Guayaquil

Paternidad en cuatro relatos de la pandemia

EXPRESO rinde tributo a los padres a los padres que fueron protagonistas de la emergencia sanitaria desde distintos escenarios.

Día del Padre
Escenas. EXPRESO recoge cuatro historias de padres, hoy que celebran su día.Freddy Rodriguez

La emergencia sanitaria deja escenarios diversos en los padres de Guayaquil y en los hijos que perdieron a sus progenitores durante la pandemia del COVID-19.

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EXPRESO pasa revista a la vida de cuatro protagonistas de este periodo de la historia. Con sus testimonios dan cuenta del dolor o la alegría que les deja el virus. Todos tienen algo en común, el aprendizaje.

Hay historias de luto y otras no tan tristes, pero igual de profundas, como la recuperación de Daniel Torres, que después de casi morir en una cama de la Unidad de Cuidados Intensivos hoy pasará en casa con sus hijos.

Este Día del Padre también recuerda legados de los que ya no están, pero que sembraron semillas a quienes hoy les rinden honor con acciones, como hace Héctor Chele, de 22 años, quien casi tres meses después pudo al fin saber dónde está el cuerpo de su padrastro.

También está el caso de Omar Seminario, un médico que estuvo en la primera línea de batalla y recuerda aquellas trágicas historias de hijos que perdieron a sus padres y viceversa. Lamenta que durante las semanas donde el virus golpeó a la ciudad no pudo abrazar a sus hijos y tuvo que dormir aislado. Ese enemigo apagó, además, la vida de colegas, amigos y familiares.

Y aunque no celebran esta fecha, Marcelo, Juan Carlos e Ivonne Ziadé recordarán a su padre, Marcelo, otra de las víctimas del nuevo coronavirus. Ellos compartirán un almuerzo con el que recordarán sus anécdotas y aprendizajes, que les han servido para estar al frente con el negocio de venta de telas.

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Será un Día del Padre a distancia, porque las restricciones de movilidad así lo exigen para algunas familias. Los lectores de EXPRESO, sin embargo, no desaprovecharon la oportunidad para enviar sus cariños desde lejos, por eso hemos incluido un buzón de mensajes que llegaron a nuestras redes sociales. ¡Feliz Día del Padre!

día del padre
Héctor Chele y su hijaJuan Faustos / EXPRESO

  • “No saber dónde estaba me afectó muchísimo”

Héctor Chele conoció a su padrastro, Luber Solís, a los cinco años; 17 años después lo vio por última vez, muerto, cubierto con una sábana, en el balde de una camioneta de Criminalística, después de que le rogó al equipo forense que se lo lleve de la casa, tras cuatro días y medio de que muriera por COVID-19, al norte de Guayaquil.

Luego de casi tres meses, y justo a una semana de celebrar el Día del Padre, desde el Laboratorio de Criminalística se notificó a la familia que su cuerpo ha sido identificado entre los contenedores que aún guardan más de un centenar de fallecidos durante la emergencia sanitaria.

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No saber dónde estaba me afectó muchísimo”, confiesa hoy Héctor sobre Luber, pues aunque no fue su padre biológico, fungió como tal toda su vida.

Lo extraña por su alegría, su tranquilidad, por ese don de no exaltarse al enojarse y, por supuesto, por el apoyo que representaba. “Era responsable y muy humilde, me quiso como a su hijo. Dio todo su esfuerzo. Me crio y me dio educación, y cuando tuve a mi hija, también estuvo allí”.

No era mi padre; pero me quiso como a su hijo. Dio todo su amor. Saber que voy a poder enterrarlo me tranquiliza.

Héctor Chele

Luber tenía 50 años y era comerciante informal. Tuvo dos hijos con la madre de Héctor: Benjamín (9) y Carolina (16). Rita Baque, su esposa, quedó a cargo de la casa.

Hasta antes del deceso, Héctor vivía cerca de ellos, con su esposa y su hija, pero ahora se mudó para apoyar a su madre con los gastos. “Ahora mismo mi mami es padre y madre para ellos. Le doy lo que más puedo, pero no siempre alcanza”.

Hoy pasará con ellos y con Sasha, su hija de un año y ocho meses. Desde un frigorífico, Luber espera la firma de un fiscal para su descanso eterno. En casa lo celebran en el recuerdo. Ha sembrado bien.

almacen burda
Los hermanos Ziadé están al frente del negocio que fundó su padre hace casi 50 años.Juan Faustos / EXPRESO

  • “Estamos aquí para continuar con su legado”

El 15 de marzo pasado, Marcelo Ziadé contrajo el coronavirus y luego de once días su cuadro de salud se complicó y lamentablemente falleció. Aunque ya no está de forma física, sus hijos, Juan Carlos, Ivonne y Marcelo, lo sienten tan cerca cada vez que abren las puertas de su negocio dedicado a la venta de telas, en el centro.

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Hoy, aun cuando no celebran esta fecha (por temas de religión), los tres hermanos se reunirán como cada domingo para compartir en familia y recordarlo tal y como era: un padre amoroso y que tenía un amplio conocimiento para cada etapa de la vida.

