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Diario Expreso Ecuador

Carmina Miranda, la cantante de ópera que también rapea y da clases de música

La artista lírica y maestra guayaquileña explora las diferentes facetas de la música, como arte, forma de expresión, gozo, vocación y medio de sanación

Carmina Miranda da clases de canto desde los 17 años. Su primer trabajo fue como maestra de canto en el club de música del Liceo Naval.

Carmina Miranda da clases de canto desde los 17 años. Su primer trabajo fue como maestra de canto en el club de música del Liceo Naval.Santiago Vinces

Marco Martinez
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Los artistas y los melómanos apasionados siempre han sabido que la música es sanadora. Y no se trata solo de una frase bonita, sino de una certeza.

Porque la música es muchos conceptos a la vez. Es energía, disfrute, espectáculo, territorio compartido y también bálsamo para curar el cuerpo y el alma. Para la guayaquileña Carmina Miranda es todo eso y más. Una carrera. Un lugar seguro. Una vocación.

De todas sus facetas que giran alrededor de la música, una de las más significativas para ella es la de ser maestra de canto del programa Artistas Valientes, de la Alcaldía de Guayaquil.

Es una iniciativa que utiliza el arte como herramienta terapéutica para contribuir en la inclusión y formación de personas con capacidades especiales, involucrando también a las familias. Su sede es el Centro Municipal de Desarrollo de Habilidades Valientes, en la ciudadela La Atarazana, y es completamente gratuito.

Se trabajan expresiones artísticas como guitarra, batería, teclado, violín, cajón acústico, pintura, artes plásticas, teatro, danza tradicional, danza en silla de ruedas y estimulación musical temprana.

Ella se encarga de las clases de canto, en las que coinciden chicos con diferentes condiciones como autismo, discapacidad física o motriz, o incluso con depresión.

Llegó al programa porque en su momento trabajó como maestra de técnica vocal para el coro Notas de Luz, conformado por personas no videntes. Allí conoció a Ian Moncayo, director de Artistas Valientes, quien le planteó trabajar con ellos.

En sus clases se canta, por supuesto, pero también se conversa sobre el día a día, se cuentan anécdotas, se escuchan el uno al otro y aprenden juntos.

Admite que es una labor que implica una fuerte demanda emocional, al punto de que hay colegas que no han resistido la carga y prefieren no continuar enseñando en el programa.

Por eso el equipo de profesionales que trabaja en Artistas Valientes cuenta con un psicólogo con quien conversar, para evitar que las frustraciones y preocupaciones se conviertan en culpa y no los afecten.

Acude a él para aprender a gestionar sus emociones cuando ha tenido una situación muy fuerte, como algún caso en especial de una discapacidad severa o por conocer un problema que estén viviendo los chicos, cuenta Carmina.

Estudió canto lírico por seis años en el Conservatorio Antonio Neumane. Y tiene título de licenciada en Música, por la UEES, con especialidad Canto Lírico también.

Estudió canto lírico por seis años en el Conservatorio Antonio Neumane. Y tiene título de licenciada en Música, por la UEES, con especialidad Canto Lírico también.soyphotoman

Recuerda, por ejemplo, el caso de un alumno que vivía en un sector conflictivo, quien no podía salir de su casa porque no habían pagado la ‘vacuna’ (extorsión) a los grupos criminales que dominaban el sector.

“Cuando sientes inestabilidad, que el mundo se te viene encima, cantar es una forma de higiene energética. Y yo trabajo con personas que tienen sus emociones al límite, sean que tengan una discapacidad o no. La salud mental tiene mucho que ver con el canto, porque cantar te renueva energéticamente”.

La ciencia lo certifica. Carmina nos explica que el nervio vago está relacionado con las cuerdas vocales (controla su movimiento y sensibilidad) y el chakra raíz, al que se le adjudica el proporcionar la sensación de estar conectado a la tierra y en paz con el presente. Es el poder de la música.

Una cantante lírica que escucha hiphop y punk

Cantante de ópera y licenciada en Música, a su universo sonoro ha añadido otros estilos quizás un poco más ‘profanos’ o salvajes, como el reggae, el hiphop, el metal o el punk.

Entró al conservatorio para estudiar canto lírico cuando tenía quince años, porque quería emular a la finlandesa Tarja Turunen, vocalista de la agrupación de power metal sinfónico Nightwish.

“Pero Guayaquil es una ciudad ingrata con la música clásica, así que comencé a explorar otros géneros”, acepta Carmina.

Desde que estaba en el conservatorio se familiarizó con el punk y hardcore, porque varios de sus compañeros formaban parte de la Unión Punk, gremio de bandas de estos estilos.

Poco después conoció a integrantes del grupo Ganjah Roots, nombre clave del reggae en la región, quienes la adentraron en ese mundo y la invitaron a sumarse como corista.

También llegó a la escena hiphop guayaquileña, que la acogió con los brazos abiertos. Actualmente forma parte de La 300, colectivo que concentra nombres como El Cholo, Oleas, Nota, Mogo y otros exponentes de esta cultura en el Puerto Principal.

Y como solista su propuesta se inclina más al rhythm ‘n blues, aunque su abanico de influencias es amplio y diverso. Como su mundo.

Casapop, un todo en uno

Carmina también da clases de canto en Casapop, en la ciudadela Miraflores. El lugar podría ser definido como una academia, pero también es un centro cultural, escenario de conciertos y centro de tertulias.

Enseña a niños y adultos, los cuales llegan a ella con una gran gama de motivaciones. Muchos quieren iniciarse en serio en la música, por ejemplo.

Algunos se han divorciado recientemente y quieren retomar una carrera que habían dejado en pausa.

O acuden parejas de cantantes que quieren mejorar algún detalle técnico, pero también solucionar sus problemas de noviazgo o matrimoniales.

Carmina Miranda también estudió Artes Visuales en el Instituto Superior Tecnológico de Artes del Ecuador (ITAE).

Carmina Miranda también estudió Artes Visuales en el Instituto Superior Tecnológico de Artes del Ecuador (ITAE).Santiago Vinces

“Al final de cuentas, todos vienen a trabajar sus emociones por medio del canto. Porque cantar también es una forma de empoderamiento. Para que alguien cante, tiene que saber quién es y defender sus ideas y acciones, lo cual implica también un crecimiento personal”, nos recuerda Carmina.

En Casapop organiza también shows en vivo en los que suelen participar sus alumnos, como una forma de foguearlos ante un público real junto a artistas de la escena independiente local.

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