Guayaquil en seis novelas

  Cultura

Guayaquil en seis novelas

Los lectores analizan las obras contemporáneas que identifican a la ciudad puerto.

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La ciudad desde las alturas.VALENTINA ENCALADA

“En Guayaquil aun se espera, en vano, la Gran Novela de Guayaquil”, reflexiona el escritor Miguel Antonio Chávez en su obra 'La maniobra de Heimlich'.  Y es una pregunta interesante.¿Tiene el Puerto Principal su ‘Ulysses’? 

Sin duda la tuvo. ‘Las cruces sobre el agua’ de Joaquín Gallegos Lara, es probablemente una de las novelas más emblemáticas de la literatura ecuatoriana, retratando con crudeza a la ciudad puerto en uno de sus peores momentos; la masacre de 1922. Aun así, hay quienes prefieren otorgarle el título de novela emblemática de Guayaquil a ‘Baldomera’ de Alfredo Pareja Díez-Canseco, publicada en la misma época.

Aun así, es válido afirmar que la ciudad que conocieron los escritores de la generación del ’30 ya no es la misma. ¿Hay una obra contemporánea que pueda suplir este espacio?

Para esta edición de Kiosco de Libro, consultamos a nuestros lectores. El único requerimiento era que la novela se hubiera publicado a partir del cambio de siglo.

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Crónicas para escapar del encierro

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Así llegamos a esta lista de seis obras en las que varios coincidían. Pero antes de hablar de estas novelas, había que regresar al pasado. Específicamente a 1983, cuando se publicó la novela que numerosos autores reconocen como piedra fundacional de la ‘gran novela guayaquileña’; ‘El rincón de los justos’ de Jorge Velasco Mackenzie.

La obra acontece en el imaginario Matavilela, un barrio marginal del Puerto Principal, que el crítico Luis Rivadeneira describe como “esa “otra” ciudad, que se construye como infierno o “edén” –engendrada y, a la vez, marginada y condenada por la ciudad modernizada”, y desde la cual se narran las costumbres, carencias y la violencia que sufren sus habitantes.

Esta mirada, que choca con la ciudad de las postales turísticas, es una que se mantiene en las obras que conforman esta selección y que, para muchos lectores, es la que plasma el ‘verdadero’ Guayaquil.  La poeta Leira Araujo tiene una acertada definición. “Velasco Mackenzie esbozó una cosmogonía de lo marginal y lo hizo de una manera tan prolija que mostró la sociedad guayaquileña en todas sus aristas. Evidenció que la ciudad se construye sobre la invisibilización de gran parte de la población, para perpetuar una imagen de metrópoli a modelo extranjero (…) Sigue vigente porque es una novela que habla de los fundamentos de la ciudad que siguen sin removerse”, subrayó. 

La Lista

Tatuaje de Naufragos, Jorge Velasco Mackenzie

El autor se anota en esta lista con una novela de 2009 que tardó un año y medio en escribirse. Esta empezó con el cierre de un bar, el Montreal, ubicado en las inmediaciones del parque Centenario. 

“Fue un jueves cuando me asomé por la esquina de la Casa de la Cultura y vi esas puertas metálicas cerradas, grises como mármol de tumba. Fue ese día, en esos momentos, cuando Verónica, la joven vendedora de diarios de la esquina, me dijo: “Don Jorge, cerraron el Montreal, cuenta se ahoga (…) Y tenía razón. Yo, y todos mis amigos, éramos náufragos, de alguna manera”, explicó en una entrevista ese año. 

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El autor suele ubicar sus obras en el Puerto Principal. Archivo

Y de ahí parten las historias, amores desamores, odios y muertes que conforman esta novela, al que Velasco Mackenzie describió como “una obra generacional” y que inicia con la mirada puesta en La Fronda, que se hallaba detrás del cerro Santa Ana.

El libro flotante, Leonardo Valencia

Publicado en 2006, y reeditado en 2015, la obra maestra de Valencia inicia con dos imágenes: un hombre echando el único ejemplar de un libro en un lago italiano, y un Guayaquil sumergido, a punto de desaparecer bajo la fuerza del agua (una imagen plausible, si algo nos han demostrado nuestras temporadas invernales).

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El misterioso libro de Caytran Dolphin, que se hunde en Italia, marca el ritmo de esta novela, en la que también aparece una sociedad de poetas jóvenes que intentan desentrañar los porqués de aquellas impredecibles mareas, y que nadan en la corriente de una ciudad ausente de ruido y movimiento, donde solo quedan los residentes de las lomas, donde el agua no ha llegado todavía. 

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La novela es considerada la obra maestra del autor.Cortesía

En esta historia sobre el pasado, la memoria y el exilio, no hay certezas, como lo indica la propia obra: “… un libro flotante siempre tiene una historia inconclusa. Traza un círculo que está a punto de cerrarse sobre sí mismo, pero en el último momento se desvía, se convierte en espiral y empieza a subir, huyendo una vez más”.

Incendiamos las yeguas en la madrugada, Ernesto Carrión

Ganadora del premio Casa de las Américas a mejor novela en 2017 la trepidante obra de Ernesto Carrión traslada al lector al Guayaquil de los años noventa. Esta sigue a un grupo de amigos, El topo, La cucaracha, El puma, El buitre y El gusano, todos chicos de la zona sur, mientras descubren un paisaje urbano, estratificado y violento, donde prima la ley del más fuerte.

