
Sarah Jessica Parker deslumbra en el Carnaval de Río: lujo, moda y un gin londinense
La actriz aterrizó en Río en pleno Carnaval con una agenda marcada por lujo, moda y campaña global de una marca de gin
La llegada de Sarah Jessica Parker a Río de Janeiro durante el Carnaval 2026 no fue una escapada improvisada. La actriz viajó como embajadora global de Tanqueray, el histórico gin tipo London Dry originario de Londres, Inglaterra, fundado en 1830. Pero más allá de la estrategia de marca, fue su elección de vestuario la que terminó dominando la conversación.
El vestido verde con mensaje propio
En el exclusivo Baile da Arara, una de las fiestas más codiciadas del calendario carnavalesco en Santa Teresa, Parker apareció con un vestido largo verde esmeralda que combinó dramatismo, identidad y guiños culturales.
El diseño, firmado por la dupla brasileña Isabela y Chica Capeto, destacaba por su silueta fluida y caída ligera, que acompañaba el movimiento con naturalidad. La pieza no apostó por el exceso de brillo típico del Carnaval; en cambio, optó por elegancia sofisticada con detalles bordados a mano.
Lo más llamativo fueron las frases en portugués cosidas sobre la tela, entre ellas “Não aos atalhos fáceis” y “Não abrir mão da minha essência”. Los mensajes -que apelan a la autenticidad y a no tomar atajos fáciles- aportaron un componente narrativo al look, convirtiéndolo en algo más que un simple vestido de gala.
El tono verde no fue casual. En el contexto de la campaña con Tanqueray, el color dialoga directamente con la identidad visual de la marca, conocida mundialmente por su botella verde. La coherencia estética entre vestuario y estrategia comercial fue evidente, aunque ejecutada con sutileza.
Parker completó el conjunto con accesorios discretos, permitiendo que el protagonismo recayera en la pieza central. El maquillaje fue natural, con piel luminosa y énfasis leve en los ojos, mientras que el cabello suelto aportó frescura frente al clima tropical.
Durante la noche, la actriz posó para fotografías, conversó con invitados y se mostró cómoda en un entorno que mezcla glamour, música y tradición. Se hospedó en el Hotel Santa Teresa MGallery, desde donde se trasladó al evento.
En una ciudad donde el Carnaval suele apostar por el exceso visual, Sarah Jessica Parker eligió un camino distinto: elegancia con mensaje. Y esa decisión, lejos de perderse entre plumas y lentejuelas, terminó brillando con luz propia.
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