Cultura

Puéllaro, un rincón rural lleno de leyendas

El lugar está a la entrada de una ruta escondida en Quito.

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Camino. El hombre mostró el sitio en el que vio a la viuda con sus dos hermanos mayores. Es un camino de tierra y piedra cerca del camposanto.ANGELO CHAMBA

Puéllaro, parroquia rural al noroeste de la capital, es la entrada a la ruta escondida de Quito. El nombre hace referencia a un camino precolombino que utilizaron los indígenas. 

Se popularizó porque durante la prohibición del alcohol en el siglo pasado, era el camino que se utilizaba para transportar las famosas ‘puntas’ de los trapiches a los sectores urbanos.

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Queda a una hora del Quito en Ecuador, el camino está lleno de peñas, arena y quebradas. En el trayecto se cruza el río Guayllabamba y también el Pisque. En la carretera se observan letreros que alertan la existencia de lechuzas y lobos, por lo que los conductores tienen que ser precavidos para no chocar con alguna de ellas.

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Mito. Desde este sitio Mesías Herrera vio a la viuda en Nochebuena, cerca del cementerio.ANGELO CHAMBA

Entre largas distancias se ubican los bancos que sirven para esperar el transporte interparroquial. Campesinos aguardan la llegada del bus, con sacos llenos de aguacates, gallinas y huevos, que son los productos principales de la agricultura de la parroquia. Esos caminos pequeños, llenos de giros y barrancos son nido de cientos de leyendas. Los pobladores aseguran que viven entre duendes, cajas roncas y viudas.

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Mesías Herrera cuenta que su encuentro con la viuda fue una de las cosas más escalofriantes de su vida... En la amplia sala de su casa, llena de figuritas y adornos, se sienta en la cabecera:_“Yo soy fiel creyente de que existe lo bueno y lo malo en el mundo”, comenta. Su historia tuvo lugar el 24 de diciembre de 1987. Era apenas un joven, de 17 años, y estaba celebrando la noche buena con su familia, en un sector de la parroquia llamado Túqueres.

La fiesta tuvo lugar en la casa de su padre, en la que se presentó una orquesta de barrio. Herrera asegura que él y su hermano menor no bebieron durante la celebración.

Aproximadamente a las 00:30, él y dos hermanos decidieron descansar en otra casa familiar, que quedaba cerca de la de su padre. Partieron en fila india. Al frente iba uno de sus hermanos que tenía 19 años. En la mitad, el mayor con 24 años. Y él cerraba la fila.

Caminaron cerca de 500 metros en un camino de tierra y piedra, que terminaba en el cementerio. Frente a ellos apareció un bulto alto y negro. Iba levitando unos 30 centímetros sobre el suelo. Cuando se cruzaron con el espectro, Herrera observó algo perturbador: “Su rostro era casi transparente, al igual que sus manos y sus pies. Parecía de cera. En la mano derecha llevaba un bastón gigante”. Él y su hermano menor prefirieron mirar a otro lado. Entonces, preguntó: “¿Vieron qué era?”. El que iba al frente dijo: “La viuda, pero no regreses tu vista hacia ella”.

Sin embargo, su hermano mayor, dudoso, giró la cabeza y la observó con detenimiento.

Caminaron unos cien metros más y encontraron a un borrachito tirado sobre un riachuelo. Dos días después, su hermano cayó enfermo: “¡Nada lo podía curar, nadie sabía qué le pasó!”.

Desesperada, la familia buscó ayuda de una señora vieja, nativa del lugar, que vivía cerca del Cementerio. “Era conocida como Doña Mercedes. Era indígena y se dedicaba a sanar a las personas que se enfermaban por cosas del otro mundo”, comenta. Ella sometió a tres rituales a mi hermano. Cuando le preguntaron cuál fue el problema, la señora les contó que tenía ‘mal aire’ porque lo agarró la muerte, por incrédulo.

Un fantasma persigue a los cantineros.- Según Carmen Moreno, dueña de una panadería del lugar, ubicada en la plaza central del pueblo, según la leyenda, antiguamente, en la parte trasera de la primera iglesia de Puéllaro, existía una quebrada llamada Londón. Los hombres que solían ir a las cantinas, después de tomar aguardiente, cruzaban la quebrada para cortar camino hacia sus casas. En el lugar, más de uno aseguró haber visto a una mujer atractiva, flotando por el río. Y ella conoció a un hombre que fue valiente y la siguió. Al acercarse, lo que encontró fue una calavera. “La viuda aparece para castigar a los fiesteros, parranderos y mujeriegos”, aseguró la mujer.