“Yo crecí en el sur, en ese sur de billares de mala muerte, de pandillas, de talleres de autos robados, donde vivías hacia la calle, aun siendo niño. El sur es más que un punto geográfico, es una mirada a través de la cual afrontas la vida. Así te vayas a vivir a otro país, esa mirada nunca te deja”, dijo el autor en 2018 durante una entrevista con EXPRESO.

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La obra de Carrión ganó el premio Casa de las Américas en 2017.Cortesía

La historia, narrada a manera de viñetas breves, sigue a los personajes en distintas etapas de sus vidas, y sigue a una ciudad que devora. Curiosamente, pese al paso del tiempo, los protagonistas tienen un mismo fin, llegar ‘al norte’, donde, se supone, se encuentra “el éxito”, un triunfo intangible basado en el dinero, en la posición social o en una novia idealizada que nunca se materializa. 

“Si en algo se define esa mirada del sur”, reflexionó Carrión en ese momento, “es en esa lucha por intentar llegar al norte”.

Historia sucia de Guayaquil (y La piel es un veneno), Francisco Santana

En 2012 el cronista Francisco Santana lanzó su segunda obra de ficción, el libro de relatos ‘Historia sucia de Guayaquil’, un tributo de amor y odio a una Guayaquil. “Esta es una ciudad que te asesina si te dejas. Es poderosa y te aplasta”, dijo durante el lanzamiento del libro. Aun así, es la urbe la que protagoniza sus páginas, más que sus muchos amores, los bares, los pleitos o las calles que recorre.

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En esos primeros doce cuentos, el autor traslada al lector al extinto Gran Cacao, al estero, a la Culata, a la ciudadela Ferroviaria, a escenarios comunes que se vuelven impactantes bajo la fuerza de sus palabras.

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'La piel es un veneno' se lanzó a fines del año pasado.Cortesía

El año pasado, el autor presentó ‘La piel es un veneno’, segundo tomo de esta trilogía donde prima la ciudad, pero que a diferencia de su primer libro, pasa de lo anecdótico, hacia la crítica social, sin tornarse tedioso o aleccionador.

La ‘Guayami’ de este libro, esta manejada por un partido político que se ha empecinado en embellecerla, en regenerarla, sin abordar nunca el trasfondo que la cruza de cabo a rabo: la inequidad social. 

Poso Wells, Gabriela Alemán

¿Qué es exactamente Poso Wells? Un poco de todo. Reportaje, novela policiaca, ciencia ficción, denuncia social. Por lo pronto, digamos que esta obra, publicada por Gabriela Alemán en 2007 arranca con una cooperativa al sur de Guayaquil, Poso Wells, donde las mujeres desaparecen impunemente sin que nadie mueva un dedo. Hasta ahí llega un popular candidato presidencial a hacer promesas que nunca cumplirá, que muere electrocutado. Su segundo al mando desaparece.

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La novela se publicó en Cuba, y fue traducida al inglés años después.Archivo

Hasta ahí llega Gustavo Varas, un periodista dispuesto a cubrir el misterioso suceso, y que se ve involucrado en una historia que rápidamente se torna impredecible, donde todos están sedientos de poder, donde hay conspiraciones, negociados medioambientales, donde cabe todo, hasta el amor.

“Cuando nos encontramos fuera del sentido común, cuando las más mínimas reglas del juego de una sociedad no funcionan o están quebradas, entonces quedan pocas salidas para narrar la realidad. Me pareció que la sátira era el camino correcto”, señaló en su momento la autora.

Los revolucionarios lo intentan de nuevo, Mauro Javier Cárdenas

Después de casi diez años viviendo en California, Antonio, protagonista de esta novela que tardó doce años en escribirse, decide volver a Guayaquil ante la propuesta que le hace Leopoldo, un amigo de la infancia. ¿La propuesta? Lanzarse juntos a la presidencia del Ecuador. Lo que para cualquiera sería una locura, para Antonio es una posibilidad y retorna, dispuesto a cambiar el rumbo de su país y sacarlo de la pobreza.

Pero de buenas intenciones esta pavimentado el camino al infierno, y el protagonista regresa a su Guayaquil natal para encontrarse con una realidad inescapable, aquí los sueños se chocan contra los favores, contra las comodidades y las prebendas, y contra los propios prejuicios.

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La obra se publicó en inglés en 2016.Cortesía

Se trata de una fábula mordaz, de una durísima crítica hacia nosotros mismos. Curiosamente, el libro se escribió originalmente en inglés, con fragmentos en español, y luego se tradujo al castellano.

Extras

En la extensa lista de obras propuestas, hay otras que también deben ser mencionadas, ‘Descartable’ de Andrés Emilio León, ‘Guasmo Sur’ de Fernando Naranjo, y la novela gráfica ‘Guayaquil, Ciudad Muerta’ de Gabriel Fadiño.

Estas narraciones adicionales, también esbozan una ciudad contradictoria y conflictiva, presa de sus propias injusticias. Ya lo había dicho el propio Velasco Mackenzie en 2016: “La ciudad no es ese sitio inocente. Se torna en opresor: asaltos, robos, estafas, vicios... La metrópoli es un personaje en sí misma”. O como lo resumió uno de los lectores consultados para esta nota, “el que la llamen a Guayaquil la Perla del Pacífico, casi suena a sarcasmo”.