Cultura

Dalton Osorno: “Guayaquil y su infinito imaginario han sido una de mis obsesiones recurrentes”

En esta edición de Kiosco de Libros conversamos con uno de los dos ganadores del premio La Linares de Novela Breve 2020. 

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Osorno es oriundo de Jipijapa, Manabí y residió en la ciudad durante cuarenta año. Ha escrito varias obras, entre poesía y relatos.Cortesía

El pasado 23 de abril, el escritor jipijapense Dalton Osorno se convirtió en uno de los dos ganadores del Premio La Linares de Novela Breve, junto al autor guayaquileño Hans Behr Martínez, con quien conversaremos en la próxima edición de Kiosco de Libros. 

Treinta y nueve obras se presentaron al certamen, y nueve resultaron finalistas. Entre estas estaba ‘Crónicas para Jaibas y Cangrejos’ de una tal Ambrosina de Amay, seudónimo y personaje a la vez. Esta mujer sabia, potente, impresionante, es la protagonista de la novela, que plasma el Guayaquil de antaño y una de sus calles más polémicas y concurridas, la calle Salinas, donde aun funciona el barrio de tolerancia del Puerto Principal.

Ambrosina, como señaló su autor en una entrevista previa, está basada en una mujer real, una amiga de la infancia que regentó la casa de citas ‘El mil amores’ y que luego ‘se perdió de la vida’. Pero el personaje, cuyas anécdotas marcan el paso de esta novela, sirven como trasfondo de la protagonista principal, Guayaquil, ciudad en la que el autor residió durante cuarenta años, y con el que se confiesa “obsesionado”.

1. ¿Cómo nació Crónicas para Jaibas y Cangrejos?

Crónica para jaibas y cangrejos, novella crónica o quizás crónica novelada, es un sueño y un proyecto antiguo de escriturar un libro que cuente lo “guayaquileño”: ser, estar, accionar y el imaginario porteño. La calle de las carcaveras, ribaldos, guardaízas y parroquianos es un pretexto para contar, reflexionar y añorar, desde sus hablas y usanzas, la compleja y contrariada historia de la ciudad y de la calleja prostibularia también. Su representación, origen y germen viene de aquel añoso sueño, que vive el reportero de crónica roja en el texto frente al imaginario de lecturas, actantes, códices, enmarañamientos, piratas, perjuros y homenajes de esta ciudad . No perdamos la pista o clave del ensamble intertextual y polifónico en la ficción.

2. ¿Cómo se realizó la investigación previa para esta obra, no solo en cuanto a la historia de la calle Salinas, sino también en el contexto del Guayaquil de los años setenta y ochenta?

Sonata para jaibas y cangrejos es una imbricación de múltiples voces, actantes, topología y acciones que cuentan un segmento o varios segmentos de la compleja historia de Santiago de Guayaquil. Así fue concebida y escriturada por sus narradores: viejo cronista, joven novelista, personajes: nobles hurgamanderas, fieros ribaldos, aguzadas guardaízas; citas, fragmentos, discursos, textos, melodías y cantores, conferencias, lecturas, monólogos, remedo de sainete, apartes, noticias, prestamos-homenajes y, la voz de la bella y sabia Ambrosina de Amay. Más que investigar, es el buscar con el labrar de las presurosas palabras la ficción de una ciudad tan querida, nuestra tarea o encomienda recurrente desde 1975. En el texto hay mucho más de la Calle Salinas: pluralidad significante e interpretativa, historia y cronistas.

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3. La novela captura el habla popular de la urbe, ¿a qué se debió esta decisión? ¿Hubo temor de que quizás esta característica podría complicar la lectura desde fuera?

Estamos frente a un complejo ensamble de novella intertextual, metaficticia, híbrida, polifónica..., que fluctúa entre la poética e historia de una ciudad cambiante como su gente: actantes y sus hablas. Son múltiples los discursos recreados en el texto.

4. Cuénteme sobre la construcción del personaje de Ambrosina, quien es a la vez un personaje humano, palpable, pero desde los personajes, adquiere tonalidades de leyenda.

