Guayaquil

Urdesa central: El barrio que no mira al adulto mayor

Los huecos y falta de rampas son trabas a la movilidad del peatón. La regeneración no llega hace 20 años en un sector de la urbanización

Urdesa central
Los vecinos de Urdesa central deben caminar por veredas estrechas con el peligro de caer a los huecos que hay en la calzada.Miguel Canales / EXPRESO

Caminar por la calle Jorge Pérez Concha, cerca de las transversales de Jiguas, Ilanes y Laureles, es una odisea. Hay tapas levantadas por todos lados y, en algunos tramos, los vecinos han construido garajes que obstaculizan el paso de los peatones, sobre todo de los que son adultos mayores. Existen desniveles entre la vía y la acera que han provocado caídas. El riesgo es tal, coinciden los habitantes de Urdesa central, que pasear por allí se vuelve más peligroso que caminar por una selva de arena movediza.

IVAN CASANOVA, PINTOR (33109356)

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EXPRESO transitó el lugar junto a Laura Gómez, moradora que ha vivido en el sector 55 de sus 78 años. Ella mostró lo difícil que es para las personas de la tercera edad dar el paso entre la acera y la vía, donde las tapas de las alcantarillas han desaparecido; o subir por las pocas rampas instaladas que son empinadas. Hacer el ejercicio no es posible, entonces hay que ver cómo lograrlo y es cuando los tubos que sostienen el disco Pare le sirven para agarrarse y lograr su objetivo.

Ya en la acera, Gómez relata a este Diario que hace mes y medio en la misma acción de subir perdió el equilibrio y al caer se lastimó las rodillas, y ahora tiene que ir a terapia.

Lo paradójico es que el centro de salud queda a tres cuadras de su casa, pero caminarlas demanda exponerse a volver a caerse o a ser atropellada. Hay tramos en los que debe caminar por la vía porque los obstáculos instalados en la acera se convierten en verdades muros.

Urdesa Central
Laura Gómez, adulta mayor,  camina a diario por varias calles de Urdesa central que no han sido regeneradas desde hace 20 años.Miguel Canales / EXPRESO

Cerca de la calle Laureles, otro de los puntos conflictivos, se necesitan más de 15 minutos solo para cruzar de una vereda a otra. No hay paso cebra ni semáforos; lo que sí hay es una curva en la que los autos se movilizan a velocidad, dando cabida a los accidentes. “Hemos sido testigos de choques, atropellamientos y hechos lamentables. Necesitamos señalética, semáforos. Nos urge regeneración. Esta no ha llegado desde hace al menos 20 años”, opina la residente Sofía Roura.

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Xavier Álvarez, gerente de la Fundación Guayaquil Siglo XXI, asegura que han ejecutado obras, que la avenida Víctor Emilio Estrada “ha sido regenerada en su totalidad” y que las peatonales de calles como Cedros, Dátiles, Las Monjas y parte de la Ilanes han sido de igual forma intervenidas.

PlanSegún el municipio, se planifica el orden que seguirá el proyecto de Regeneración de Urdesa con el enfoque de Distrito Artístico. Tiene un concepto basado en lo verde. 

No obstante, los moradores aseguraron que no toda la Víctor Emilio se ha regenerado, o no de la forma adecuada. “Hay adoquines levantados, huecos, no hay espacios inclusivos”, indicó Yadira Martínez, moradora.

El problema de los desniveles entre la calle y la acera también es evidente en Bálsamos. “En la zona viven muchas personas de la tercera edad y se nos dificulta salir a caminar”, manifestó Carlos Saltos, quien habita en la ciudadela desde hace 60 años.

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Brenda Morales, quien hace un llamado a que las autoridades miren hacia este sector del norte, reclama que la Alcaldía no piense en los daños que hay en la infraestructura, y en lo que ello puedan significar en la vida de un adulto mayor, una persona con discapacidad o la madre de un pequeño.

En Bálsamos e Ilanes he visto a varias personas caerse. Es necesario que las autoridades vengan a solucionar el problema.

Carlos Saltos, morador

“Es difícil caminar por ese sector hasta para una mujer joven, pero que use tacones. Un mal paso en ese suelo no nivelado y la persona se cae, el riesgo lo experimentan todos”, manifestó la arquitecta Sandra Esparza.

Y es que en apenas tres cuadras, entre las calles Jiguas y Laureles, sobre la Jorge Pérez Concha, hay unas 13 tapas de alcantarillas levantadas. “Si no va atento a donde va pisando, uno puede irse de boca”, dice Morales.

Sobre esta situación, Álvarez asegura que se realiza una planificación para determinar cuál será el orden del proyecto de Regeneración de Urdesa con el enfoque de Distrito Artístico previsto. Indica que son 15 peatonales las que se intervendrán y que la regeneración girará en torno a un concepto familiar y verde.

Hay unas 13 tapas que están levantadas en la calle Jorge Pérez, desde Jiguas hasta Laureles, solo del lado derecho.

Brenda Morales, moradora

Respecto a las quejas por las tapas de las alcantarillas, explica que si bien es Interagua la que debe responder por ellas, el Cabildo está pendiente de las que generan problemas.

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Ninguno de estos argumentos les genera tranquilidad a la comunidad, puesto que advierten que no es la primera vez que hacen públicos sus problemas y que les dan una serie de promesas. En Urdesa central dicen sentirse una clase social sánduche. “Aquí no hemos tenido preferencia para ser atendidos porque no somos pobres; ni ricos, como para tener la influencia que impulse la obra requerida. Somos de la clase media y por eso estamos donde estamos”, dijo Gómez.

Esparza agregó que los contratistas deben hacer obras que faciliten la accesibilidad, sin dejar obstáculos en el camino.

Y es que están en todas partes, se quejan. En las calles Circunvalación Sur y Costanera, si bien no están tan deterioradas como las otras, se presentan graves problemas de movilidad para el mismo grupo de personas. Y los efectos lo sienten también los niños y jóvenes, que además de no poder salir a jugar con tranquilidad (debido a la falta de señalética), tampoco pueden disfrutar de salir a pasear con sus abuelos.

Urdesa central
Al desnivel entre la vía y la acera se suma la falta de la rejilla de alcantarillado, hay riesgo de caer.Miguel Canales / EXPRESO

“Es absurdo, pero hoy para que mi abuela tome un poco de aire, se distraiga, tengo que llevarla a Puerto Santa Ana o Los Ceibos. Este barrio parece no ser nuestro, es excluyente. Quiero a la Urdesa de antes”, reflexiona Antonella Rendón, residente.

A todos estos reclamos se suma la falta de mantenimiento de los árboles en la zona. Solo en la calle Jorge Pérez Concha y Jiguas hay un arbusto que tapa una señal de tránsito, lo que incrementa el riesgo de que se generen accidentes.

Respecto a los garajes improvisados o técnicamente mal construidos, el municipio se ha comprometido a hacer un control en abril para determinar cuántos y cuáles incumplen con las ordenanzas y, paralelamente, fijar sanciones y correctivos.