
Habitantes de Tumbaco perciben una mayor contaminación de los ríos
Malos olores, basura y descargas alimentan la preocupación de moradores. Colectivos y autoridades difieren sobre los avances
Ninguna otra parroquia de la capital percibe un deterioro tan marcado de sus ríos como Tumbaco. Mientras en el resto del Distrito el promedio de ciudadanos que considera que la contaminación ha empeorado bordea entre el 48% y el 54%, en esta zona el 62% de la población afirma que la situación es peor, según la Encuesta de Percepción Ciudadana de Quito Cómo Vamos 2025.
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En cuatro parroquias, el promedio de quienes consideran que la contaminación ha empeorado es del 54%; en otras dos llega al 48%, mientras que en el valle de Los Chillos alcanza el 60%. Además, Tumbaco ya encabezaba este indicador en 2024, cuando el 73% de los encuestados señalaba un deterioro en la calidad de los ríos.
Por esta parroquia atraviesan al menos dos ríos: el San Pedro y el Chiche. El primero es uno de los más grandes del Distrito Metropolitano de Quito, pero también uno de los más afectados.
Su recorrido por zonas densamente pobladas lo ha expuesto a descargas domésticas e industriales, por ello, los índices de calidad del agua indican que no es apto para consumo humano.
El Chiche, por su parte, enfrenta problemas similares: vertidos industriales, residuos domésticos y la pérdida de caudal en ciertos tramos, como consecuencia del crecimiento urbano acelerado y también de prácticas agrícolas inadecuadas.
La percepción ciudadana se construye desde la experiencia cotidiana. José Farinango, habitante de la comuna Rumiloma, en el sector de Guangopolo por donde pasa el San Pedro, señala que en la zona hay descargas y malos olores. “No es frecuente, pero sí se siente”, comenta. María Fernanda Salazar, vecina del sector El Arenal, en Tumbaco, coincide: hay épocas en las que el olor se vuelve más fuerte y, además, observa que la gente arroja basura al río.
Una comunidad más involucrada
Para Maribel Pasquel, integrante del colectivo Rescate del Río San Pedro, esta cercanía explica en parte por qué en Tumbaco la percepción de deterioro es más alta. El colectivo trabaja desde hace cinco años en la visibilización de la contaminación de los ríos en Quito.
“Al Machángara muchos lo ven como un caso perdido, pero en el San Pedro la gente convive con el río, lo huele, lo ve, y se da cuenta del problema”, explica. Según la activista, la comunidad es más consciente, está más interesada e involucrada, y eso se refleja en la participación en mingas de limpieza.
En 2025, como consecuencia de la Ordenanza Verde Azul y de la sentencia del río Monjas, el Municipio de Quito realizó un diagnóstico que derivó en el Plan Maestro de Quebradas y en el Plan de Microcuencas, donde se priorizaron los ríos más contaminados.
El Monjas y el Machángara encabezan la lista, seguidos por el San Pedro y el Chiche. “No ha habido una mejora real”, afirma Pasquel. “La gente está más consciente, pero los ríos siguen mal: se sigue botando basura, hay pocos avances en las plantas de tratamiento y el control no ha mejorado”.

El colectivo ha organizado 28 mingas y ha retirado más de 16 toneladas de basura del San Pedro. En la primera jornada sacaron más de una tonelada; en las siguientes, la cantidad bajó, pero con el tiempo volvió a subir.
Pasquel señala que es positivo que la gente se dé cuenta sobre el estado de los ríos y que la problemática sea parte del debate público, pero insiste en la necesidad de acciones integrales y coordinadas, sobre todo porque el San Pedro atraviesa tres municipios.
Acciones desde el Municipio
Desde la Secretaría de Ambiente, la lectura es distinta. Rosa Fonseca, directora metropolitana de Control Ambiental, señala que la encuesta refleja una percepción, pero no necesariamente todo el trabajo realizado. Explica que se ha trabajado de manera integral con empresas públicas como Epmaps, Emgirs y Emaseo, además de crear una unidad de microcuencas y ejecutar el plan correspondiente. En Tumbaco, dice, se ha intervenido en los ríos San Pedro y Chiche con limpieza, cercado, controles y participación comunitaria.
Fonseca detalla que se han limpiado más de nueve kilómetros en la zona del San Pedro, se han recuperado alrededor de 10.000 metros cuadrados y se han identificado y eliminado puntos críticos de acumulación de residuos.
También menciona procesos de educación ambiental, control a industrias sin permisos y avances en proyectos de plantas de tratamiento de aguas residuales, como la PTAR Tumbaco, que, según afirma, contribuirá a la recuperación de estos ríos.
Fonseca detalla que la planta permitirá el tratamiento de las aguas residuales generadas en Nayón, Cumbayá y Tumbaco, las cuales descargan actualmente en la cuenca del río San Pedro.
El proyecto fue diseñado para atender un caudal proyectado de 0,50 m³/s al año 2045, correspondiente a una población estimada de 242.288 habitantes. Esta cobertura representa el 4,32 % del total del sistema de tratamiento de aguas residuales.
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