
Latinoamérica a la mesa: identidad, territorio e innovación
La gastronomía latinoamericana vive un auge que une tradición, territorio e innovación para fortalecer su identidad y voz
La cocina latinoamericana está atravesando un muy buen momento y es gracias a una suma de factores que han aportado a esta revolución gastronómica. Uno de los motivos principales ha sido el impulso y gestión de una nueva generación de chefs que con innovación y creatividad han puesto muy en alto la importancia de las tradiciones, el respeto a la tierra y los ingredientes autóctonos de cada territorio como base para la construcción de una identidad propia.
Los premios y reconocimientos tampoco se han hecho esperar, y aunque considero que no es este el único factor que valida el gran trabajo que se está haciendo, si es un punto importante para obtener mayor visibilidad y generar un incremento de interés sobre lo que ocurre en las cocinas de nuestros países.
Por ejemplo, en el muy conocido listado 50 best que premió a los mejores restaurantes de mundo, ciudades como Lima, México, Buenos Aires, Santiago de Chile, Río de Janeiro y Cartagena han logrado destacarse desde hace ya varios años, incluso el primer puesto de este 2025 lo obtuvo el restaurante Maido en Lima que bajo la conducción de su chef Mitsaharu Tsumura propone un concepto fusión peruano-japonés que se ha convertido en uno de los referentes de la cocina Nikkei en el mundo.
Cocina sostenible, territorio y productores locales
Otra de las cosas que se destacan en nuestros países latinoamericanos es el valor que se le da al territorio y al desarrollo de una cocina sostenible.
Lo que las nuevas generaciones de cocineros proponen es no solo tener creatividad e ingenio, sino también diversidad alimentaria que se trabaje con responsabilidad, aprovechando los recursos y no abusando de ellos.
El trabajo con productores locales es fundamental en todo el proceso de innovación, sostenibilidad y respeto al medio ambiente, dando importancia, valor y precio justo a quienes día a día trabajan en la tierra y el mar.
Más allá de los desafíos económicos, políticos y sociales que se viven en nuestros países, la gastronomía se ha visto beneficiada por mirar hacia adentro, donde están las raíces y costumbres de los pueblos.
Esto no se ha dado de la noche a la mañana, ha tomado tiempo y paciencia que incluso se ha fortalecido por el intercambio cultural entre chefs latinos donde se ha ido tejiendo una red importante de hermandad y colaboraciones que respetan la singularidad, pero se apoyan para poder crecer.
Considero que el presente de la gastronomía latinoamericana es bueno, pero así mismo su futuro es muy prometedor.
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