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Diario Expreso Ecuador

Antes de ChatGPT ya existía la inteligencia que importa: darle sentido a lo que encontramos

En una época en la que la IA pone respuestas al alcance de todos, la diferencia está en la capacidad de interpretar y dar significado a esa información

Mucho antes de Google y la inteligencia artificial, el conocimiento se construía a punta de libros, periódicos y preguntas.

Mucho antes de Google y la inteligencia artificial, el conocimiento se construía a punta de libros, periódicos y preguntas.Original - Mejorada con IA

Giannella Espinoza

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En la era de ChatGPT, la verdadera diferencia ya no está en acceder a la información, sino en la capacidad de interpretarla y convertirla en conocimiento. A partir de la historia de un hombre que nunca terminó el colegio, pero jamás dejó de aprender, esta columna reflexiona sobre la curiosidad, el aprendizaje continuo y la inteligencia que sigue marcando la diferencia cuando todos tienen acceso a las mismas herramientas.

Ese hombre es mi papá y solo pudo estudiar hasta segundo curso. Las dificultades económicas de su familia lo obligaron a dejar las aulas demasiado pronto, pero lo que nunca abandonó fue su deseo de aprender.

Leía todo lo que encontraba. Enciclopedias, novelas, poesía, periódicos, revistas. Sabía de música clásica, historia y literatura. Siempre tenía un libro cerca. Recuerdo incluso haberle llevado algunos guiones que aprendí a escribir en la universidad y un ejemplar del Cholo Cepeda. Los leyó con el mismo interés con el que leía cualquier otro texto. Para él, aprender nunca dependió del formato ni del tema.

Sin Internet, ni Google

Cuando era niña, pensaba que él lo sabía todo... En una época sin internet, Google y mucho antes de que existiera la inteligencia artificial, construyó su conocimiento a punta de lectura, disciplina y curiosidad. No tenía títulos universitarios, pero poseía algo que hoy considero más valioso: la capacidad de aprender por cuenta propia.

Lo recordé hace unos días mientras revisaba dos trabajos realizados con asistencia de ChatGPTpero con resultados completamente distintos. Uno se limitaba a información obvia, mientras que el otro aportaba conocimiento, análisis y una mirada propia.

Entonces entendí por qué había pensado en él... Durante años creímos que el gran desafío era acceder a la educación, a la información o a la tecnología. Hoy vivimos en una época en la que el conocimiento está a pocos clics de distancia y, aun así, las diferencias siguen siendo evidentes. La tecnología ha transformado la forma en que encontramos respuestas, pero no aquello que nos impulsa a buscarlas.

Por eso, cuando escucho que la IA cambiará la manera en que aprendemos, inevitablemente vuelvo a pensar en mi padre. Él falleció antes de vivir esta revolución tecnológica, pero estoy segura de que la habría disfrutado. No porque hiciera el trabajo por él, sino porque le habría permitido seguir haciendo lo que hizo toda su vida.

Y quizás esa sea la lección más importante que me dejó y que hoy comparto con ustedes. El conocimiento pertenece a quienes conservan intactas las ganas de aprender. A personas como aquel hombre que solo pudo estudiar hasta segundo curso, pero nunca dejó de ser estudiante.

Porque las herramientas cambian. Los libros se convierten en buscadores y los buscadores en inteligencia artificial. Pero la curiosidad sigue siendo la misma.

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