
Caporales del barrio Chan son una tradición ancestral
Una celebración que rememora la tarea de antiguos mayordomos
En el barrio Chan, perteneciente a la parroquia Eloy Alfaro del cantón Latacunga, la tradición de los caporales continúa siendo una manifestación cultural profundamente arraigada en la memoria colectiva. Te puede interesar Simiatug planifica durante un año su fiesta de Reyes
César Lagla, uno de sus principales portadores, recuerda con claridad sus inicios en esta práctica ancestral, a la que se ha dedicado durante dos décadas. “Aquí bailo ya más de 20 años. Es una tradición buena, antigua, de muchos años”, afirma.
Los caporales representan a los peones de las haciendas, donde el mayordomo o quien ordena a sus subordinados les asignan tareas, hablan frases en quichua y tienen de acompañantes a las chinas, que son niñas vestidas como indígenas que cargan sobre sus espaldas el ‘cucayo’ que está compuesto por frutas, pan y una bebida.
Estos personajes participan de las distintas festividades, ya sea en los pases de niño o en las fiestas patronales del barrio; rinden un homenaje al niño Jesús del barrio Chan o a la imagen de Jesús del Gran Poder Patrono Chan.
Uno de los aspectos que representan es la realización de las tareas en el campo. Anteriornente, esta dramatización la hacían los priostes, pero por la disminución de los participantes, ahora solo realizan la entrega de jardines que están armados con frutas. “Antes las tareas eran más fuertes, ahora ya no se hacen como antes, porque la juventud busca juegos que no sean tan duros”, comentan.

Para don Cesar, la permanencia de esta costumbre depende, en gran medida, de la participación de la juventud. Consciente del paso del tiempo, señaló que hoy su principal esfuerzo está enfocado en motivar a las nuevas generaciones para que asuman el relevo. “Los años no pasan en vano, uno ya va llegando a cierta edad. Por eso buscamos a los jóvenes para que sigan participando y no se pierda la tradición”, expresa.
Pese a estos cambios, Lagla enfatizó que el sentido profundo de la tradición se mantiene intacto: la organización, el respeto y el aprendizaje colectivo continúan siendo pilares fundamentales del rol del caporal dentro de la comunidad.
Ser caporal implica asumir una responsabilidad de guía y liderazgo. El grupo suele estar conformado por entre 10 y 12 personas, quienes visten una indumentaria colorida y simbólica. “La vestimenta es tradicional y representa quiénes somos dentro del grupo”, manifestó Lagla.
Esta tradición rememora la estructura organizativa de las antiguas haciendas, donde existían figuras como el mayordomo y el escribiente. En este contexto, Lagla desempeña el rol de “jipo”, una figura encargada de orientar y guiar a los trabajadores. “Nosotros tenemos un poquito más de experiencia y ayudamos a guiar a quienes realizan las tareas”, detalló.
Uno de los elementos distintivos de los caporales del barrio Chan es el uso de la bandera tricolor, en lugar de otros símbolos presentes en diferentes territorios. “En otros lugares, como en Pujilí, todavía usan el caballito o el negrito del mayordomo. Aquí usamos la bandera”, dijo. Los colores amarillo, azul y rojo simbolizan la prosperidad y la abundancia de la tierra, así como el esfuerzo colectivo de la comunidad.
César Lagla aprendió esta tradición de referentes comunitarios que hoy son recordados con respeto. Entre ellos menciona al fallecido don Leonidas Guamangallo y a vecinos como Marco Guamangallo, Pedro Chuquitarco y Carlos Tacuri. “De ellos he aprendido. Gracias a ellos estoy continuando”, afirma. Aunque muchos de estos portadores ya no participan activamente debido a su edad, siguen brindando orientación y ánimo a quienes continúan con la tradición.
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