Crisis energética en Ecuador: el consumo no puede ocultar las fallas del sistema eléctrico
Gobernar exige pedagogía y empatía: descalificar al ciudadano jamás sustituirá la obligación estatal de prever y resolver las crisis

La crisis energética en Ecuador vuelve a poner en debate el consumo de electricidad de los hogares y la capacidad del sistema eléctrico.
La declaración del Ministerio de Energía, al adjetivar despectivamente el uso cotidiano de la climatización en los hogares, refleja una profunda desconexión entre la gestión pública y la realidad ciudadana. En lugar de asumir la responsabilidad que corresponde a la administración del sistema eléctrico, se apela a la estigmatización de la población.
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La discusión sobre el consumo responsable es válida y necesaria, pero desviar la atención mediante descalificaciones desdibuja el verdadero origen del problema.
Planificación e inversión para enfrentar el déficit eléctrico
El país enfrenta una severa crisis energética cuya solución estructural exige planificación, inversión y previsión. Exigir sacrificios a la ciudadanía resulta incoherente cuando las decisiones oficiales para incrementar la capacidad de generación eléctrica no han avanzado al ritmo que la emergencia requiere. Cargar el peso de las omisiones estatales sobre el consumidor debilita la confianza institucional.
Los funcionarios públicos no solo deben rendir cuentas de su gestión, sino también guardar el debido respeto hacia sus mandantes. La gestión de una crisis exige prudencia y pedagogía.
Un mensaje claro, fundamentado en la empatía y en la solidaridad, es la única vía para convocar la cooperación voluntaria de la sociedad. Convencer desde la razón y el ejemplo siempre será más eficaz que imponer o descalificar desde el poder.