Guayaquil

El retorno a clases en el aula dependerá de cada comunidad

Padres de familia consideran inoportuna esta posibilidad.  Hay desconfianza en los protocolos de bioseguridad. Autoridades no tienen fecha determinada

Entrega de libros
Padres de familia de la Zona 8 acuden a los planteles educativos a retirar los textos escolares para sus hijos. Estos son gratuitos.Christian Vinueza / EXPRESO

El regreso progresivo a las aulas no tiene fecha establecida. El tema se discutirá con las comunidades y serán los padres quienes tomen la decisión final.

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Así lo informó la ministra de Educación, Monserrat Creamer, al señalar que las zonas rurales serán las primeras en retornar, debido a los problemas de conectividad que tienen para desarrollar las clases no presenciales que se pusieron en marcha por la emergencia sanitaria por la pandemia de COVID-19.

Me parece acertado que las autoridades de Educación quieran dialogar con la comunidad sobre el retorno de los niños a las aulas. Nosotros sabemos qué les conviene a los chicos.

Beatriz Ramírez, líder barrial de Monte Sinaí

El periodo escolar ha sido dividido en tres fases. La primera empezó el 1 de junio pasado en el régimen Costa y contempla el plan ‘Aprendemos juntos en casa’, que incluye plataformas digitales, programas de radio y televisión o la entrega de guías pedagógicas impresas. La segunda implica el retorno progresivo a las aulas. Y la tercera, la asistencia total a los planteles.

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Pero la posibilidad de que los niños vuelvan a las aulas preocupa a docentes y padres de aproximadamente 2’000.000 de estudiantes del sistema fiscal del ciclo Costa.

Ellos consideran inoportuna esa posibilidad, ya que dudan de que los protocolos de bioseguridad funcionen en espacios escolares.

Si cuando no había pandemia algunos planteles eran focos de infección, mucho más ahora que no cuentan con las medidas sanitarias que se requieren. Esto es un problema.

Aurora Villamar, madre de familia del suburbio oest

“El tema en la educación pública va a ser muy complejo, en el sentido de que habrá que organizar a los estudiantes porque no pueden ir todos; además de la inversión que hay que hacerle a la infraestructura educativa y por los elementos de bioseguridad”, dijo Carlos León, maestro que labora en un plantel público desde hace 10 años y ha trabajado con más de 35 estudiantes en el aula.

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Muchos padres también están en desacuerdo con el regreso de las clases semipresenciales. Ana Díaz, quien vive en el sur de Guayaquil y tiene tres hijos en etapa escolar, cree que en los locales peligra la salud de los infantes. “¿Cómo pretenden lograr el distanciamiento con la cantidad de niños que hay en las aulas?”, pregunta.

La ama de casa menciona que las autoridades deberían exponer los lineamientos que pondrán en marcha dentro de esta eventualidad, para que finalmente sean los representantes quienes decidan si envían a no a los chicos.

Creamer explica que la distribución de las jornadas dependerá de la capacidad de cada establecimiento. Por ejemplo, si este es grande y tiene 2.500 alumnos, ellos tendrán más componentes de estudio en casa y menos días en la institución. En cambio, si la escuela es pequeña, como las unidocentes o bidocentes, que generalmente funcionan en el sector rural, podrían ir todos los días porque hay espacio para el distanciamiento social.

Además, asegura que al margen de la semaforización de cada cantón, el plan de retorno a clases se efectuará en coordinación con las autoridades de Salud, según las condiciones epidemiológicas de cada localidad y de acuerdo con las necesidades de cada comunidad y los acuerdos a los que lleguemos con ellas”, reiteró.

En la Zona 8 (Guayaquil, Durán y Samborondón), que suma 500.000 alumnos, en las próximas cuatro semanas se hará una evaluación para establecer un cronograma bajo la modalidad semipresencial.

Personalmente preferiría que mis hijos se queden en casa, ya que algunas escuelas no tienen servicio de agua potable para que los estudiantes se laven las manos con frecuencia.

Pamela Sandoval, madre de familia de la isla Trinitaria

Alexandra Higgins, subsecretaria de esta zona, comenta que si un salón tiene 40 alumnos, un día irán 20 en un horario y otro día los otros 20. “La idea es dejar el espacio suficiente entre las bancas y que no haya aglomeraciones”, precisa la funcionaria, quien reconoce que el número de estudiantes ha crecido en un 20 % en el sector fiscal, debido a la migración de niños de los planteles particulares.

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Y es precisamente este incremento de alumnos el que preocupa al coordinador de la Red de Maestros, Agustín Lindao, quien sostiene que el sistema público no está listo para volver a los planteles. “¿Dónde se va a meter a tantos estudiantes?”, cuestiona.

Hilario Beltrán, presidente de la Unión Nacional de Educadores, tiene otros reparos, como el mal estado en que se encuentran actualmente los establecimientos. “Salimos de vacaciones, se vino la pandemia y muchos planteles ni siquiera han sido fumigados. Algunos locales se han convertido en criaderos de mosquitos por la crecida de la maleza y por la falta de mantenimiento”, explica.

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Diana Chiquito, maestra de un plantel ubicado en Monte Sinaí, en el suroeste de la ciudad, recuerda que muchos establecimientos permanecieron con candado porque no tienen guardianes ni conserjes que cuiden sus instalaciones. “Los delincuentes se han aprovechado de esto para robar algunos implementos escolares”, precisó.

Este panorama lo corroboran los padres de familia, quienes por estos días están asistiendo a los centros educativos para retirar los textos que el Ministerio de Educación entrega de manera gratuita.

“En estos últimos tres meses no hubo nadie que realice la limpieza. Nosotros lo hacíamos unos días antes del inicio de clases, pero como las actividades ahora no son presenciales, los salones están descuidados, las bancas desordenadas y los patios llenos de maleza”, enfatiza Carmen Yagual, al retirar los textos de sus hijos que están en casa desarrollando los contenidos de las fichas pedagógicas que los maestros les envían por WhatsApp.

EL DETALLE

Ayuda. A través de Unicef Ecuador se busca la donación de tabletas que serán entregadas a niños que no tienen recursos tecnológicos para sus clases virtuales.