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Diario Expreso Ecuador

Monse Arosemena convirtió uno de los momentos más inciertos de su maternidad en literatura

En Cuerpo Down, su primer libro, la autora narra los miedos y las contradicciones que acompañaron el nacimiento de su tercera hija

La autora fue tallerista de Miguel Donoso Pareja y cursó una maestría en Creación Literaria en Madrid .

La autora fue tallerista de Miguel Donoso Pareja y cursó una maestría en Creación Literaria en Madrid .Miguel Canales

Mariella Toranzos
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Plasmar la vida en palabras

  • Monse Arosemena reconstruye la experiencia del diagnóstico de su tercera hija y explora, desde la memoria y el lenguaje, los miedos, dudas y contradicciones que atravesaron su maternidad.
  • El libro, escrito durante tres años, marca el inicio de una carrera literaria que la autora espera seguir construyendo a su propio ritmo.

“No soy el prototipo de buena madre, mucho menos el de una madre de una niña con síndrome de Down. Ya tenía dos hijos cuando me tocó desaprender el rol de la maternidad, redescubrir cómo son las partes del cuerpo de una criatura sutilmente distintas de las primeras a las que había dado vida”.

Así empieza Cuerpo Down, el primer libro de largo aliento de Monse Arosemena. La frase abre la puerta a una experiencia que comenzó seis años atrás, con el nacimiento de su tercera hija y un diagnóstico inesperado, que tardó tres años en encontrar su forma literaria.

La literatura, sin embargo, estaba en su vida mucho antes de que existiera este libro. Fue tallerista de Miguel Donoso Pareja, cursó una maestría en Creación Literaria en Madrid y continuó formándose en espacios dirigidos por escritores latinoamericanos. En paralelo, construyó una carrera en comunicación y periodismo, que incluyó su paso por Grupo Vistazo.

“Siempre he tenido ese estímulo creativo literario que me ha llevado constantemente a la página, pero no había llegado a cerrar un proyecto literario”, cuenta. Había escrito cuentos, obtenido una mención en un concurso y publicado algunos relatos, pero sentía esos esfuerzos como piezas separadas. “Eran esfuerzos que yo sentía un poco aislados y que no formaban parte de un todo que tuviese fuerza, potencia”.

Cuerpo Down empezó a tomar forma cuando su hija tenía tres años. Para entonces, la escritora participaba en una comunidad de escritura creada por la mexicana Laia Jufresa, un espacio pensado para mujeres que intentaban reservarle un lugar a la creación en medio de sus otras responsabilidades.

Mientras escuchaba hablar a sus compañeras sobre los proyectos que desarrollaban, empezó a sentir que había llegado el momento de construir el suyo.

Para averiguarlo, no obstante, necesitó apartarse de la rutina: le pidió a su esposo tres días “libres”, se instaló sola en un hotel, y comenzó a revisar recuerdos, correos electrónicos, documentos y términos médicos.

“Ese fin de semana tomé la decisión de escribir este libro en particular. Hice un ejercicio de crear una hoja de ruta, un mapa de lo que podía ser potencialmente, volviendo a la memoria, recuperando recuerdos, y haciendo un inventario de estas palabras que luego se convertirían en el glosario”, cuenta.

La obra se presentó el pasado miércoles 19 de agosto en la UEES, y tiene previstas participaciones en las ferias de Guayaquil y Quito.

La obra se presentó el pasado miércoles 19 de agosto en la UEES, y tiene previstas participaciones en las ferias de Guayaquil y Quito.Miguel Canales

Ahondar en el pasado

De ese mapa surgió una narración que se mueve entre la memoria, el ensayo y otros registros. Los documentos médicos y el glosario no funcionan únicamente como fuentes de información: forman parte de una reflexión sobre las palabras que llegan junto con un diagnóstico y la manera en que estas pueden modificar la percepción de quien las recibe.

Para Arosemena, el cuerpo del título tampoco termina en lo físico. “Es el cuerpo físico, pero también tiene que ver con un cuerpo de emociones y de sentimientos que transcurren, porque obviamente hay un cambio de perspectiva de inicio a fin, y también un cuerpo de lenguaje”.

Esa última dimensión atraviesa buena parte de su relato: las expresiones pronunciadas en hospitales, las etiquetas, los mensajes bienintencionados y hasta esas palabras aparentemente pequeñas que pueden incomodar a quien las escucha.

En ese recorrido decidió no excluir el miedo, la culpa o las dudas que acompañaron los primeros momentos después del diagnóstico. Había escuchado muchas veces que todo estaría bien y había encontrado en redes sociales discursos centrados en los aspectos positivos de criar a un hijo con discapacidad. Pero su experiencia, recuerda, también contenía emociones menos fáciles de expresar.

“¿Qué pasa con esos sentimientos negativos que inevitablemente sientes porque te genera miedo, porque te genera dudas, porque te genera culpa? Son cosas de las que quizás uno se puede arrepentir después de sentir, pero eso no significa que no hayan pasado”. 

Llevarlas a la página fue una forma de reconstruir aquella experiencia sin borrar sus contradicciones.

De lo íntimo a lo público

Cuerpo Down apareció en enero de 2026. La noticia de que sería publicado había llegado poco después del nacimiento de su cuarta hija. “Mi hija vino con el libro bajo el brazo”, dice.

Tener el ejemplar impreso significó encontrarse físicamente con aquel proyecto que durante años había existido entre archivos, noches de escritura y revisiones. “Sentí muchísima emoción, porque para mí ha sido un sueño de toda la vida. Me ha costado bastante”, reconoce, mientras la voz se le quiebra al recordarlo.

La circulación del libro también tomó un camino inesperado. Impreso en Colombia, tuvo dificultades para ingresar inicialmente a Ecuador debido a los aranceles que se habían impuesto al vecino país. Esa circunstancia llevó a la autora a buscar otros espacios: presentó el libro por primera vez en Bogotá y después viajó a la Feria Internacional del Libro de Lima.

Cuerpo Down empezó a tomar forma cuando la autora participaba en una comunidad de escritura creada por la mexicana Laia Jufresa.

Cuerpo Down empezó a tomar forma cuando la autora participaba en una comunidad de escritura creada por la mexicana Laia Jufresa.Miguel Canales

La obra se presentó el pasado miércoles 19 de agosto en la UEES, y tiene previstas participaciones en las ferias de Guayaquil y Quito, además de una presentación en Nueva York tras ser seleccionada en una convocatoria para autores latinoamericanos.

Pero mientras Cuerpo Down empieza ese recorrido, ella ya escribe otra vez. Participa en un taller de proyectos junto con autores de distintos países y desarrolla nuevas ideas sin imponerse un calendario rígido. “Al ser una madre escribiente, la verdad es que no me pongo presión. Probablemente no llegue a ser una autora superprolífica, pero por seguro seguiré con mi carrera literaria”.

Y, por ahora, esa carrera sigue ocurriendo, muchas veces cuando la casa se aquieta. Entonces Monse Arosemena vuelve a la página.

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