Quito

operativos de control en Solanda
Controles. Operativos policiales refuerzan seguridad en zonas conflictivas como Solanda.Franklin Jácome

Homicidios en Quito: armas de fuego ya dominan el 65 % de crímenes

Datos revelan cómo operan los homicidios en Quito y quiénes son las víctimas.

En las calles de Quito, la noche ha dejado de ser solo un espacio de descanso: para muchos, se ha convertido en un escenario donde la violencia y la inseguridad marcan el ritmo de la ciudad.

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Los datos más recientes del Observatorio de la Secretaría de Seguridad del Municipio, muestran que los homicidios intencionales en la capital mantienen patrones claros en cuanto al tipo de arma, perfil de las víctimas y horarios de ocurrencia, consolidando tendencias preocupantes que no parecen ceder.

Quito: la noche deja de ser segura y aumenta la violencia urbana

Mientras en 2023 las armas de fuego representaban el 46,94 % de los homicidios, esta cifra se disparó al 65,38 % para enero de 2026. El uso de armas blancas, en contraste, disminuyó a 15,38 %, evidenciando un cambio en la letalidad de los crímenes. Las víctimas, en su mayoría hombres entre 25 y 39 años, concentran casi la mitad de los casos. Los momentos críticos del día se mantienen en la noche, entre las 21:00 y las 23:59, aunque también hay picos en la tarde. La violencia parece seguir su propio horario, ajena a la rutina ciudadana.

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“Para hablar de seguridad ciudadana, primero debemos entender qué la genera”, explica el Mayor Luis Heredia, jefe de Análisis de la Información de la Zona 9. Heredia detalla que la inseguridad no solo está vinculada a los homicidios, sino también a delitos de oportunidad como robos a personas o vehículos, y a factores sociales visibles en la vía pública, como libradores o comercio informal. “Si atacamos estos problemas con políticas públicas, se puede organizar mejor la vida en la ciudad”, asegura.

En sectores como Iñaquito, por ejemplo, la presencia de bancos, restaurantes y centros comerciales atrae a un gran número de personas, y con ellas, a quienes buscan delinquir. 

La estrategia policial consiste en identificar estos polígonos y fortalecer la prevención situacional, colocando barreras que dificulten la comisión de delitos. “El robo a personas es un delito de oportunidad: si hay barreras, no se comete”, afirma Heredia. La experiencia se repite en la Nueva Aurora, sur de Quito, donde la intervención sobre el comercio informal y la colocación de vallas junto a la presencia policial redujo los focos de inseguridad.

El norte de la ciudad también refleja este trabajo focalizado. Calderón y Llano Chico concentran actividades ilícitas como talleres mecánicos clandestinos que podrían estar vinculados al robo de automotores. “Mientras más información tengamos sobre estos sectores, mejor cobertura podemos ofrecer”, indica el mayor, subrayando la importancia de convertir datos cuantitativos en decisiones estratégicas. La Policía ha logrado disminuir delitos como robo a personas, robo de vehículos, robo a domicilios y a accesorios, con un control sostenido del espacio público.

operativos de control
Operativos. Controles policiales y militares intervienen en centros de diversión para reducir los delitos.Juan Ruiz

Quiénes son las víctimas y cuándo ocurren los homicidios en Quito

Byron Villagómez, líder técnico del Observatorio Ecuatoriano de Crimen Organizado, contextualiza la situación a nivel nacional: “Ecuador vivió en 2025 el año más violento de su historia, con una tasa de 51 homicidios por cada 100.000 habitantes. 

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Quito, aunque registra aumento en homicidios, se mantiene menos violenta por tasa poblacional que otras ciudades como Durán o Guayaquil”. Villagómez explica que la inseguridad no solo depende de delitos graves, sino de la interacción de grupos de delincuencia organizada con delitos de menor escala, extorsión y economías ilícitas. Añade factores sociales, como reclutamiento de adolescentes y precariedad familiar, que alimentan la violencia urbana.

En la zona de Solanda, el Capitán Alexander Naranjo describe los resultados del Plan Horizonte Estratégico 2026, que implementa operativos focalizados en microterritorios críticos. “Hemos identificado bandas como los Lobos y Los Choneros, y los delitos más comunes aquí son el robo a personas, de vehículos y motocicletas.

Este año tenemos un decremento del 12 % en comparación con el año anterior”, explica Naranjo. Los homicidios intencionales también muestran una disminución: “Cinco menos eventos que el año anterior, lo que nos mantiene con indicadores positivos”.

Sin embargo, Naranjo señala que la migración del delito es un efecto directo de los operativos. “El delito migra en relación con los operativos focalizados. Gracias a las denuncias ciudadanas y al análisis de información, podemos intervenir en los horarios y sectores críticos”. Aunque la identificación exacta de los nuevos focos es compleja, la policía mantiene un seguimiento constante para ajustar estrategias y prevenir que los grupos delictivos encuentren nuevas oportunidades.