El Introito en la página 10 de la novela, define a este personaje de ficción: “La novella arranca aquí con la presentación de la más bella y la más lúcida. Mi relación con Ambrosina fue, al comienzo, como la de un espectador ante una sabia dama de la vida, luego su confidente cuando abrió el cofre de recuerdos y me proporcionó detalles de su duración y la calzada donde vivió muchos años”.

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La novela se puede leer en línea, en la página de la Casa Egüez.Cortesía

5. La ciudad es protagonista de esta historia, una ciudad que se ha ido difuminando ante la modernidad. ¿Había una intencionalidad nostálgica de capturar el pasado de esta ciudad que se esfuma?

Sí. Santiago de Guayaquil y su infinito imaginario han sido una de mis obsesiones recurrentes desde 1975 en poesía, cuento y novela. Una especie de TOC (trastorno obsesivo compulsivo) por una ciudad trocada en ficción concebida en el puro placer del texto.

6. Su trayectoria ha estado marcada por distintos géneros literarios. ¿Cómo difiere su proceso a la hora de trabajar poesía versus narrativa?

He vivido escribiendo y reescribiendo en los tres géneros y subgéneros: poesía, cuento y ahora con una novela premiada. Sin conflictos con los discursos, estructuras y sus fronteras de género. Me fascina la intertextualidad poética, narrativa y dramática.

7. ¿Qué influencias literarias siente que han marcado su obra?

Es una novella breve: 180 paginas, intertextual, híbrida, pero en el texto, emergen deudas y tributos de viejas lecturas o costuras del discurso polifónico: Cervantes, Joyce, T. S. Eliot, Proust, Genet, Borges, Cortázar, Kawabata, Cabrera Infante, García Márquez, Lezama Lima, Rulfo, Amado, Fuentes, Fonseca..., la gran novela ecuatoriana, gente, usanzas, manducatoria, escritores porteños, periodistas, música y cronistas: Medardo Ángel Silva, Miguel Valverde, Modesto Chávez Franco, Rodolfo Pérez Pimentel (mentor, personaje y voces en la novella), Estrada Ycaza, Gómez Iturralde, Jorge Martillo, Germán Arteta y muchos más.

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8. ¿Cómo sintió el triunfo en el certamen La Linares 2020?

En tiempos de peste, cuarentena y muerte, recibí telefónicamente a las 21:21 del 22 de abril, horas antes del Día del Libro, la grata noticia de la voz del escritor Iván Égüez. Información que ratificaba la funcionalidad de la novella y nuestro trabajo de escribidor: 45 años orlados con un premio significativo en Ecuador y América Latina. Lujo de galardón y qué decir de la edición, impresión de perlas. Ahora tendremos una publicación digital abierta. Premio único y compartido con la gran novela de ciencia ficción: Firmamento del escritor guayaquileño Hans Berth Martínez, un verdadero privilegio de gratas coincidencias y encuentros por y para la ciudad tan querida: Santiago de Guayaquil.

9. ¿Considera que la difusión digital de esta obra facilitaría su acceso a lectores que normalmente no encontrarían sus textos con mayor facilidad?

Sí. Es una propuesta muy oportuna del jurado ante la pandemia y una inmensa generosidad editorial de la Campaña de Lectura, Casa Egüéz y su equipo editorial, que la tienen en la red para una lectura abierta. Es satisfactorio, porque amigos y lectores leen la novela libremente, llaman y comentan el texto.

10. ¿Está trabajando en algún proyecto nuevo? ¿Qué sigue para usted después de Crónicas para jaibas y cangrejos?

Ahora tengo 62 años bien o mal cumplidos, jubilado y con tiempo para leer, escribir, releer, reescribir, soñar, viajar, vivir, revivir con el premio y volver a morir para renacer después de la peste. Desde el 11 de marzo escribo mi próximo proyecto: 'Apuntes para una biografía no autorizada u otra novella intertextual'.