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Diario Expreso Ecuador

Elecciones seccionales en Ecuador: Muchas lluvias, poca democracia

Ecuador merece elecciones limpias, en su fecha, sin proscripción de opositores, con árbitros neutrales. Es el pueblo quien debe decidir

Ilustración conceptual de una urna electoral rodeada por agua, que alude al debate sobre el adelanto de las elecciones seccionales en Ecuador.

Ilustración conceptual de una urna electoral rodeada por agua, que alude al debate sobre el adelanto de las elecciones seccionales en Ecuador.Imagen generada con IA

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Las elecciones seccionales previstas para febrero de 2027 se adelantaron al 29 de noviembre de 2026. La decisión del CNE, tramposa y conveniente, pronostica muchas lluvias y poca democracia. Hemos sufragado sin anticipos ni postergaciones en medio de crisis económicas y políticas prolongadas, amenazados por el conflicto armado, afectados por apagones y durante la pandemia. Todas esas elecciones, aunque no siempre limpias, tuvieron participación popular mayoritaria.

(Te invitamos a leer: Fanesca electoral: improvisación y mezcla política en las elecciones anticipadas)

Un argumento climático sin sustento

Ningún modelo climatológico puede prever lluvias con más de 10 meses de anticipación. La decisión de Noboa y del CNE, liderado por Diana Atamaint, carece de sustento científico: no existe instrumento meteorológico que justifique mover el calendario electoral. No es una medida técnica, es un fraude anticipado.

Detrás del cuento de las inundaciones hay mucha conveniencia. El cumplimiento de órdenes dictadas desde Carondelet favorece al partido de gobierno, transgrede los procesos de democracia interna de partidos y organizaciones políticas, limita acuerdos y alianzas, reduce la promoción electoral e induce a un voto desinformado.

Pero este no es el único vicio. Las maniobras de Noboa, el servilismo de Atamaint y los consejeros prorrogados del CNE comenzaron por proscribir la participación política de la oposición: alcaldes presos y perseguidos por Fiscalía, partidos suspendidos y otros —como Unidad Popular— ilegalmente en proceso de cancelación. Todo apunta a un apagón democrático y a la consolidación del autoritarismo. El fraude más sofisticado no ocurre en las urnas, se ejecuta antes de que las urnas existan.

Un momento crítico para la democracia

Es un momento crítico. La erosión de las libertades está conduciendo al país peligrosamente a una dictadura plebiscitaria, una autocracia, en la cual solo priman los intereses del dueño del Ecuador, entre alabanzas de su séquito de aplaudidores adiestrados y la complacencia del titiritero Donald Trump.

Ecuador merece elecciones limpias, en su fecha, sin proscripción de opositores, con árbitros neutrales. Es el pueblo quien debe decidir.

Francisco Escandón Guevara

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