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Qué ver en Netflix | ‘Perdí mi cuerpo’, una parábola sobre la identidad

"'Perdí mi cuerpo' es triste, sí, pero tibiamente dulce, como una caricia. Poesía pura", opina Roberto Aguilar.

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'Perdí mi cuerpo' es una cinta de animación francesa estrenada en el año 2019.Twitter / Netflix
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Un charco de sangre se expande en el piso. Primerísimo plano de una mosca. Un tornillo, unos lentes rotos, el rostro de Naoufel tirado boca arriba, una mano desprendida de su cuerpo... Los primeros cuadros de 'Perdí mi cuerpo', la película francesa de animación para adultos que estrenó recientemente Netflix, reproducen un gesto de perplejidad y dolor físico que permanecerá en el ánimo del espectador durante la siguiente hora y media.

El escalofrío de la amputación, la nostalgia de la pérdida, la sensación de desamparo son los materiales con que está hecha esta historia fantástica. Pero no se trata, ni de lejos, de un dramón lacrimógeno y flagelante. Todo lo contrario: 'Perdí mi cuerpo' es triste, sí, pero tibiamente dulce, como una caricia. Poesía pura.

No hay nada convencional en esta historia. Naoufel ha perdido su mano. Y la mano ha perdido a Naoufel. Desde el refrigerador en que se encuentra, en algún laboratorio clínico, la mano emprende su odisea a través de París en busca de su cuerpo. Y mientras avanza, recuerda. La niñez de Naoufel se despliega en blanco y negro desde la perspectiva de la mano: la sensación de la arena de playa que se escurre entre los dedos, las primeras lecciones de piano, el desafío de atrapar una mosca en pleno vuelo...

Paralelamente se desarrolla la historia de la juventud de Naoufel, los días inmediatamente anteriores a su mutilación: su introversión, su desamparo, su amor por Gabrielle, que él echa a perder con su torpeza. El contrapunto de los tres hilos narrativos (el de Naoufel niño, el de Naoufel joven, el de la mano) trazan el retrato emocional completo del personaje y expresan lo que quizás sea el tema oculto de la película, la construcción de una identidad a partir de tres elementos: cuerpo, memoria y deseos. Guillaume Laurant, autor de la novela original ('Happy Hand') y también guionista de 'Amélie', colaboró con el realizador Jérémy Clapin en la adaptación de su obra. Juntos tejieron un tapiz.

La mano mutilada provista de vida propia no es nueva en la historia del cine. Lo nuevo es emplearla en un género distinto del horror. Aquí importa menos como efecto que como metáfora. El realismo poético de 'Perdí mi cuerpo' llega a su apoteosis en el impredecible, bellísimo final que reúne a los tres personajes (Naoufel, Gabrielle, la mano) de una forma que cada espectador tendrá que interpretar a su manera.

Animación 2D en el más clásico de los estilos; un guión que privilegia la imagen y el sonido por sobre la palabra; densidad visual y narrativa: cada escena, cada secuencia, cada imagen cuenta, y produce en el espectador un efecto emocional, deja el residuo de una sensación a medio camino entre la tristeza y la dulzura. Ganadora del Gran Premio de la Semana de la Crítica en el Festival de Cannes, así como del Gran Premio y del Premio del Público en el Festival de Animación de Annecy, nominada al Oscar, 'Perdí mi cuerpo' es una obra de arte originalísima y conmovedora, una de las mejores películas del año.

FICHA

Título: 'Perdí mi cuerpo' ('J'ai perdu mon corps').

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Director: Jérémy Clapin

Género: Animación/Fantasía

País: Francia.

Año: 2019

Duración: 1h 21min.