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Diario Expreso Ecuador

La creatividad no tiene jefe: el mito de que el trabajo y la IA pueden apagarla

La creatividad ha sobrevivido a reglas y rutinas toda la vida. Ni un empleo ni la inteligencia artificial pueden apagar algo que siempre ha estado en nosotros

Según el informe Future of Jobs del World Economic Forum, el pensamiento creativo figura entre las habilidades más valoradas por las empresas y se mantiene entre las competencias más demandadas en la era de la inteligencia artificial.

Según el informe Future of Jobs del World Economic Forum, el pensamiento creativo figura entre las habilidades más valoradas por las empresas y se mantiene entre las competencias más demandadas en la era de la inteligencia artificial.Generada con ChatGPT

Giannella Espinoza

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La creatividad no vive en la libertad absoluta ni desaparece con la tecnología. Ha convivido siempre con reglas, estructuras y cambios, porque su verdadero origen no está en el entorno, sino en las personas.

Hace unos días vi un reel de un amigo que relataba la inquietud de otro amigo suyo. Estaba a punto de dejar la independencia laboral para incorporarse a una empresa y había algo que le quitaba el sueño: el temor de que los horarios, las reuniones y la rutina terminaran apagando su creatividad.

La historia me llamó la atención porque no era la primera vez que escuchaba esa idea. Existe una creencia bastante extendida de que la creatividad solo florece en la libertad absoluta, lejos de horarios, jefes, procesos o estructuras. Como si la imaginación fuera una planta demasiado delicada para crecer fuera de condiciones perfectas.

Mientras escuchaba esa historia, pensé que, si eso fuera cierto, muchos de nosotros habríamos perdido la creatividad hace décadas.

De niños crecimos rodeados de reglas. Tuvimos padres que nos decían a qué hora dormir, profesores que nos pedían seguir instrucciones y sistemas enteros diseñados para organizarnos. Y aun así inventábamos juegos con cualquier objeto, construíamos mundos enteros con cajas de cartón y encontrábamos las explicaciones más ingeniosas para justificar una tarea que no habíamos terminado a tiempo. La creatividad siempre aparecía.

Por eso me cuesta creer que un empleo pueda apagar algo que ha sobrevivido a tantas estructuras a lo largo de nuestra vida.

La creatividad tampoco le pertenece a la IA

Lo mismo ocurre hoy con la inteligencia artificial. Escucho con frecuencia que acabará con la creatividad humana, que nos volverá dependientes o que terminará pensando por nosotros. Sin embargo, la realidad que observo es distinta. La IA no crea en nuestro lugar. Amplifica, acelera, propone y complementa. Sigue siendo el ser humano quien decide qué camino tomar.

Tal vez el verdadero riesgo no es tener un jefe. Tampoco convivir con inteligencia artificial. El verdadero riesgo es convencernos de que alguien más es responsable de nuestra capacidad de imaginar.

Porque la creatividad nunca ha vivido en el empleo que tenemos, en la herramienta que usamos ni en las circunstancias que nos rodean. Siempre ha vivido dentro de nosotros. Y seguirá ahí mientras decidamos ejercerla.

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