breves que buscan demostrar que el pasado no es una simple sucesión de fechas, sino un conjunto de historias que siguen dialogando con el presente. Ese interés por descubrir cómo los acontecimientos de otras épocas continúan influyendo en la vida cotidiana atraviesa ‘Crónicas prodigiosas: relatos para impedir el olvido’, su obra más reciente, y también buena parte de la vida de su autor.

Aunque gran parte de su trayectoria pública ha estado ligada al periodismo político y a las entrevistas, Ortiz reconoce que su fascinación por el pasado nació mucho antes de escribir el primer artículo sobre el tema. El origen estuvo en los libros.

Su infancia transcurrió fuera de Ecuador debido a la carrera diplomática de su padre, una circunstancia que convirtió la lectura en una compañera permanente.

“Los primeros veinte años de mi vida los viví fuera del Ecuador por la carrera de mi padre. Llegábamos a un país nuevo, no conocíamos a nadie y no teníamos muchos amigos. Leía mucho porque no tenía con quién salir y esa era una buena manera de pasar el tiempo”, recuerda.

Durante esos años las novelas ocuparon buena parte de su biblioteca. Como muchos lectores de su generación, descubrió el boom latinoamericano y recorrió los clásicos. Sin embargo, con el tiempo encontró en los libros de historia un tipo distinto de fascinación.

“A la historia llegué tardíamente, pero poco a poco fui descubriendo que ahí había más sorpresas, más emociones y más sobresaltos que en las novelas, con el aditamento de que eran cosas reales que habían ocurrido y que, además, nos afectaban a todos. Eso es lo importante de la historia. Por lejana que sea en el tiempo o en el espacio, siempre termina influyendo en nuestras vidas”.

Para Ortiz, esa relación entre pasado y presente explica por qué nunca ha visto la historia como un asunto distante. Mientras desarrollaba su carrera periodística también crecía su interés por la política internacional, dos caminos que terminaron encontrándose de forma natural.

“La política, principalmente la política internacional, me interesó siempre. Desde chico leía los periódicos para enterarme del conflicto aquí, del golpe de Estado acá, de la guerra allá. Así, casi sin darme cuenta, se unieron la política internacional con la historia. Y aquí estoy”.

En 2014 publicó su primer libro, Relatos para descifrar al mundo, obra en la que se compilan 50 historias de la historia universal.

En 2014 publicó su primer libro, Relatos para descifrar al mundo, obra en la que se compilan 50 historias de la historia universal.Karina Defas

Una faceta inesperada

Su llegada a los libros tampoco obedeció a un plan preconcebido. Durante años publicó mensualmente historias en la revista Mundo Diners, donde tenía plena libertad para elegir los temas. Con el tiempo, alguien le sugirió reunir esos textos en un solo volumen, una idea que terminaría dando origen a una serie de publicaciones.

Desde entonces ha mantenido un formato que considera cercano al lector actual: textos breves, independientes entre sí y sustentados en una investigación rigurosa.

Ese formato vuelve a aparecer en ‘Crónicas prodigiosas’. En sus páginas conviven conquistadores, científicos, revolucionarios, dictadores, inventores y otros personajes que, por distintas razones, terminaron ocupando un lugar en la memoria colectiva.

Ortiz explica que cada uno de esos relatos nace de un hábito cotidiano de lectura. Un personaje, un dato o un episodio despierta su curiosidad y lo lleva a seguir investigando hasta convertirlo en una historia. “Soy muy cuidadoso con el idioma y con el rigor histórico”, asegura.

Aun así, admite que su proceso de investigación dista de ser metódico. No sigue horarios ni rutinas estrictas; prefiere dejar que una lectura conduzca a la siguiente y que la curiosidad marque el rumbo.

“Soy absolutamente desordenado. Simplemente me gusta leer. Pido libros, normalmente libros de historia, y ahí voy descubriendo personajes y episodios poco conocidos. Entonces empiezo a buscar otros libros, recurro a todas las fuentes posibles, universidades, bibliotecas y archivos digitales. Cuando algo despierta mi curiosidad, sigo explorando”.

Su obra más reciente, Crónica prodigiosas: relatos para impedir el olvido, se publicó en 2024 y se presentó en varias ciudades del país.

Su obra más reciente, Crónica prodigiosas: relatos para impedir el olvido, se publicó en 2024 y se presentó en varias ciudades del país.Leonardo Velasco Palomeque

Entre el pasado y el presente

No obstante, más que ofrecer respuestas definitivas, Ortiz busca despertar la curiosidad por volver al pasado desde otras miradas. Cree que muchos acontecimientos solo pueden comprenderse cuando el tiempo permite observar sus consecuencias, lejos de la inmediatez de las pasiones políticas o sociales. 

“La historia hay que escribirla a la distancia, cuando han pasado los años, han bajado las pasiones y se han visto sus consecuencias”, dice. También sostiene que comprender el pasado sigue siendo indispensable para entender el presente. 

Sin la historia casi todo sería incomprensible. ‘No saber lo que ha ocurrido antes de nosotros nos convertiría siempre en niños, obligados a aprenderlo todo’, como con elocuencia dijo Cicerón unas décadas antes de Cristo”. 

Mientras tanto, continúa escribiendo nuevos relatos históricos, aunque sin un nuevo libro en el horizonte. Sigue investigando personajes, descubriendo episodios y acumulando historias, las mismas que, tarde o temprano, podrían volver a reunirse en otro volumen. Por ahora, prefiere no adelantar planes. “Veremos qué sucede”, señala.

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