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Diario Expreso Ecuador

“Fuimos sus amores”: Cristina Burneo vuelve sobre la memoria de Jaime Roldós y Martha Bucaram

El libro nace de una experiencia de creación colectiva que acude a testimonios, archivos y acciones de justicia poética para interrogar a la historia oficial

El presidente de Ecuador Jaime Roldós Aguilera y su esposa, la primera dama Martha Bucaram, murieron el 24 de mayo de 1981 en un accidente aéreo en la provincia de Loja.

El presidente de Ecuador Jaime Roldós Aguilera y su esposa, la primera dama Martha Bucaram, murieron el 24 de mayo de 1981 en un accidente aéreo en la provincia de Loja.Cortesía

Mariella Toranzos
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Un recorrido por una visita inconclusa

  • Fuimos sus amores, de Cristina Burneo, nació del recorrido de Museo por venir por los lugares de Loja a los que Jaime Roldós y Martha Bucaram debieron llegar en 1981, donde testimonios, ceremonias y recuerdos habían mantenido viva su memoria.
  • La crónica reunió esas voces, y explora cómo el arte y la escritura permiten enfrentar los silencios del pasado.

El 24 de mayo de 1981, un avión de la Fuerza Aérea Ecuatoriana atravesaba el cielo de Loja con nueve personas a bordo. El presidente Jaime Roldós Aguilera y la primera dama, Martha Bucaram Ortiz, se dirigían a Zapotillo cuando la aeronave se precipitó en el cerro Huayrapungo, cerca de Celica.

El viaje quedó interrumpido. En los lugares que aguardaban a la comitiva permaneció, en cambio, una historia hecha de preguntas, testimonios y recuerdos que pasaron de una generación a otra.

Cuarenta años después, en 2021, otra comitiva recorrió aquella ruta. No se trató de un acto oficial ni de una reconstrucción histórica convencional. El propósito fue volver sobre aquel episodio y los silencios que lo rodearon mediante Museo por venir, un proyecto impulsado por el dramaturgo Santiago Roldós, hijo del expresidente y de Bucaram, como un ejercicio de memoria alrededor de la muerte de sus padres y de otras víctimas de la violencia política en América Latina.

La propuesta se instaló inicialmente en Espacio Muégano Teatro, en Guayaquil. Reunió videos y audios de 1979 a 1981, documentos históricos y trabajos de artistas, investigadores y activistas. Conversatorios, talleres, lecturas, performances, juegos teatrales, fotografías, música y cine desbordaron los límites de una exhibición tradicional y convirtieron el museo en una experiencia colectiva.

Para Roldós, la iniciativa permitió investigar formas de reparación simbólica desde un “teatro profundamente político”. Regresar al pasado significó, entonces, preguntarse cuánto de él seguía actuando en el presente.

Más tarde, el museo abandonó la sala y emprendió un recorrido por Loja. La comitiva pasó por Saraguro, la comunidad de Gera, el cerro Huayrapungo y Zapotillo, el destino al que Roldós y Bucaram debieron llegar en 1981.

La obra se presentó recientemente en la feria El último día de verano, en Quito. Fue publicada por el sello Recodo Press.

La obra se presentó recientemente en la feria El último día de verano, en Quito. Fue publicada por el sello Recodo Press.Recodo Press

Volver a Loja

La escritora y activista Cristina Burneo Salazar acompañó el recorrido mientras registraba voces, imágenes y sonidos. De esa experiencia nació Fuimos sus amores, una crónica publicada por el sello Recodo Press y presentada recientemente en Quito durante la feria El último día del verano. El volumen recogió una parte de aquel viaje y de las memorias que salieron al encuentro de sus participantes.

“Esta crónica recoge un tramo del proyecto: el viaje hacia donde debieron llegar en 1981 Martha Bucaram Ortiz y Jaime Roldós”, explica la autora al comienzo del libro. En sus páginas, los paisajes dejaron de ser únicamente escenarios y adquirieron la condición de depositarios de una historia que todavía esperaba ser escuchada.

El texto estuvo dedicado a Santiago Roldós y a su familia. Burneo escribió para ellos, pero también desde las voces de quienes se sumaron al recorrido y convirtieron la narración en una crónica coral. “Quise dejar esto escrito para Santiago, Pilar, Emiliano, porque la tragedia aérea que mató a Jaime Roldós, Martha Bucaram y su comitiva ha sido alambrada por demasiado olvido”, señaló durante la presentación de la obra.

La presentación de la obra se llevó a cabo en Quito, durante la feria El último día de verano.

La presentación de la obra se llevó a cabo en Quito, durante la feria El último día de verano.Recodo Press

En el libro, el cerro Huayrapungo adquire la condición de testigo. El encuentro entre las personas y la montaña transformó la lectura del episodio y vinculó la historia ecuatoriana con las dictaduras y desapariciones ocurridas en el continente.

Burneo recogió una interpretación surgida durante el recorrido: “El encuentro cambia los sentidos de esta historia: entierra la palabra accidente, la sustituye por Operación Cóndor”. La crónica no propone una versión definitiva de lo sucedido; reúne las voces, sospechas y heridas que habían persistido alrededor de la tragedia.

De lo colectivo a lo íntimo

El trayecto condujo también a la autora hacia su propia historia familiar. Mientras avanzaba por Loja, recordó que sus abuelos procedían de Macará y descubrió que su abuela había sido desplazada durante la guerra de 1941.

Al preguntarle a su padre, supo que ella y su hermana habían cruzado las montañas llevando entre ambas un baúl con las pocas pertenencias que podían cargar. 

“Yo misma me di cuenta de que mi abuela era una desplazada. Hay desplazados de esa guerra que emigraron aquí, familias que se quedaron y no volvieron a Loja”, contó Burneo durante la presentación. Aquella revelación mostró cómo el recuerdo de un acontecimiento podía despertar otros: volver a 1981 llevó a los participantes hasta 1941, hacia las migraciones internas y hacia el Ecuador que había recibido a exiliados de distintos países latinoamericanos.

La recuperación de esas historias no ocurrió únicamente mediante la palabra. Pilar Aranda, pareja de Santiago Roldós, preparó un danzón dedicado a las madres, hermanas y mujeres buscadoras de justicia; Oswaldo Terreros realizó una serie de fotografías durante el recorrido, y el documental La muerte de Jaime Roldós, de Manolo Sarmiento y Lisandra Rivera, fue proyectado ante las comunidades.

Burneo describió lo vivido como algo “inabarcable”, apenas recogido de manera parcial en el libro.

Para la autora, poner esas voces en circulación adquirió otra dimensión en un presente atravesado por la desinformación y por relatos oficiales que habían dejado preguntas sin respuesta.

“Nunca se deja de conmemorar lo que sucedió. Ahora convivimos con videos falsos, noticias falsas y el desplazamiento infinito en las redes; por eso es importante detenerse, investigar y escribir lo que pasó”, dijo.

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