
El teatro como escenario de inclusión: Niños presentaron 'Dilo con amor' en Guayaquil
Proyecto formó parte de la iniciativa Quinto Acto, de la Universidad Casa Grande, y presentó la obra en el Teatro del Ángel
El lenguaje no fue solo de señas sino de amor y talento. La obra "Dilo con amor" cautivó a madres, padres y público en general, que asistió a su presentación el pasado 6 de febrero, en Guayaquil.
La obra de José Martínez Queirolo fue llevada a las tablas por este grupo de niños y jóvenes que mostraron la historia de una princesa que aprende el lenguaje de señas para comunicarse con sus semejantes.
El público fue parte de la experiencia desde antes que se levante el telón. Aplaudir en lenguaje de señas (girando las palmas extendidas o sacudiéndolas para representar un aplauso sonoro) fue el pedido que se hizo a quienes llegaron hasta el auditorio del Teatro del Ángel, en Urdesa.
Actrices y actores disfrutaron de la obra. Cada personaje disfrutaba de su aporte. Las sonrisas y la naturalidad conquistaron al público, que no necesitó palabras para fundirse en el relato.
Publicación de Quinto Acto
"Fue una obra que se sintió, se entendió y se vivió desde el respeto, la empatía y el amor. El público lo disfrutó, se conmovió y acompañó cada momento, y nuestros niños… lo hicieron fantástico: valientes, auténticos y llenos de luz", resaltó la iniciativa de Quinto Acto, en su cuenta de Instagram.
La presentación, que contó con el apoyo del Centro de Apoyo Municipal de Audición y Lenguaje, fue considerada la primera en la región, en la que participan niños con discapacidad auditiva.
La importancia de comunicar para combatir la violencia
En un entorno de inseguridad ciudadana, que afianza las diferencias y polariza a la sociedad, integrar a niños y jóvenes con discapacidad auditiva genera esperanza y optimismo por el talento que pueden cultivar.
"Ellos logran explorar y explotar sus capacidades y habilidades físicas mentales, sociales, interpersonales e intrapersonales en estos procesos sociales y formativos. Desarrollan a la vez su motricidad, fina y gruesa, independencia y con ello autonomía", destacó David Saavedra, artista escénico y gestor cultural, quien estuvo a cargo de la dirección escénica de la obra.
"La violencia se aprovecha de las distancias y vacíos, ahí radica hacia donde deberíamos poner los esfuerzos todos los que queremos una mejor sociedad, cantón, parroquia, barrio, familia. La prevención y el uso óptimo del tiempo de ocio, desarrollo de actividades que promuevan el tejido social y su fortalecimiento desde las bases. ¡Evitar que se nos lleven un niño más! ¡Herramientas hay!", es la convicción que Saavedra manifestó a EXPRESO.
Sea desde las tablas, en su hogar o la escuela, niñas y niños con discapacidad auditiva demuestran que su condición no es limitante sino la oportunidad de expandir su sensibilidad hacia una sociedad que se aísla y no encuentra formas de comunicarse e integrarse, que se olvida de ser como infantes.
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