Betsy Daniel: “Está bien sentirse atractivas, sexis y libres”

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Betsy Daniel: “Está bien sentirse atractivas, sexis y libres”

Con sus trajes de baño confeccionados desde la playa de Montañita, esta argentina busca realzar el amor propio de la mujer.

Betsy Daniel, diseñadora argentina de trajes de baño
Vino de visita por quince días, y ya tiene más de siete años en Ecuador.Evelyn Casuso (IG@evelyncasuso)

El mar, la arena, y los amaneceres de ensueño son el ambiente que ve día a día Betsy Daniel (38) en Montañita. Esa vivencia en la playa la impulsó a crear una marca de un elemento tan indispensable para las vacaciones: los trajes de baño.

A aquella aventura de emprender se lanzó hace más de siete años. Todo ocurrió en el 2014, cuando llegó desde su natal Buenos Aires a este concurrido balneario ecuatoriano en el plan de vacacionar.

Antes de viajar me sentía muy estresada de los días en ciudad”, recuerda esta porteña quien era parte del mundo artístico. “En Argentina estudié por muchos años danza, actuación y canto. Y trabajaba en teatros haciendo interpretaciones. Lo último que hice fue con Gerardo Sofovich”, agrega, en alusión a uno de los productores más importantes de ese país, fallecido en 2015. Tras haberla contratado, Betsy grabó discos y empezó a tener fama.

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Ese era su mundo en el auge de su carrera. “Vivía en tacones, maquillada, corriendo de un lado a otro. La verdad es que cuando llegué acá, me puse cómoda y ya no quise volver más a la ciudad”, confiesa.

En esos primeros meses, con el afán de empezar a tener algo propio, confeccionó su primera colección de bikinis para la temporada playera de ese año y terminó todo un perchero con venta directa desde la playa.

Nunca había estudiado diseño de indumentaria, pero la mayor parte de mi familia se dedica a la moda y tienen fábricas de ropa. Creo que eso me influenció y empecé entre prueba y error”.

Así pasó el tiempo. Los veinte días que en principio fueron para vacacionar se hicieron dos meses y después años. Se quedó en aquel lugar conectando con historias de más mujeres. Solo regresa a su querida Buenos Aires en plan de visita a los que más quiere.

Hoy los trajes de baño de su marca Not Just Fire llegan a diferentes provincias del país en pro de vestir a aquellas que se sienten libres y poderosas.

  • ADIÓS A LOS PATRONES DE LA SOCIEDAD

Desde los inicios, para ella todo ha sido una transición. A los seis meses de haber empezado a vender, las ganancias le permitieron tener una tienda física en Montañita.

Estaba tan feliz de aquello que se estaba convirtiendo en un negocio. Viajaba cada tanto al centro de Guayaquil, con el riesgo de no conocer bien las calles, para comprar las telas e insumos. Era toda una aventura”, comenta.

Y como anécdota apunta que, si bien en Ecuador y Argentina se habla español, hay palabras distintas y más en la moda. “Entonces hacerme entender me costó un montón”, recuerda entre risas.

Así empezó bajo el nombre de Guapas, con trajes de baño que gustaban a locales y extranjeras por el hecho de ser artesanales y con modelos que no se repiten. Gracias a las ventas, poco a poco pudo dar trabajo a más chicas, tanto en el área de taller como en las ventas.

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Luego, en plena pandemia y con los negocios muy golpeados, ella también tuvo que cerrar el local. Pero esto no la desalentó a seguir creando. Todo lo contrario, optó por ver qué podía hacer y empezó otra vez desde cero.

Esos tiempos de aislamiento en los que solo se escuchaban los sonidos del mar, la ayudaron a interiorizar, a encontrarle un propósito a su emprendimiento y a conectar con la mujer que lucía sus bikinis.

Empezó a crear modelos bajo el nombre Not Just Fire. “Esta vez pensé bien el concepto antes de volver a emprender. A través de la marca, aliento a las mujeres a romper cualquier patrón retrogrado que la sociedad les haya impuesto. Les promuevo el amor propio y que sepan que está bien sentirse atractivas, sexy y libres”, refiere sobre sus creaciones que van desde tallas small hasta extra large.

Y con esa idea dio el salto a lo online. Aunque le costó posicionarse en Instagram, tomó cursos para aprender a desarrollar ese canal de ventas que le permitió llegar a las diferentes provincias del país aun en pandemia.

  • HISTORIAS QUE SE JUNTAN

Para Betsy lo satisfactorio de emprender es haber podido conocer historias de más mujeres que se conectan con la de ella.

Esta esencia de buscar independencia económica viene por el lado de mi mamá. Creo que es por lo que ella vivió en Argentina, así como el resto de mujeres de Sudamérica. Antes solo se ocupaban de estar en casa y cuidar a los hijos, pero luego llegó un momento en el que vieron más allá, a ser profesionales. Desde su vivencia ella me inculcaba aquello, tanto así que trabajo desde los 14 años, no por necesidad sino que quería tener mis propias cosas. Después de las clases en la secundaria iba a la fábrica de mi tía a trabajar en el área de manualidades y con ese salario salía con mis amigas y me compraba lo que quería”.

Esas mismas ganas de superarse las ha visto acá. Con Paty, por ejemplo, una nativa del pueblo con quien trabaja desde el primer bikini que hizo y que al día de hoy es su jefa de taller. “Si bien somos personas que venimos de culturas diferentes, somos parecidas en algunas cosas como en ser detallistas y apasionadas por el trabajo”, precisa.

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Hubo muchos otros encuentros que la acompañan hasta hoy. La conocida fotógrafa Evelyn Casuso, por ejemplo, es quien más ha fotografiado sus bikinis. También están las chicas de diseño gráfico, de marketing y community manager. “A mí me encanta trabajar con mujeres, yo me siento cómoda. Y cuando les cuento mi concepto, siento que estoy cumpliendo mi misión”, concluye.