DEVORA ATENDIENDO A LOS CLIENTES CON LAS TOSTADAS.
Propietaria. Dévora Barzola Lindao es la mujer propietaria de este local tradicional de Playas.NESTOR MENDOZA

La soda bar de Playas y su medio siglo de resistencia

Inició como un quiosco de madera hace 50 años y hoy es un símbolo de identidad del balneario

La mezcla de salsa clásica, boleros y ritmos caribeños que se escucha al pasar por la avenida Jaime Roldós Aguilera y Padre Mario Pazmiño anuncia que se acerca un punto de referencia en la memoria turística de Playas: la Soda Bar Vanessa. El local, que comenzó siendo un quiosco de madera de apenas dos metros por dos, es hoy uno de los negocios más antiguos de ese balneario de la provincia del Guayas, testigo del desarrollo urbano que ha transformado la zona en las últimas décadas.

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Dévora Barzola Lindao, conocida simplemente como Devora por turistas y residentes, es la mujer detrás de esta historia. Bautizó el bar con el nombre de su hija, quien la acompañó desde niña entre tostadas, batidos y tortas de frutas, las primeras recetas que dieron vida al negocio hace medio siglo.

Pero lo que Dévora guarda con mayor fuerza son las batallas que ha librado para mantenerlo en pie: la pandemia de COVID-19, que obligó al cierre del local por siete meses; la pérdida de capital que llevó a muchos negocios vecinos a desaparecer; y las restricciones sanitarias que la obligaron a suspender temporalmente la venta de cerveza para evitar contagios. “Volví a empezar como al inicio, con tostadas y jugos. Muchos cerraron, pero yo abrí de nuevo porque este bar es mi vida”, relata.

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La historia de resistencia no empezó con la pandemia. Cuando Playas se cantonizó y comenzó su transformación urbanística, funcionarios de distintas administraciones municipales intentaron desalojarla del sitio donde había levantado su quiosco. El crecimiento de la zona lo volvió un punto codiciado.

“En 2004 acudí al Tribunal de Garantías Constitucionales y me dieron la razón: el espacio me pertenecía”, recuerda. Cuatro años más tarde, en 2008, el Ministerio de Turismo calificó su negocio como establecimiento turístico, poniendo fin a los intentos por desplazarla. “Solo entonces dejaron de molestarme”, dice.

La batalla constante: la inseguridad

Hoy enfrenta otra batalla. La inseguridad nocturna ha convertido a Playas en un pueblo fantasma durante las noches, lo que ha reducido sus ventas en un 70%. “Aun así no voy a dar mi brazo a torcer. Mis clientes me siguen respaldando. Estoy acostumbrada a luchar por lo que me da el pan de cada día: Dios y mi bar”, afirma.

Cuando Dévora instaló su quiosco, el sector era muy distinto: calles sin nombre, casas de caña, comedores de madera y un solo hotel en pie, el Acapulco. En la década de los 70, las familias guayaquileñas alquilaban viviendas por meses enteros, de enero a abril, para pasar la temporada en la playa. “Vi esa afluencia de turistas y puse mi quiosco. Era la única que vendía batidos y tostadas, con el tiempo comencé a vender cervezas porque la gente lo pedía”, recuerda.

Después de cada temporada venía “comerse las verdes”, como dice Dévora, esperando la llegada de nuevos veraneantes.

Todo cambió cuando Playas se convirtió en cantón en 1989: la calle se transformó en avenida, se construyó el malecón y surgieron hoteles y edificios modernos. Dévora compró un excedente de terreno y levantó el local actual, dejando definitivamente la vía pública.

Por su estructura abierta y su ambiente tradicional, la Soda Bar Vanessa ha recibido a artistas y figuras públicas que, después de presentarse en el malecón en carnaval o cantonización, han hecho una parada en su barra: Andy Montañez, Ángel Olvera, integrantes de La Suprema Corte, entre otros, han probado una cerveza en su establecimiento.

“He hecho de mi quiosco una trinchera de lucha y, gracias a Dios, he salido adelante. La Soda Bar Vanessa seguirá de pie”, asegura Dévora.

Y allí permanece, en la esquina donde comenzó todo, enfrentando nuevas crisis, escuchando la música que no ha dejado de sonar y recordando que a veces, los lugares más pequeños guardan las historias más grandes.

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