
Terreno abandonado y lleno de basura provocó plaga de ratas en el norte de Quito
En dos jornadas se colocaron cuatro libras de rodenticida en puntos estratégicos del terreno
Durante años, un terreno en la intersección de la calle San Francisco de Rumihurco y la avenida Occidental, en San José del Condado, norte de Quito, permaneció abandonado y se convirtió en un botadero improvisado de basura.
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Con el tiempo fue el hábitat perfecto para una plaga de ratas que comenzó a preocupar a quienes transitan a diario por la zona.
La esquina, de alto movimiento peatonal y vehicular, se volvió un foco de insalubridad. Bolsas de basura, escombros y maleza crecieron sin control, mientras los roedores se desplazaban sin temor. Una denuncia ciudadana alertó de la situación y obligó a actuar.
Intervención en la zona
El Municipio detalló que a finales de diciembre pasado, y en la primera semana de enero, técnicos especializados intervinieron el lugar para reducir la población de ratas.
En dos jornadas, realizadas el 31 de diciembre de 2025 y el 7 de enero de 2026, se colocaron cuatro libras de rodenticida en puntos estratégicos del terreno.
El producto utilizado está diseñado para atraer únicamente a los roedores y provoca su muerte sin generar malos olores ni restos en descomposición, uno de los temores de los vecinos.
“El problema no son solo las ratas, sino la basura que se arroja aquí todos los días. Mientras haya comida, la plaga seguirá regresando”, advirtió Diego Morales, responsable de vigilancia e inspección de la Unidad de Bienestar Animal (UBA), al referirse a la necesidad de un cambio de conducta por parte de la ciudadanía.
Acciones a largo plazo
Pero el problema va más allá de la desratización. El terreno arrastra décadas de abandono y la intervención busca ser más profunda. Este jueves 8 de enero, varias dependencias municipales se sentaron a definir acciones inmediatas para recuperar el espacio.
Entre ellas, retirar toneladas de basura acumulada, limpiar la maleza que sirve de refugio a los roedores y reforzar el cerramiento para evitar que el predio sea nuevamente usado como basurero clandestino.
El mayor reto, coinciden vecinos y autoridades, será evitar que el lugar recaiga en el mismo ciclo de abandono. La experiencia demuestra que, sin control y sin conciencia ciudadana, los botaderos informales reaparecen con rapidez.
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