
Colectivo Barullo estrena “Dirección Gritadero”: teatro joven con crítica social
Una sátira futurista bien estructurada que cuestiona el silencio impuesto y las normas que moldean la conducta colectiva
El Colectivo Barullo, integrado por estudiantes de último año de la Universidad Casa Grande, presenta su obra teatral “Dirección Gritadero”, un proyecto de titulación que apuesta por acercar las artes escénicas a públicos jóvenes desde una mirada crítica y contemporánea. La propuesta combina formación académica, exploración artística y reflexión social en un montaje que dialoga con problemáticas actuales.
La pieza es una adaptación de Direction Critorium (1980), del dramaturgo francés Guy Foissy, autor reconocido por su estilo vinculado al teatro del absurdo y la comedia negra. Foissy nació en Dakar, Senegal, en 1932, y desarrolló gran parte de su carrera en París. Sus obras se han representado en más de 35 países y traducido a quince idiomas. Con este antecedente, el colectivo asume el reto de reinterpretar un texto que cuestiona las dinámicas de poder y los comportamientos sociales.
Un futuro donde gritar es un deber
La historia se sitúa en un mañana cercano en el que gritar está prohibido fuera de espacios autorizados. La sociedad ha creado los “gritaderos”, lugares destinados al desahogo colectivo. En una parada de bus coinciden tres mujeres que esperan transporte hacia ese sitio. Cada una carga tensiones, frustraciones y silencios acumulados. La espera se vuelve cada vez más absurda y el derecho a gritar adquiere un matiz inquietante: deja de ser una opción liberadora para convertirse en una obligación social.
Señora 1, interpretada por Kiany Cárdenas, se aferra a sus convicciones con intensidad. Defiende lo que cree, aunque esa postura la encierra en una burbuja de comodidad que le impide reconocer la realidad. Señora 2, a cargo de Ericka Ávila, se ocupa de todo y busca orden, pero duda con facilidad y oscila entre posturas sin definirse. Señora 3, interpretada por Gabriela Medina, proyecta una imagen intelectual y serena; sin embargo, oculta conflictos bajo esa compostura.
Las tres actrices cursan la carrera de artes escénicas y forman el núcleo interpretativo de la obra. El proyecto adquiere un carácter interdisciplinario gracias al aporte de estudiantes de otras áreas: Natalia Reyes, de multimedia, lidera la gestión de redes sociales; Renata Barba, de diseño gráfico, asume la dirección de arte; Sara Luna, de psicopedagogía, coordina la gestión comunitaria; Juan Ruiz, de multimedia, trabaja en la producción audiovisual; y Fernando Palacios, de artes escénicas, cumple funciones como asistente de escena.
Un proyecto con vocación formativa
La dirección y guía están a cargo de Diana Pacheco, docente y coordinadora, junto con la actriz y maestra de teatro Itzel Cuevas, cuya trayectoria aporta solidez al montaje. La iniciativa no se limita a la puesta en escena: incluye funciones gratuitas dirigidas a estudiantes de colegios, con el propósito de despertar interés por el teatro y promover el pensamiento crítico.
El estreno abierto al público tendrá lugar el 19 y 20 de marzo en el Teatro Casa Zona Escena, ubicado en Imbabura 204 y Panamá, frente al Museo del Cacao. Habrá descuentos para estudiantes y personas de la tercera edad.
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