Así lo reconoce Juan Carlos, de 31 años, y que ahora está al frente del local, fundado hace casi 50 años, y que aplica cada una de las herramientas que aprendió de su progenitor, como la dedicación y el buen trato con los clientes, quienes al enterarse del sensible deceso, expresaron sus condolencias a través de las redes sociales oficiales.

Aunque no celebramos esta fecha, es doloroso ver que hay quienes estarán con sus padres y uno ya no puede estar con él.


Juan Carlos Ziadé

“Claro que es doloroso ver que todos celebran con sus padres y uno ya no puede estar con él, para él primero era su familia, sus hijos y después venía él. Me dejó un gran aprendizaje”, añade Juan Carlos.

Continuar con ese legado también es la misión que la comparten sus hermanos Marcelo e Ivonne. Ellos, en cambio, atienden una sucursal en un centro comercial. Los hermanos reconocen que será un día triste, ya que será el primer año que él no estará en la reunión de cada domingo, pero saben que deben seguir con esa motivación que les sembró desde pequeños, y que hasta ahora mantienen.

Lo que más destaca Marcelo de su padre es el esfuerzo para mantener el negocio durante todo este tiempo. Asegura que el trabajar en equipo lo han venido haciendo desde hace muchos años y que ahora, por la pandemia, tratan de levantar las ventas.

“Es el reto y la responsabilidad que ahora tenemos. Él trabajaba hasta doce horas al día y nosotros hoy estamos aquí para continuar con ese legado”, concuerdan.

Duverly Orozco y Bolívar Vargas también recuerdan a Marcelo como un padre. Ellos trabajaron desde los inicios del local e incluso en su casa y coinciden en que sus hijos honran su nombre.

HISTORIAS DE VIDA DIA
Daniel Torres se recuperó del COVID-19 y pasará hoy con su familia. PERIODISTA : FECHA : /06/2020 Agencia (ag-extra)Freddy Rodriguez / Expreso

  • “Lo mejor fue volver a estar cerca de ellos”

Casi un mes estuvo Daniel Torres luchando contra el COVID-19 en el IESS de Los Ceibos. Y cuando al fin pudo llegar a casa, la pesadilla no terminó.

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El miedo a que sus hijas menores se contagien le hizo decidir que Dania, de 5 años, y Luciana de 3, permanezcan en una planta alta de la casa, lejos de él. “Las veía por videollamada todos los días, hasta asegurarme de que ya no soy contagiante”.

Dania y Luciana son hijas de su segunda unión. Josué, de 23 años, del primero, pero vive con él. De hecho, fue su hijo mayor quien peleó por oxígeno cuando casi muere.

No me considero el mejor padre; pero mi hijo mayor me apoyó mucho cuando enfermé. Demostró lo que esperaba de él.

Daniel Torres

“Tener a mi padre después de tanto es una bendición. No muchos contaron con la suerte de recuperarse como él. Esta pandemia nos enseñó que con este tipo de emergencias deja de haber clases sociales”, reflexiona Josué.

Lo describe como un padre cariñoso y muy preocupado por sus hijos. “Siempre está pendiente de nosotros. Hoy somos como amigos”.

De Daniel recata la lucha, la perseverancia y la constancia. Este día no todo será felicidad. El 29 de marzo, el padre de Daniel, Alberto Torres, falleció de presunto COVID-19 en Lomas de Sargentillo. A él también lo recuerdan este Día del Padre.

DIA DEL PADRE
Omar Seminario estuvo en la primera línea de batalla contra el virus.Cortesía.

  • “Fue triste no abrazar a mis hijos"

Las trágicas escenas de los decesos de padres e hijos a causa del COVID-19, y llegar a casa y no poder abrazar a sus dos hijos, fue lo más doloroso que ha experimentado el médico Omar Seminario, jefe de Nefrología del Hospital General Guasmo Sur, cuyos pacientes con sospecha del virus llegaron durante la primera quincena de febrero pasado, cuenta.

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Ante ese escenario que lo califica de “alarmante y espeluznante”, reconoce que nadie estaba preparado y que hubo casos que no alcanzaron un cupo médico, donde lamentablemente perecieron. Las decenas de familiares que clamaban por ayuda y los reportes de fallecidos abandonados en los portales y calles de la ciudad, aumentaban su preocupación, pero recuerda que nunca bajó la guardia ante ese enemigo invisible, que también le arrebató a familiares, amigos y compañeros que junto a él, estuvieron -y continúan- en la primera línea de batalla.

Ha sido muy triste y doloroso decirles a mis hijos que no se me acerquen o frenar sus abrazos.

Omar Seminario

“En ese momento uno siente que la vida es efímera y por más posibilidades económicas o nivel profesional, se da cuenta que uno es pequeño”, afirma el también médico tratante del hospital Luis Vernaza.

Seminario perdió a su padre hace cinco años, pero recalca que, al igual que el Día de la Madre, se reúne junto a otros familiares para recordar sus anécdotas y mantener vivo ese legado. Sin embargo, el encuentro de hoy será un poco diferente por las medidas de distanciamiento, pero da gracias a Dios por tenerlos una vez más reunidos en la mesa.

“El dolor y vacío nunca se va a llenar, pero mientras cada uno pueda mantener vivo el recuerdo de sus seres queridos, el legado y su presencia nunca pasarán desapercibidos. Ánimo y fuerzas”.