Pulp Fiction
La advertencia de Solón sigue vigente: el deber del consejero es decirle al poder lo que necesita oír, no lo que quiere escuchar

La complacencia y los elogios de quienes asesoran pueden ganar aplausos y garantizar seguidores. Pero rara vez evitan la caída del poder.
Hace unos días el secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, citó un pasaje bíblico en uno de esos discursos sobre los que se montan las guerras contemporáneas… sin advertir que lo que citaba era en realidad un diálogo de Pulp Fiction, la película de Tarantino, en la que el cinematógrafo había reeditado la Biblia para su audiencia. Fue un error vergonzosamente típico de IA, aunque la nómina del departamento de Hegseth incluya a muy respetables cerebros de occidente. Con o sin IA, la autoridad hablaba desde una verdad “rehecha”, más memorable, más cinematográfica, más eficaz para el oído que para la precisión y la verdad.
La anécdota recuerda una vieja y perenne tensión: no entre verdad y mentira -demasiado simple- sino entre verdad y complacencia, entre lo que corrige y lo que agrada, entre lo que exige y lo que seduce.
El consejero debe criticar, no adular
Plutarco lo captó en una escena breve. Esopo dice a Solón: a los reyes hay que acercarse poco, o solo para su placer. Ante lo cual corrige Solón: poco, sí; pero si uno se acerca, que sea para su bien.
La diferencia es abismal. Esopo describe una lógica segura y cómoda: el poder premia lo que lo halaga. Solón define el deber del consejero: decir lo que el poder necesita oír, no lo que quiere escuchar.
No es una discusión antigua. Es diaria. Todo sistema de poder -político, empresarial, familiar- tiende a rodearse de versiones convenientes de la realidad. No siempre falsas, pero sí editadas: convenientes, débiles, digeribles, menos incómodas. Como la cita bíblica que en realidad era cine. Como la famosa frase con la que la burocracia cierra los infinitos informes que conforman su -¿es obvio tal vez?- vacía opinión: “salvo mejor criterio de la autoridad”.
Política
Plataforma por la revocatoria de Noboa intentará conformarse en Quito; la Conaie se desmarca
Daniel Alejandro Romero Páez
Por eso la advertencia de Solón sigue vigente: la cercanía al poder solo se justifica si introduce fricción, no si la elimina. Si incomoda, no si adorna. Si mejora, no si entretiene.
La complacencia y las dulces formas pueden ganar aplausos y garantizar seguidores. Pero rara vez evitan la caída. Suelen más bien ser su antesala y su mejor garantía.