
Universitario asesinado y desmembrado en Quito: el caso Anthony Jaya
La última llamada de Anthony Jaya: la reconstrucción del secuestro que terminó en tragedia en Quito
Anthony Guilberth Jaya Coloma, de 24 años, estudiante de séptimo semestre de Ciencias Políticas en la Universidad Central del Ecuador, fue secuestrado la noche del 7 de enero de 2026 en la avenida Colón, en el norte de Quito.
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Su familia —que actualmente se encuentra fuera del país por temor a represalias— decidió hacer pública la reconstrucción de los hechos con el objetivo de esclarecer lo ocurrido y defender el nombre del joven.
La llamada que cambió todo
Según el testimonio entregado por los familiares al diario Metro, alrededor de las 17:00 del 7 de enero, Anthony recibió la llamada de un hombre al que conocía desde hacía menos de un mes. Ambos se habrían conocido tras coincidir en un concierto. Durante la llamada, el sujeto le pidió dinero argumentando que atravesaba un problema urgente.
Anthony respondió que no tenía efectivo disponible. Sin embargo, decidió ayudarlo: rompió sus alcancías y reunió cerca de 480 dólares. Posteriormente volvió a comunicarse con el hombre, quien le indicó que debía entregar el dinero en un restaurante ubicado en la avenida Colón.
En un inicio, el joven dijo que acudiría en taxi, pero —según el relato familiar— el hombre insistió en que fuera en su motocicleta, el vehículo que utilizaba para trasladarse a la universidad. Antes de salir de casa, Anthony comentó que regresaría pronto para salir a comer con sus familiares, pero nunca volvió.
Las primeras horas tras la desaparición
De acuerdo con la versión de la familia, el hombre que citó a Anthony habría sido detenido por la Policía tras intentar llevarse la motocicleta del joven por la fuerza.
Al notar que Anthony no respondía llamadas ni mensajes, sus allegados intentaron alertar a las autoridades. Sin embargo, aseguran que al contactar a la Policía les indicaron que debían esperar entre 24 y 72 horas para presentar una denuncia por desaparición.
Esto, según la familia, contradeciría lo establecido en la Ley Orgánica de Actuación en casos de personas Desaparecidas y Extraviadas, que elimina ese plazo de espera.
Hombres armados
A las 03:15 de la madrugada, la familia recibió un video enviado desde el WhatsApp de Anthony. En las imágenes —según su relato— el joven aparece rodeado por al menos ocho hombres armados, quienes lo apuntan con armas de fuego. En el video se exigía el pago de 200.000 dólares por su liberación, con un plazo de dos horas.
Tras recibir el material, los familiares acudieron a la Dirección Nacional de Delitos contra la Vida, Muertes Violentas, Desapariciones, Extorsión y Secuestros (Dinased) y posteriormente a la Unidad Antisecuestros y Extorsión (UNASE).
Rastreo de ubicaciones y sospechas
Con el apoyo de un experto informático, la familia logró rastrear tres posibles ubicaciones desde donde se habría enviado información relacionada con el secuestro:
- Un local de tatuajes
- Una vivienda de dos pisos en el sur de Quito
- Otro punto en el sector de Ponciano
Sin embargo, según la versión familiar, al informar estas coordenadas a las autoridades se les indicó que no era posible intervenir sin una ubicación exacta. Horas después, los secuestradores enviaron un número de cuenta bancaria, que —según la información proporcionada— pertenecería a una mujer.
De forma paralela, mediante el seguimiento con el sistema de emergencias ECU 911, la familia detectó movimientos bancarios realizados con las tarjetas de Anthony.
- Se registraron:
- adelantos en efectivo
- compras en línea
Además, cámaras de seguridad habrían captado a varias personas utilizando las tarjetas. Entre los investigados —según relatan los familiares— estarían una persona de nacionalidad extranjera y otras seis personas, con distintos alias, incluyendo al hombre que citó al joven. Todos ellos serían presuntos integrantes del grupo de delincuencia organizada Los Lobos.
El hallazgo de restos humanos en Guamaní
El caso tomó un nuevo giro días después, cuando la Fiscalía procesó a un adolescente de 17 años por un robo con resultado de muerte ocurrido en el sector de Guamaní. Durante la audiencia, se expuso que el menor estaría vinculado a la organización Los Lobos.
Según la familia de Anthony, el adolescente aparecería en videos relacionados con el secuestro, así como en material donde —según la información que les fue proporcionada— se habría planificado el crimen.
El 12 de enero, durante un operativo policial en Guamaní, fue hallada una camioneta robada que contenía una extremidad humana y panfletos firmados por “Los Lobos”. De acuerdo con los familiares, los restos de Anthony fueron reconocidos posteriormente mediante huellas dactilares. La familia sostiene que el desmembramiento habría sido utilizado como presión para exigir el pago del rescate.
Los allegados del joven rechazaron la información que circuló en panfletos encontrados en el lugar.
“Queremos que se limpie su nombre. En los panfletos decía que ‘estaba prohibido robar en la capital’, lo cual es mentira. Mi familiar no era ladrón. Se debe limpiar su honor”, señalaron.
Anthony Jaya no tenía antecedentes penales ni conflictos conocidos, según su entorno.
Era deportista de Wushu y artes marciales mixtas, con campeonatos nacionales en Cuenca y Ambato, y había recibido mención honorífica por su desempeño académico.
En un nuevo operativo contra la violencia en el Distrito Metropolitano, la DINASED detuvo a dos adolescentes de 17 años vinculados al hallazgo de una extremidad humana y panfletos en el sur de Quito.
— Diario Expreso (@Expresoec) March 1, 2026
Los detalles: https://t.co/tZsGVUhHsE
Aumentan los homicidios en Quito en 2026
El caso ocurre en medio de un incremento de las muertes violentas en la capital ecuatoriana.
Según el Observatorio Metropolitano de Seguridad Ciudadana y Gestión de Riesgos, entre el 1 de enero y el 1 de marzo de 2026 se registraron 41 homicidios en Quito. En el mismo periodo de 2025 se contabilizaron 30 asesinatos, lo que representa 11 muertes violentas más en lo que va del año. Aunque las autoridades reportan una disminución de extorsiones, el aumento de homicidios refleja el deterioro de la seguridad en la capital.