Guayaquil

Rodríguez: “Controlamos hasta lo que le depositan a los prisioneros”

Héctor Rodríguez, especialista de corrección carcelaria conversó con EXPRESO para conocer cómo mejorar el sistema penitenciario en Ecuador.

CARCELES EN GUAYAQUIL
Personas privadas de la libertad en la Penitenciaría de Guayaquil.MIGUEL CANALES/EXPRESO

Para conocer cómo mejorar el sistema penitenciario en Ecuador y frenar los homicidios en las cárceles, EXPRESO conversó con este especialista de corrección carcelaria en Nueva York-Estados Unidos. Con dos libros en las manos, uno considerado la Biblia de los guías correccionales, y otro, que es parte del equipamiento de las personas privadas de la libertad en ese país, él comparte su experiencia en el lobby de un hotel del norte.

- Además de un estado de excepción en los centros carcelarios, que por cierto, no evitó que en ese lapso se produjeran disturbios y asesinatos (el último se dio el pasado viernes), ¿qué otras medidas usted recomendaría para un mejor control de las cárceles de Ecuador?

- En Nueva York nosotros tenemos el control total de los prisioneros. Sus cuentas correccionales, donde las familias le depositan dinero y sus movimientos, especialmente tenemos identificados a los jefes de pandillas y a los que tienen un historial más violento. De acuerdo con eso le asignamos las celdas. No ubicamos cerca a integrantes de pandillas enemigas.

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- ¿Pero de qué manera identifican quiénes son los más conflictivos y violentos o los jefes de las pandillas?

- Por los tatuajes que se repiten en los miembros de las pandillas. También con el trabajo de Inteligencia, por sus movimientos y acciones. Nos adelantamos a los problemas: por ejemplo, si vemos que en un día soleado salen en el recreo presos abrigados, sabemos que tienen la intención de pelear. Todo eso aprendemos con el entrenamiento.

-Asegura que los crímenes dentro de las cárceles de Nueva York han disminuido en las últimas décadas. ¿Cuál fue la estrategia?

-En los años 80 teníamos muchos problemas con las pandillas que apuñalaban a los oficiales. En esa época se implementó una ley en Nueva York que ponía una sentencia adicional de 20 años al preso si lastimaba a un guía. Desde entonces se redujo el 90 % de agresiones a los guardias. Cabe destacar que dentro de las cárceles ninguno de los guías porta armas de fuego. Los oficiales cargan un gas pimienta, una pistola eléctrica y una alarma personal que se activa en caso de emergencia.

- En cada revisión que se hace en las cárceles de Guayaquil, se hallan celulares, armas y drogas a pesar de los diferentes filtros. ¿Cómo controlan ustedes este problema en sus cárceles?

- Tenemos una tecnología adecuada, entre ello, detectores de metales, silla anticontrabando, canes, cámaras en todas las instalaciones que monitoreamos todo el día, etc. Sin embargo, el filtro más importante son los oficiales que vigilan a los presos. Ellos son los responsables de lo que entra y sale de las cárceles.

- Pero, ¿cómo evitan que los vigilantes no caigan en la tentación del soborno?

- La clave está en la preparación académica y el entrenamiento de los oficiales. Primero, seleccionamos a los más íntegros, ya que la integridad es algo que no se aprende de la noche a la mañana, sino que viene con la persona desde su hogar. Los oficiales tienen una preparación académica de 13 semanas. Les entregamos la Biblia de los oficiales, donde están las leyes y derechos de ellos y de los confinados. Aprenden los artículos y cómo escribir un reporte legal, entre otros detalles. Cada año regresan a la academia a actualizar conocimientos y entrenamientos y hacerse exámenes psicológicos y de dopaje, para poder continuar en la institución. También tienen un buen sueldo, vacaciones y todo lo de ley. Y hay un departamento de investigación que vigila los movimientos dentro y fuera de la institución de cualquiera que se sospeche algo.

- ¿Y cómo trabajan con los privados de la libertad, para incentivarlos a no enfrentarse y rehabilitarse de la mejor manera?

-Ellos trabajan en el interior de las cárceles, en la cocina, pintando la institución, sacan los desechos, hacen muebles, tablillas de conducir y otros objetos que luego se venden. Trabajan en entrenamiento y adiestramiento a perros de servicio que luego se donan a ciudadanos ciegos y con otras discapacidades. Se les paga 25 centavos la hora. Hay bibliotecas equipadas con documentos legales y libros, donde los presos aprenden los derechos y se ayudan con sus propios casos. Mientras estén ocupados, menos tiempo tendrán para pensar y planear un crimen.

- En las cárceles ecuatorianas también se realizan talleres de oficios, pero aún así hay motines y homicidios...

- El hacinamiento es otra de las causa de los problemas.

-¿Hay hacinamiento en las cárceles de Nueva York?

- Eso está contra la ley. No lo hacemos porque, además, al haber tanto preso, controlarlos a todos es complicado. Ese es uno de los motivos por los que ocasionan disturbios, porque tienen menos espacios, duermen menos y permanecen más frustrados. Ese es uno de los grandes problemas en las cárceles de Ecuador en lo que deben trabajar las autoridades.